Personajes de la Biblia

Elí

Juzgó a Israel cuarenta años, confundió a una mujer que oraba con una borracha, y no pudo refrenar a sus propios hijos.

Elí es sacerdote en Silo, donde está el tabernáculo, y lo primero que hace en el libro es malinterpretar a alguien. Una mujer ora moviendo los labios sin voz, y él la acusa de estar ebria. Cuando ella se explica, la bendice, y el niño que ella recibe crece durmiendo en la misma casa. Sus dos hijos toman la carne antes de que se ofrezca y se acuestan con las mujeres a la puerta, y Elí les habla pero no los detiene. Tiene noventa y ocho años y está ciego cuando llega un corredor del campo de batalla.

Dónde aparece1 Samuel 1 a 4

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Elí

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Elí

  1. 01

    1 Samuel 1:9-18

    Hasta cuándo estarás ebria

    Ve moverse su boca sin sonido y saca en voz alta la conclusión equivocada. Cuando ella responde, él no se defiende, la bendice, y ella se va y su semblante ya no es triste.

    Elí mira la boca de una mujer y no alcanza a reconocer su oración. Los labios se mueven, la voz no le llega, y el sacerdote pone la explicación por su cuenta: está borracha. La respuesta de Ana da vuelta a ese diagnóstico sin levantar la voz. No ha estado llenándose de vino. Ha estado derramando su alma delante del SEÑOR. La diferencia no es pequeña.

    Importa su equivocación, pero también lo que hace después. Elí no defiende la acusación ni exige que Ana se disculpe por haber despertado sospechas. Pasa de reprenderla a bendecirla. Nada en la conversación registrada le revela la petición concreta de aquella mujer; pedir que el Dios de Israel se la conceda es bendecir una oración cuyo contenido ella no le ha comunicado. El sacerdote que la interpretó tan mal todavía puede despedirla en paz.

    Esa combinación acompaña a Elí en estos capítulos. No es un impostor que nada sabe de Dios, pero tampoco un juez infalible de lo que tiene delante. Aquí una mujer afligida debe explicarle su oración al hombre sentado a la puerta del santuario. A su favor hay que decirlo: la escucha.

    Versículo por versículo

    1. 1:9

      El templo de este pasaje es el santuario de Silo, no el templo que Salomón construiría después en Jerusalén.

    2. 1:13

      Que no se oyera su voz no significa que Ana careciera de palabras. El pasaje distingue entre hablar en el corazón, mover los labios y producir un sonido audible.

    3. 1:17

      La petición de que Dios le conceda lo solicitado es una bendición de Elí, no un informe explícito de que Dios le haya revelado la respuesta.

    4. 1:18

      Ana come y cambia de semblante antes de la concepción registrada en el versículo 20. Ese orden pertenece al relato, pero no demuestra que Elí conociera su futuro.

    1 Samuel 1:9-18

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10 versículos

    1:9Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á un pilar del templo de Jehová,

    1:10Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente.

    1:11E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.

    1:12Y fué que como ella orase largamente delante de Jehová, Eli estaba observando la boca de ella.

    1:13Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha.

    1:14Entonces le dijo Eli: ¿Hasta cuándo estarás borracha?; digiere tu vino.

    1:15Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

    1:16No tengas á tu sierva por una mujer impía: porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.

    1:17Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.

    1:18Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste.

    1 Samuel 1:9-18: Hasta cuándo estarás ebria
  2. 02

    1 Samuel 2:12-17, 22-25

    Por qué hacéis estas cosas

    Sus hijos toman la carne cruda y por la fuerza. Lo oye de todos y los confronta con una pregunta de verdad, y el texto dice que no escucharon la voz de su padre.

    El adorador no está peleando por el mejor corte de carne. Está pidiendo al criado del sacerdote que deje llegar primero al altar la porción de Dios. Ni siquiera eso le conceden. Un garfio de tres dientes ya ha convertido la comida del sacrificio en un medio para llevarse cuanto salga de la olla; ahora la exigencia de carne cruda antepone el gusto del sacerdote a la ofrenda misma. Si alguien se niega, llega la amenaza. El culto de Silo tiene quien imponga sus cobros por la fuerza.

    Elí oye las denuncias, incluidas las relaciones sexuales de sus hijos con mujeres que se reúnen a la entrada del tabernáculo. Sí los reprende. Presentarlo como alguien que nunca dijo nada pierde la precisión incómoda del cargo: llama mala a su conducta, pero ellos siguen practicándola. El capítulo 3 señalará que no los refrenó. Hubo reprensión. No hubo freno.

    La última frase impide reducir todo a un padre cuyos consejos fueron desatendidos. La negativa de los hijos a escuchar queda situada dentro del propósito del SEÑOR de darles muerte. El Primer Libro de Samuel afirma tanto su culpa como el juicio, sin rebajar la gravedad de ninguno.

    Versículo por versículo

    1. 2:13

      La Reina Valera dice que la carne estaba á cocer; el hebreo bashal significa hervir, y 2:14 nombra la caldera, la olla y el pote. Los criados intervienen mientras se prepara la comida sacrificial.

    2. 2:16

      Luego, en la Reina Valera, significa aquí en seguida, no después de un rato: Quemen luego el sebo hoy. El adorador pide que primero se queme la grasa.

    3. 2:22

      El versículo vincula a las mujeres con la entrada del tabernáculo, pero no define sus tareas ni describe su consentimiento. No identifica una institución de prostitución ritual.

    4. 2:25

      El propósito del SEÑOR de darles muerte es la explicación expresada para que no escucharan a Elí. El versículo no borra la maldad ya descrita ni resuelve todas las preguntas sobre el juicio divino.

    1 Samuel 2:12-17, 22-25

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10 versículos

    2:12Mas los hijos de Eli eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

    2:13Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que, cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras la carne estaba á cocer, [trayendo] en su mano un garfio de tres ganchos;

    2:14Y hería con él en la caldera, ó en la olla, ó en el caldero, ó en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para si. De esta manera hacían á todo Israelita que venía á Silo.

    2:15Asimismo, antes de quemar el sebo, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

    2:16Y si le respondía el varón, Quemen luego el sebo hoy, y después toma tanta como quisieres; él respondía: No, sino ahora la has de dar: de otra manera yo la tomaré por fuerza.

    2:17Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehová; porque los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehová.

    2:22Eli empero era muy viejo, y oyó todo lo que sus hijos hacían á todo Israel, y como dormían con las mujeres que velaban á la puerta del tabernáculo del testimonio.

    2:23Y díjoles: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

    2:24No, hijos míos; porque no es buena fama la que yo oigo: que hacéis pecar al pueblo de Jehová.

    2:25Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Mas ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová los quería matar.

    1 Samuel 2:12-17, 22-25: Por qué hacéis estas cosas
  3. 03

    1 Samuel 3:1-18

    Habla, que tu siervo oye

    Tres veces el niño corre a él en la noche y tres veces lo manda de vuelta. A la tercera entiende qué pasa y le dice qué responder, y luego le hace repetir el mensaje entero.

    Elí enseña a Samuel a recibir la palabra que condenará la casa de Elí. Esa es la dureza particular de aquella noche. Reconoce el llamado, indica al niño cómo responder y, a la mañana siguiente, exige que no le oculte nada. El hombre cuyos hijos no escuchan su voz ayuda a otro niño a escuchar al SEÑOR.

    La sentencia se concentra en el conocimiento: la iniquidad que él conoce. Elí no es juzgado por no descubrir un secreto. Le han informado del desorden y lo ha censurado sin detenerlo. Tampoco el funcionamiento habitual del santuario puede absorber el daño. Se nombra específicamente el sacrificio y la ofrenda para declarar que no expiarán esa culpa. La institución de la que su familia ha abusado no ofrece una salida automática a su juicio.

    Samuel teme hablar; Elí exige que lo diga todo. Su respuesta reconoce que es el SEÑOR, sin discutir ni desacreditar al mensajero. El texto no abre suficientemente su interior para decidir si se trata de arrepentimiento, resignación o algo más complejo. Sí muestra a un anciano sacerdote aceptando una palabra que él ayudó a un niño a escuchar. El reconocimiento permanece. La sentencia también.

    Versículo por versículo

    1. 3:1

      La Reina Valera dice que la palabra de Jehová era de estima; el hebreo yaqar significa aquí raro o escaso, valioso porque falta. Los últimos versículos del capítulo contrastan esa escasez con la renovación de la revelación en Silo.

    2. 3:13

      Que no los refrenara no significa que nunca hablara. Su reprensión ya aparece en 2:23-25.

    3. 3:17

      La fórmula que pide que Dios haga lo mismo y aun más invoca un castigo sin detallarlo. Elí la utiliza para exigir el mensaje completo.

    4. 3:18

      En su respuesta verbal, Elí acepta la autoridad del SEÑOR. El pasaje no llama expresamente arrepentimiento a esa respuesta ni describe una reforma posterior.

    1 Samuel 3:1-18

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 18 versículos

    3:1Y EL joven Samuel ministraba á Jehová delante de Eli: y la palabra de Jehová era de estima en aquellos días; no había visión manifiesta.

    3:2Y aconteció un día, que estando Eli acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban á oscurecerse, que no podía ver,

    3:3Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde el arca de Dios estaba: y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,

    3:4Jehová llamó á Samuel; y él respondió: Heme aquí.

    3:5Y corriendo luego á Eli, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Eli le dijo: Yo no he llamado; vuélvete á acostar. Y él se volvió, y acostóse.

    3:6Y Jehová volvió á llamar otra vez á Samuel. Y levantándose Samuel vino á Eli, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve, y acuéstate.

    3:7Y Samuel no había conocido aún á Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

    3:8Jehová pues llamó la tercera vez á Samuel. Y él levantándose vino á Eli, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Eli que Jehová llamaba al joven.

    3:9Y dijo Eli á Samuel: Ve, y acuéstate: y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, que tu siervo oye. Así se fué Samuel, y acostóse en su lugar.

    3:10Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.

    3:11Y Jehová dijo á Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que á quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.

    3:12Aquel día yo despertaré contra Eli todas las cosas que he dicho sobre su casa. En comenzando, acabaré también.

    3:13Y mostraréle que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él no los ha estorbado.

    3:14Y por tanto yo he jurado á la casa de Eli, que la iniquidad de la casa de Eli no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con presentes.

    3:15Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión á Eli.

    3:16Llamando pues Eli á Samuel, díjole: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí.

    3:17Y dijo: ¿Qué es la palabra que te habló [Jehová]?; ruégote que no me la encubras: así te haga Dios y así te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo.

    3:18Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.

  4. 04

    1 Samuel 4:12-18

    El asiento junto al camino

    Está sentado mirando el camino porque su corazón tiembla por el arca. Cuatro noticias llegan en una sola frase y es la cuarta, el arca tomada, la que lo mata.

    El mensajero llega ante Elí con cuatro pérdidas, y la última lo derriba. Israel ha huido. La matanza es grande. Sus dos hijos han muerto. El arca ha sido capturada. El Primer Libro de Samuel señala el instante exacto de la caída: cuando menciona el arca de Dios. No afirma que Elí no sienta nada por sus hijos. Identifica la noticia a la que su cuerpo no sobrevive.

    Su preocupación por el arca existía antes de que llegara el corredor. Sentado junto al camino, sin poder ver, su corazón temblaba por ella. El sacerdote juzgado por honrar a sus hijos por encima del SEÑOR no queda presentado, por eso, como alguien sin ningún apego al santuario. Esa contradicción impide descartarlo con facilidad y suavizar su fracaso. En una misma vida caben una preocupación real y una negligencia desastrosa.

    Elí apareció por primera vez sentado junto a la entrada del santuario, en 1:9. Sale de este relato cayendo hacia atrás desde su asiento junto a la puerta. Entre esas dos escenas, la casa que dirigía ha quedado expuesta y juzgada. La última frase entrega cuarenta años de gobierno, no cuarenta años de explicaciones. Un mandato largo recibe un final terriblemente breve.

    Versículo por versículo

    1. 4:12

      El corredor es identificado como benjaminita, pero no recibe nombre. Identificarlo con Saúl va más allá de este pasaje.

    2. 4:15

      Elí tiene noventa y ocho años. Los cuarenta años del versículo 18 corresponden al tiempo en que juzgó a Israel, no a su edad.

    3. 4:17-18

      El relato sitúa expresamente la caída de Elí al mencionarse el arca. No describe por separado su reacción ante la muerte de sus hijos.

    4. 4:18

      Su muerte cumple parte del desastre anunciado contra su casa, pero la referencia posterior a Abiatar en 1 Reyes 2:27 muestra que el juicio familiar no termina aquí.

    1 Samuel 4:12-18

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 7 versículos

    4:12Y corriendo de la batalla un hombre de Benjamín, vino aquel día á Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza:

    4:13Y cuando llegó, he aquí Eli que estaba sentado en una silla atalayando junto al camino; porque su corazón estaba temblando por causa del arca de Dios. Llegado pues aquel hombre á la ciudad, y dadas las nuevas, toda la ciudad gritó.

    4:14Y como Eli oyó el estruendo de la gritería, dijo: ¿Qué estruendo de alboroto es éste? Y aquel hombre vino apriesa, y dió las nuevas á Eli.

    4:15Era ya Eli de edad de noventa y ocho años, y sus ojos se habían entenebrecido, de modo que no podía ver.

    4:16Dijo pues aquel hombre á Eli: Yo vengo de la batalla, yo he escapado hoy del combate. Y él dijo: ¿Qué ha acontecido, hijo mío?

    4:17Y el mensajero respondió, y dijo: Israel huyó delante de los Filisteos, y también fué hecha gran mortandad en el pueblo; y también tus dos hijos, Ophni y Phinees, son muertos, y el arca de Dios fué tomada.

    4:18Y aconteció que como él hizo mención del arca de Dios, [Eli] cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y quebrósele la cerviz, y murió: porque era hombre viejo y pesado. Y había juzgado á Israel cuarenta años.

    1 Samuel 4:12-18: El asiento junto al camino

Por qué importa

Elí es el fracaso con que abre el libro, y es un fracaso de firmeza más que de fe. Sabe lo que hacen sus hijos y lo dice, y la palabra que vuelve es que los honró más que a Dios. Su último acto es lo mejor que tiene: al oír que el arca ha sido tomada, cae hacia atrás y muere, y su nuera le pone al niño el nombre de Icabod, traspasada es la gloria. Lo reemplaza un muchacho que sí supo escuchar.

2 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. 1 Samuel 1:1-2:11

    Derramada Delante del SEÑOR

  2. 1 Samuel 2:12-3:21

    Habla, Porque Tu Siervo Oye

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