Lucas 8:1-3
De la que habían salido siete demonios
Se la nombra primera entre las mujeres que le seguían y le servían de sus bienes. El sostén de la misión era, en parte, de ellas.
Versículo por versículo
- 8:2
Magdalena es una designación geográfica relacionada con Magdala, no una descripción del carácter moral.
- 8:2
Lucas no identifica a María con la mujer pecadora anónima de Lucas 7 ni con María de Betania.
- 8:3
Los bienes son posesiones o recursos materiales. La oración describe expresamente un apoyo que sale de los medios de las propias mujeres.
- 8:3
Juana es esposa de Chuza, a quien se identifica como administrador de Herodes; el cargo corresponde a su marido.












El grupo que recorre los caminos tiene más integrantes que los doce, y Lucas precisa quiénes ayudan a sostenerlo. María, Juana, Susana y muchas otras sirven con sus propios bienes. Esa última expresión pone los pies en la tierra. Anunciar el reino por ciudades y aldeas requiere recursos concretos, y estas mujeres aportan los suyos. No forman el decorado detrás de los hombres. Son participantes que el texto identifica por nombre.
La presentación de María también recoge un hecho terrible de su pasado: de ella habían salido siete demonios. No ofrece una biografía sexual. Lucas no la llama prostituta ni la identifica con la mujer anónima del capítulo anterior. Siete espíritus no son siete pecados, y una aflicción no es un oficio. Su recorrido ya tiene suficiente peso sin cargarle escándalos ajenos.
Importa el movimiento del párrafo. Comienza con personas que recibieron sanidad y termina con personas que brindan sustento. María no queda encerrada para siempre en la descripción de aquello que la oprimía. Junto con los doce, pertenece al grupo que acompaña a Jesús. Lucas registra tanto aquello de lo que fue liberada como la obra de la que ahora forma parte.