Juan 2:3-5
Haced todo lo que os dijere
Su respuesta a su madre suena a negativa y ella instruye a los sirvientes igualmente. Estas son las últimas palabras que la Escritura le da.
Versículo por versículo
- 2:3
El texto dice "faltando el vino", y ella se limita a constatar: "Vino no tienen". No se explica la causa ni se acusa a los anfitriones de negligencia.
- 2:4
El tratamiento griego gynai no constituye por sí mismo un insulto. La expresión que lo acompaña distingue la intervención o los asuntos de cada interlocutor.
- 2:5
La indicación no ofrece a los sirvientes una explicación previa del milagro. Su tarea consiste en seguir lo que Jesús les diga.











Su madre expone la falta sin proponer un método. El Libro de Juan no afirma que ya lo haya visto hacer milagros parecidos en casa, ni le atribuye un plan imaginario para la boda. Sus palabras presentan la necesidad. La respuesta de Jesús sitúa su acción dentro de un tiempo mayor que la dificultad inmediata de los anfitriones. La hora que todavía no ha llegado no es la del siguiente plato.
El tratamiento mujer puede sonar áspero hoy, pero Jesús lo emplea también al procurar el cuidado de su madre junto a la cruz. La distancia del intercambio está sobre todo en la pregunta acerca de la intervención de cada uno, no en un insulto automático contenido en el tratamiento. No corresponde reducirlo a grosería familiar ni convertirlo en prueba de que ella dirige su misión. La siguiente indicación de su madre queda deliberadamente abierta. Los sirvientes deben hacer lo que él diga, no lo que ella prediga que dirá. Ha señalado la carencia. Ahora dirige la atención a sus palabras. La señal procede por orden de él.