10:35Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.
10:36Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
10:37Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.
10:38Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?
10:39Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados.
10:40Mas que os sentéis á mi diestra y á mi siniestra, no es mío darlo, sino á quienes está aparejado.
10:41Y como lo oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.
10:42Mas Jesús, llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad.
10:43Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor;
10:44Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos.
10:45Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.
Las redes se están preparando para seguir pescando. Eso hace visible la interrupción: Jacobo y Juan no aparecen cerrando un negocio fracasado ni esperando ya en el camino. Trabajan en la barca con su padre. El llamado entra en un oficio que tiene herramientas, trabajo pendiente y una familia vinculada a él.
Mateo acaba de describir a Simón y Andrés dejando sus redes. Con esta segunda pareja de hermanos, las palabras se vuelven más personales: la barca y su padre. Zebedeo aparece por nombre en el primer versículo y por su relación familiar en el segundo. Dejar tiene un objeto humano además de uno material. Sin embargo, Mateo no presenta una discusión, una despedida airada ni un juicio sobre la respuesta de Zebedeo. Marcos 1:20 añade que unos jornaleros permanecieron en la barca con él. Ese detalle impide añadir la imagen de un padre completamente abandonado que ve desaparecer su sustento. La partida ya tiene suficiente costo sin inventarle una catástrofe.
No se cita ninguna respuesta de Jacobo. Su respuesta está en los verbos: dejaron y siguieron. Inmediatamente da fuerza al movimiento, y la referencia a Jesús establece su dirección. El pasaje no describe a dos hombres que simplemente deciden dejar de pescar. La barca queda atrás porque Jesús está delante. El cambio se define por la persona a quien siguen.