Lucas 1:26-38
Cómo será esto
El saludo la turba antes de que llegue el mensaje. Hace la pregunta práctica, se le dice que el Espíritu Santo vendrá sobre ella, y responde he aquí la sierva del Señor.
Versículo por versículo
- 1:28
Kecharitomene es un participio perfecto pasivo: el saludo presenta a María como receptora del favor. La gramática por sí sola no resuelve todas las doctrinas posteriores sobre ella.
- 1:32-33
El trono y el reino duradero recuerdan la promesa a David en 2 Samuel 7:12-16. Gabriel identifica al niño prometido como Hijo del Altísimo.
- 1:34
Conocer es una expresión bíblica para las relaciones sexuales. Lucas registra la pregunta de María sin la reprensión que recibe Zacarías en 1:20.
- 1:36
El sexto mes corresponde al embarazo de Elisabet. El término griego de parentesco, que la Reina Valera traduce como parienta, no precisa el grado: nada dice que sean primas hermanas.
- 1:38
Sierva traduce doule, una criada o esclava. María expresa su aceptación; Lucas no añade una descripción de sus pensamientos privados.












Gabriel introduce un reino en una conversación sobre un embarazo. El trono de David, la casa de Jacob, un reinado sin fin: no son títulos decorativos añadidos a una buena noticia familiar. Sitúan al hijo de María dentro de la promesa de 2 Samuel 7, donde se anuncia a David que su casa y su reino permanecerán para siempre. La escala del anuncio es inmensa. La pregunta de María conserva una precisión admirable. Pregunta cómo ocurrirá la concepción, puesto que no ha conocido varón. Lucas no reprende esa pregunta. A diferencia de Zacarías, cuya petición de certeza se califica expresamente de incredulidad en 1:20, María recibe una explicación sobre la acción divina y una señal en el embarazo de Elisabet. Hacer una pregunta no es, por sí solo, lo contrario de creer.
La respuesta identifica al Espíritu Santo y al poder del Altísimo. No presenta un padre humano ni describe un mecanismo biológico. María tampoco finge comprender cada detalle ni negocia una tarea que altere menos su vida. Al declararse sierva del Señor, identifica a quién acepta servir; al aceptar que se cumpla su palabra, da voz a esa disposición. Sus palabras importan precisamente porque no es un elemento mudo dentro del anuncio. Lucas registra su atención, su pregunta y su consentimiento. Entonces el ángel se retira. La conversación termina, pero sus consecuencias quedan con María.