25:32Y dijo David á Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases;
25:33Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy el ir á [derramar] sangre, y á vengarme por mi propia mano:
25:34Porque, vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado priesa en venirme al encuentro, de aquí á mañana no le quedara á Nabal meante á la pared.
25:35Y recibió David de su mano lo que le había traído, y díjole: Sube en paz á tu casa, y mira que he oído tu voz, y tenídote respeto.
25:36Y Abigail se vino á Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey: y el corazón de Nabal estaba alegre en él, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declaró poco ni mucho, hasta que vino el día siguiente.
25:37Pero á la mañana, cuando el vino había salido de Nabal, refirióle su mujer aquestas cosas; y se le amorteció el corazón, y quedóse como una piedra.
25:38Y pasados diez días Jehová hirió á Nabal, y murió.
25:39Y luego que David oyó que Nabal era muerto, dijo: Bendito sea Jehová que juzgó la causa de mi afrenta [recibida] de la mano de Nabal, y ha preservado del mal á su siervo; y Jehová ha tornado la malicia de Nabal sobre su propia cabeza. Después envió David á hablar á Abigail, para tomarla por su mujer.
25:40Y los criados de David vinieron á Abigail en el Carmelo, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado á ti, para tomarte por su mujer.
25:41Y ella se levantó, é inclinó su rostro á tierra, diciendo: He aquí tu sierva, para que sea sierva que lave los pies de los siervos de mi señor.
25:42Y levantándose luego Abigail con cinco mozas que la seguían, montóse en un asno, y siguió los mensajeros de David, y fué su mujer.
La riqueza de Nabal recibe un recuento de ganado; el entendimiento de Abigail recibe el primer juicio sobre ella. Tres mil ovejas y mil cabras establecen lo que posee la casa. El versículo siguiente establece que su mejor criterio no pertenece al dueño. El Primer Libro de Samuel lo llama duro y de malas acciones antes de comenzar la disputa. David no tiene que aportar ese juicio después de sentirse ofendido.
El saludo de David acumula paz: para Nabal, para su casa y para cuanto tiene. La respuesta de Nabal acumula posesiones: mi pan, mi agua, mi carne, mis esquiladores. Pregunta quién es David mientras lo identifica como hijo de Isaí y lo coloca entre los siervos fugitivos. Es más que una negativa a compartir comida. Le asigna una posición inferior a la presentada por sus mensajeros.
David responde con espadas. La orden repetida y la obediencia de los hombres hacen brutalmente clara la escalada: diez mensajeros han vuelto con un insulto y unos cuatrocientos hombres armados salen en respuesta. Abigail todavía no ha hablado. El buen juicio que recibió en la presentación brilla por su ausencia en el intercambio entre los hombres.