Una señal en la boda y un desafío en el templo

Juan 2

El panorama

Jesús, el maestro, asiste a una boda con sus primeros seguidores. Se celebra en Caná, un pueblo de Galilea, la región del norte. La falta de vino da lugar a su primera señal, que revela una gloria que fortalece la confianza de sus seguidores. Después va a Jerusalem, la ciudad donde está el templo de Dios, para la Pascua, la fiesta que recuerda la liberación de la esclavitud. Su desafío al comercio del templo provoca una exigencia de pruebas. La respuesta apunta a su propio cuerpo y a su resurrección, aunque ellos aún no entienden su significado.

En este capítulo

Verdad central

Jesús revela su gloria al proveer en abundancia y declara que la morada de Dios es la casa de su Padre, señalando su propia muerte y resurrección.

Juan 2: Una señal en la boda y un desafío en el templo
Escena del capítuloJuan 2

Las Escrituras junto al resumen

Juan · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 25

Juan 2:1-5

Su madre le comunica la falta de vino

Jesús, su madre y sus seguidores asisten a la boda. Cuando se acaba el vino, su madre se lo comunica. Él responde que su hora aún no ha llegado. Sus palabras marcan un límite: su obra y sus tiempos no dependen solo de las expectativas familiares. Ella dice entonces a los sirvientes que hagan lo que él les indique. Juan no registra otra petición de ella ni explica qué espera que él haga. Los sirvientes quedan preparados para escuchar antes de que ocurra la señal. Una necesidad doméstica común se ha presentado ante alguien cuyo propósito tiene mayor alcance que el problema inmediato.

En la vida diaria

Una voluntaria en una boda nota que ha fallado el suministro de agua y avisa a su hijo, el ingeniero del local. Él explica que la reparación principal debe seguir una secuencia segura. Ella pide a los ayudantes que sigan sus instrucciones en lugar de decidir ella misma el método. La hora de Jesús pertenece a su propósito divino, no al programa de reparación de un ingeniero.

Observe

Juan 2:5 Su madre dirige a los sirvientes hacia las propias palabras de Jesús. No les dice qué acción deben esperar, sino que deja la respuesta en sus manos.

Juan 2:1-5

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

2Y fué también llamado Jesús y sus discípulos á las bodas.

3Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen.

4Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.

5Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere.

Juan 2:6-12

El agua se convierte en vino abundante

Hay cerca seis tinajas de piedra para los lavados rituales de los judíos, el pueblo del pacto de Dios. Cada una contiene una gran cantidad. Jesús manda a los sirvientes llenarlas de agua hasta el borde y llevar un poco al encargado del banquete. Este prueba vino sin saber su origen, aunque los sirvientes sí lo saben. Elogia al novio por guardar el mejor vino hasta tan tarde, a diferencia de la costumbre de servir después vino de peor calidad. Juan llama a esto la primera señal de Jesús: revela su gloria y sus seguidores creen en él. Luego Jesús va por poco tiempo a Capernaum, otro pueblo de Galilea, con su madre, sus hermanos y sus seguidores.

Juan 2:6-12: El agua se convierte en vino abundante
Escena del capítuloJuan 2

En la vida diaria

Un mesero lleva una bandeja desde la cocina después de que la encargada de la comida resuelva una grave escasez. El anfitrión recibe elogios sin saber lo cerca que estuvo de fracasar la comida, mientras el mesero sabe quién cambió la situación con su trabajo. Cada persona ve una parte distinta del regalo. Jesús convierte agua en vino; no reorganiza las provisiones existentes como lo haría la encargada de la comida.

Observe

Juan 2:9 Los sirvientes saben de dónde vino el vino, mientras el encargado del banquete lo ignora. Quienes hacen el trabajo práctico poseen un conocimiento que le falta al funcionario honrado.

Juan 2:6-12

Santa Biblia Reina Valera 1909

6Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme á la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos ó tres cántaros.

7Díceles Jesús: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba.

8Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáron[le].

9Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabía de dónde era (mas lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), el maestresala llama al esposo,

10Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.

11Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

12Después de esto descendió á Capernaum, él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos días.

Juan 2:13-17

Jesús expulsa el comercio de la casa del Padre

En la Pascua, Jesús entra en el templo y encuentra vendedores de ganado, ovejas y palomas, junto a cambistas sentados a sus mesas. Ese comercio ofrece a los adoradores animales para las ofrendas y monedas adecuadas. Jesús hace un látigo de cuerdas y expulsa a los animales y a los comerciantes, derrama el dinero y vuelca las mesas. Ordena a los vendedores de palomas que retiren su mercancía. No deben convertir la casa de su Padre en un mercado. Sus seguidores recuerdan un pasaje de la Escritura sobre la devoción ardiente por la casa de Dios. Su acción es enérgica y pública. Cuestiona el uso del lugar de culto al declararse Hijo, no solo al quejarse de malas prácticas comerciales.

Juan 2:13-17: Jesús expulsa el comercio de la casa del Padre
Escena del capítuloJuan 2
Galilea y Judea
Galilea y Judea

En la vida diaria

La encargada de una capilla saca los expositores comerciales de una entrada que se ha convertido más en mercado que en lugar de oración. Los vendedores protestan que los visitantes quieren esos productos, pero ella señala a quienes no pueden usar la sala para adorar. El propósito del espacio ha sido desplazado. Jesús llama al templo la casa de su Padre y actúa con la autoridad de un Hijo.

Observe

Juan 2:16 Jesús llama al templo la casa de su Padre. Su objeción al comercio incluye una afirmación sobre su propia relación con Dios, no solo una regla sobre las ventas.

Juan 2:13-17

Santa Biblia Reina Valera 1909

13Y estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesús á Jerusalem.

14Y halló en el templo á los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y á los cambiadores sentados.

15Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas;

16Y á los que vendían las palomas, dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado.

17Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.

Juan 2:18-22

Las palabras sobre el templo señalan su cuerpo

Quienes cuestionan a Jesús piden una señal que pruebe su derecho a actuar. Él les dice que, si este templo es destruido, lo levantará en tres días. Piensan en el edificio, que ha requerido cuarenta y seis años de trabajo, y rechazan la idea por imposible. Juan explica que Jesús se refiere a su cuerpo. En ese momento, los seguidores no comprenden por completo sus palabras. Después de que resucita, las recuerdan y creen tanto en la Escritura como en lo que dijo. Por tanto, la señal prometida tiene que ver con la muerte y la resurrección, no con una demostración inmediata para satisfacer a quienes lo interrogan.

En la vida diaria

Una profesora de restauración usa la palabra cimiento para hablar de la confianza de un equipo, mientras sus oyentes creen que se refiere al hormigón bajo el edificio. Solo después de que esa confianza se rompe y se restaura queda clara su advertencia. Una misma palabra los había dirigido hacia cosas distintas. Jesús habla de su cuerpo y su resurrección, no de una metáfora de las relaciones de un equipo.

Observe

Juan 2:22 Los seguidores comprenden después de que Jesús resucita. Juan registra abiertamente que es posible recordar unas palabras verdaderas antes de entender todo su significado.

Juan 2:18-22

Santa Biblia Reina Valera 1909

18Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿Qué señal nos muestras de que haces esto?

19Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

20Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fué este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?

21Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

22Por tanto, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron á la Escritura, y á la palabra que Jesús había dicho.

Juan 2:23-25

Jesús conoce más que el entusiasmo público

Durante la fiesta en Jerusalem, muchas personas creen en el nombre de Jesús después de ver sus señales. Sin embargo, él no se confía a ellas. Juan explica que conoce a las personas y no necesita un testigo externo que le diga qué hay en su interior. La respuesta de la multitud no se descarta como algo sin valor, pero el entusiasmo visible no revela toda la verdad de un corazón. Jesús puede distinguir la emoción que despiertan las señales de una confianza en la que pueda apoyarse. El capítulo termina con un conocimiento que llega al fondo de las reacciones públicas. Él ya conoce por completo a quienes apenas comienzan a reconocerlo.

En la vida diaria

Una mentora de jóvenes oye promesas entusiastas de un grupo nuevo y recibe su interés sin entregarles enseguida todas las responsabilidades. Años de escuchar le han enseñado que una primera respuesta aún no muestra cómo actúan las personas bajo presión. Su cautela protege el trabajo. Jesús conoce directamente lo que hay en las personas, no mediante una larga experiencia profesional.

Observe

Juan 2:25 Jesús no necesita que nadie le informe de lo que hay dentro de una persona. Su conocimiento difiere del reconocimiento parcial de la multitud, basado en las señales que ha visto.

Juan 2:23-25

Santa Biblia Reina Valera 1909

23Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.

24Mas el mismo Jesús no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocía á todos,

25Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.

Detalles que vale la pena notar

25versículos en esta lectura
5movimientos principales
3preguntas en el texto bíblico

La imagen inicial

Juan 2:1 comienza con “Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.”

Dónde cambia el capítulo

Juan 2:18 forma un giro natural: “Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿Qué señal nos muestras de que haces esto?”

La nota final

Juan 2:25 deja al lector con “Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.”

Un recorrido de palabras por el capítulo

Las palabras disc, pulos, templo, vino, agua, esto ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.

Palabras del texto bíblico explicadas

maestresala
Persona encargada de dirigir el servicio y supervisar la comida en un banquete.
azote
Instrumento para golpear, hecho aquí con varias cuerdas.
celo
Devoción intensa por algo que mueve a una persona a actuar.

Escucha y mira junto al pasaje

Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20