Juan 2:1–11
Agua convertida en vino
Edades de 8 a 11 años

El relato
Jesús, su madre y sus discípulos estaban en una boda en Caná de Galilea. Durante la celebración, se acabó el vino. La madre de Jesús le dijo que ya no quedaba vino. Jesús le respondió, y luego ella les dijo a los sirvientes que hicieran todo lo que Jesús les indicara.
Cerca de allí había seis grandes tinajas de piedra. Se usaban para la forma judía de purificación. Jesús les dijo a los sirvientes que llenaran las tinajas de agua, y ellos las llenaron hasta el borde. Después les dijo que sacaran un poco y se lo llevaran al encargado del banquete.
El encargado lo probó. El agua se había convertido en vino. Él no sabía de dónde había salido, pero los sirvientes que habían sacado el agua sí lo sabían. El encargado llamó al novio y comentó que el buen vino había sido guardado hasta ese momento.
Juan nos dice que este fue el comienzo de los milagros de Jesús en Caná de Galilea. Por medio de este milagro, Jesús mostró su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
El relato es sencillo, pero el cambio fue extraordinario. Los sirvientes llenaron de agua unas tinajas comunes. Lo que llegó al encargado del banquete fue vino. Juan dirige nuestra atención hacia lo que esta señal mostraba acerca de Jesús.
Versículo para memorizar
Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere.
Juan 2:5
Hablemos de ello
- ¿Dónde estaba Jesús cuando se acabó el vino?
- ¿Qué les dijo Jesús a los sirvientes que pusieran en las tinajas?
- ¿Qué descubrió el encargado del banquete cuando probó lo que le llevaron?
Prueba esto
Dibuja seis grandes tinajas en una hoja de papel. Debajo, escribe en orden los pasos del relato, desde que llenaron las tinajas de agua hasta que el encargado probó el vino.
¿Qué podemos aprender?
Este relato puede recordarnos que debemos prestar atención a lo que Jesús dice y observar lo que sus obras revelan acerca de él.
Edades de 12 a 15 años
El relato
Juan sitúa este relato en una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba allí, y Jesús y sus discípulos también habían sido invitados a la boda. Durante la celebración, se acabó el vino. La madre de Jesús le dijo que no tenían vino. Jesús respondió que su hora aún no había llegado. Entonces su madre les dijo a los sirvientes que hicieran todo lo que él les indicara.
Allí había seis tinajas de piedra. Juan explica que se usaban según la costumbre judía de purificación. Cada una podía contener una gran cantidad. Jesús les dijo a los sirvientes que las llenaran de agua, y ellos las llenaron por completo, hasta el borde.
Después, Jesús les dijo a los sirvientes que sacaran un poco y se lo llevaran al encargado del banquete. Así lo hicieron. Cuando el encargado probó lo que le habían llevado, el agua se había convertido en vino. Él no sabía de dónde había salido, aunque los sirvientes que habían sacado el agua sí lo sabían.
El encargado llamó al novio. Comentó que normalmente la gente servía primero el buen vino y después el de menor calidad, pero aquel novio había guardado el buen vino hasta ese momento. Sus palabras muestran que lo que probó no era simplemente algo diferente del agua. Lo consideró un buen vino.
Juan explica entonces por qué este acontecimiento es importante en su Evangelio. Lo llama el comienzo de los milagros de Jesús en Caná de Galilea. Por medio de esta señal, Jesús manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. Juan no añade un largo discurso ni una explicación de Jesús. En cambio, deja que la señal misma sirva como evidencia.
El orden de los acontecimientos también importa. Los sirvientes no produjeron el resultado. Siguieron las instrucciones de Jesús: llenar las tinajas, sacar de ellas y llevar lo que habían sacado al encargado. El encargado probó el resultado sin saber de dónde venía. Los sirvientes sabían de dónde había salido el agua, y los discípulos vieron una señal que fortaleció su fe en Jesús.
Juan distingue cuidadosamente lo que sabían las diferentes personas. El encargado conocía la calidad del vino, pero no su origen. Los sirvientes sabían que habían llenado las tinajas de agua. Los discípulos estaban allí para ver la señal, y Juan nos dice el significado que quiere que los lectores noten: Jesús reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
Versículo para memorizar
Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere.
Juan 2:5
Piénsalo
- ¿Por qué crees que Juan nos dice que los sirvientes sabían de dónde había salido el vino mientras que el encargado no lo sabía?
- ¿Qué muestra esta señal acerca de Jesús según Juan 2:11?
- ¿Por qué crees que Juan llama a este acontecimiento el comienzo de los milagros de Jesús, en lugar de describirlo simplemente como algo extraño ocurrido en una celebración?
- ¿Qué muestran las acciones de los sirvientes acerca de cómo se desarrolló el acontecimiento?
Profundicemos
Más adelante, Juan explica que registró las señales de Jesús para que los lectores pudieran creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios (Juan 20:30–31). Caná es la primera señal que Juan identifica. Allí comienza un patrón en el que las obras de Jesús revelan quién es él, mientras diferentes personas responden de distintas maneras a lo que ven.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar de este relato es que las obras de Jesús merecen una atención cuidadosa porque Juan las presenta como señales de su identidad y de su gloria. Los sirvientes también ofrecen una imagen sencilla de lo que significa seguir instrucciones claras incluso antes de saber cuál será el resultado.

