El panorama
Dios manda a su profeta Ezequiel lamentarse por Tiro, una ciudad de comercio marítimo orgullosa de su belleza. La ciudad se presenta como un barco de fina construcción, abastecido y tripulado por muchas tierras. Una larga lista de bienes muestra el alcance de su comercio, incluida la compra y venta de seres humanos. Luego la imagen pasa de la carga completa al naufragio. Las personas, la riqueza y la destreza reunidas a bordo se hunden juntas. Quienes se enriquecieron con su comercio quedan en la orilla, llenos de dolor y miedo.
En este capítulo
- Muchas tierras equipan el orgulloso barco Ezequiel 27:1-11
Ezequiel debe dirigirse a la ciudad como a una comerciante entre muchas costas.
- Los mercados incluyen bienes y vidas humanas Ezequiel 27:12-19
La lista comercial recorre metales, animales, artículos de lujo y alimentos.
- La carga valiosa llena las rutas marítimas Ezequiel 27:20-25
La lista continúa con telas finas para carros, rebaños, especias, piedras preciosas y oro.
- El viento del este rompe el barco Ezequiel 27:26-32
Los remeros llevan el barco a aguas profundas, donde un viento del este lo rompe.
- Los enriquecidos por el comercio sienten miedo Ezequiel 27:33-36
Los bienes de la ciudad antes alimentaban a muchos pueblos y enriquecían a gobernantes.
Verdad central
La riqueza de la ciudad depende de una enorme red de personas y comercio, pero toda su fuerza reunida se hunde con el barco.

Las Escrituras junto al resumen
Ezequiel · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 36Ezequiel 27:1-11
Muchas tierras equipan el orgulloso barco
Ezequiel debe dirigirse a la ciudad como a una comerciante entre muchas costas. Ella afirma tener una belleza perfecta, y la imagen del barco enumera materiales finos que sostienen esa afirmación. La madera se convierte en tablones, mástiles y remos; el marfil adorna sus piezas. El lino bordado y las telas teñidas forman la vela y la cubierta. Marineros, pilotos y reparadores expertos sirven a bordo, mientras soldados extranjeros vigilan murallas y torres. La ciudad ha reunido artesanía, riqueza y defensa de muchos lugares. Todo contribuye al esplendor del que presume, aunque la orden de lamentarse ya apunta hacia la pérdida.

En la vida diaria
Una constructora naval expone las placas de los proveedores de una embarcación restaurada: el aserradero, el taller de velas, el taller de metal y el equipo de reparación. Ningún constructor aportó por sí solo todo lo que le permite navegar. Ella fija las placas donde los visitantes puedan ver el trabajo compartido. El barco de Ezequiel es una ciudad que va hacia la ruina, no una embarcación restaurada para exhibirla.
Observe
Ezequiel 27:9 Los reparadores aparecen junto a marineros y comerciantes. El esplendor de la ciudad depende de mantener lo que transporta su riqueza, no solo de los materiales preciosos que ve quien la admira.
Ezequiel 27:1-11
Santa Biblia Reina Valera 19091Y FUÉ á mí palabra de Jehová, diciendo:
2Y tú, hijo del hombre, levanta endechas sobre Tiro.
3Y dirás á Tiro, que está asentada á las entradas de la mar, mercadera de los pueblos de muchas islas: Así ha dicho el Señor Jehová: Tiro, tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura.
4En el corazón de las mares están tus términos: los que te edificaron completaron tu belleza.
5De hayas del monte Senir te fabricaron todas las tillas: tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil.
6De castaños de Basán hicieron tus remos: compañía de Asirios hicieron tus bancos de marfil de las islas de Chittim.
7De fino lino bordado de Egipto fué tu cortina, para que te sirviese de vela; de cárdeno y grana de las islas de Elisah fué tu pabellón.
8Los moradores de Sidón y de Arvad fueron tus remeros: tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos.
9Los ancianos de Gebal y sus sabios repararon tus hendiduras: todas las galeras de la mar y los remeros de ellas fueron en ti para negociar tus negocios.
10Persas y Lidios, y los de Phut, fueron en tu ejército tus hombres de guerra: escudos y capacetes colgaron en ti; ellos te dieron tu honra.
11Y los hijos de Arvad con tu ejército estuvieron sobre tus muros alrededor, y los Gammadeos en tus torres: sus escudos colgaron sobre tus muros alrededor; ellos completaron tu hermosura.
Ezequiel 27:12-19
Los mercados incluyen bienes y vidas humanas
La lista comercial recorre metales, animales, artículos de lujo y alimentos. La plata, el hierro, el estaño y el plomo llegan junto con vasijas de bronce. También se comercia con seres humanos, un claro recordatorio de que dentro de esta riqueza se trata a las personas como mercancía. Caballos y mulos, marfil y madera oscura, piedras preciosas y telas finas llenan los intercambios. Judá e Israel, las tierras del pueblo de Dios, aportan grano, miel, aceite y bálsamo. El vino, la lana, el hierro y las plantas aromáticas amplían la lista. Las riquezas de la ciudad se concretan en lo que compra y vende, en vez de quedar como una afirmación vaga.

En la vida diaria
La conservadora de un registro de embarques se detiene ante una entrada que coloca a personas esclavizadas entre productos de metal y animales. Destaca esa línea en la exposición para que los visitantes no diluyan esas vidas en una lista de carga. Las columnas ordenadas del registro no vuelven inofensivo el comercio. Ezequiel menciona ese comercio dentro de un lamento por la riqueza acumulada de una ciudad.
Observe
Ezequiel 27:13 Las vidas humanas aparecen junto a las vasijas de bronce. El detalle impide leer el catálogo de riqueza como una simple colección inocente de objetos atractivos.
Ezequiel 27:12-19
Santa Biblia Reina Valera 190912Tarsis tu mercadera á causa de la multitud de todas riquezas en plata, hierro, estaño, y plomo, dió en tus ferias.
13Grecia, Tubal, y Mesec, tus mercaderes, con hombres y con vasos de metal, dieron en tus ferias.
14De la casa de Togarma, caballos y caballeros y mulos, dieron en tu mercado.
15Los hijos de Dedán eran tus negociantes: muchas islas [tomaban] mercadería de tu mano; cuernos de marfil y pavos te dieron en presente.
16Siria fué tu mercadera por la multitud de tus labores: con perlas, y púrpura, y vestidos bordados, y linos finos, y corales, y rubíes, dió en tus ferias.
17Judá, y la tierra de Israel, eran tus mercaderes: con trigos de Minith, y pannah, y miel, y aceite, y resina, dieron en tu mercado.
18Damasco, tu mercadera por la multitud de tus labores, por la abundancia de todas riquezas, con vino de Helbón, y lana blanca.
19Asimismo Dan y el errante Javán dieron en tus ferias, [para negociar] en tu mercado de hierro labrado, mirra destilada, y caña aromática.
Ezequiel 27:20-25
La carga valiosa llena las rutas marítimas
La lista continúa con telas finas para carros, rebaños, especias, piedras preciosas y oro. Comerciantes lejanos traen telas teñidas, bordados y ropa lujosa guardada en cofres de cedro atados con cuerdas. Estos bienes están destinados a viajar. Una vez entregados, mostrarán riqueza. Grandes barcos mercantes sirven al comercio de la ciudad y aumentan su gloria en el mar. La imagen ha llegado a una bodega llena. Muchas rutas y proveedores contribuyen a la abundancia, pero el capítulo aún no ha nombrado nada que pueda mantenerla a salvo del viento que viene.


En la vida diaria
Un embalador de mercancías ata un cofre de cedro lleno de telas costosas y luego revisa las entradas de ganado y especias en la hoja de carga. Cada proveedor espera que el mismo barco transporte una parte distinta del comercio. La bodega llena une sus destinos. Ezequiel convierte el barco cargado en imagen de toda la vida de una ciudad, no de un solo envío programado.
Observe
Ezequiel 27:24 Las telas están guardadas en cofres y atadas con cuerdas. Estos detalles dan una forma concreta a la larga lista comercial. Son bienes preparados para viajar, no riqueza en abstracto.
Ezequiel 27:20-25
Santa Biblia Reina Valera 190920Dedán fué tu mercadera con paños preciosos para carros.
21Arabia y todos los príncipes de Cedar, mercaderes de tu mano en corderos, y carneros, y machos cabríos: en estas cosas fueron tus mercaderes.
22Los mercaderes de Seba y de Raama fueron tus mercaderes: con lo principal de toda especiería, y toda piedra preciosa, y oro, dieron en tus ferias.
23Harán, y Canneh, y Edén, los mercaderes de Seba, de Asiria, y Chilmad, contigo contrataban.
24Estos tus mercaderes negociaban contigo en varias cosas: en mantos de jacinto, y bordados, y en cajas de ropas preciosas, enlazadas con cordones, y en madera de cedro.
25Las naves de Tarsis, tus cuadrillas, fueron en tu negociación: y fuiste llena, y fuiste multiplicada en gran manera en medio de los mares.
Ezequiel 27:26-32
El viento del este rompe el barco
Los remeros llevan el barco a aguas profundas, donde un viento del este lo rompe. Riquezas, carga, marineros, pilotos, reparadores, comerciantes y soldados caen todos al mar. El grito de los pilotos sacude la orilla. Otros marineros dejan sus barcos y se quedan en tierra, llorando amargamente. El polvo, las cenizas, las cabezas rapadas y las telas ásperas expresan su dolor. Lloran por una ciudad sin igual, ahora destruida en el mar. Todo lo que hacía impresionante al barco iba junto a bordo. La ruina se lleva a las personas expertas junto con los bienes, no solo la carga.
En la vida diaria
Un capellán de marineros lee los nombres de la tripulación de un barco perdido mientras las familias que esperan permanecen en la orilla. Los cargos que antes separaban sus tareas aparecen ahora dentro de una misma pérdida. Deja espacio para el dolor entre un nombre y otro. El naufragio de Ezequiel representa la caída de toda una ciudad comercial bajo el juicio anunciado por Dios.
Observe
Ezequiel 27:27 Los pilotos y los reparadores se hunden con los comerciantes y los soldados. La lista de pérdidas responde a la lista anterior de fortalezas y muestra que la destreza especializada no impide el naufragio.
Ezequiel 27:26-32
Santa Biblia Reina Valera 190926En muchas aguas te engolfaron tus remeros: viento solano te quebrantó en medio de los mares.
27Tus riquezas, y tus mercaderías, y tu negociación, tus remeros, y tus pilotos, los reparadores de tus hendiduras, y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en medio de ti se halla, caerán en medio de los mares el día de tu caída.
28Al estrépito de las voces de tus marineros temblarán los arrabales.
29Y descenderán de sus naves todos los que toman remo; remeros, y todos los pilotos de la mar se pararán en tierra:
30Y harán oir su voz sobre ti, y gritarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y se revolcarán en la ceniza.
31Y haránse por ti calva, y se ceñirán de sacos, y endecharán por ti endechas amargas, con amargura de alma.
32Y levantarán sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endecharán sobre ti [diciendo]: ¿Quién como Tiro, como la destruída en medio de la mar?
Ezequiel 27:33-36
Los enriquecidos por el comercio sienten miedo
Los bienes de la ciudad antes alimentaban a muchos pueblos y enriquecían a gobernantes. Ahora las mercancías y las personas se hunden en las profundidades. Los habitantes de las costas miran consternados y los reyes muestran miedo en el rostro. Los comerciantes reaccionan con un silbido de asombro o desprecio cuando la ciudad antes admirada se vuelve motivo de espanto. La afirmación final dice que dejará de existir. Las reacciones se extienden por las mismas amplias conexiones que antes traían riqueza. Una ciudad cuyo comercio llegaba a muchas tierras también lleva miedo a esas tierras cuando se derrumba toda su fuerza reunida.
En la vida diaria
Un importador de grano cierra el libro de pedidos del día al saber que ha caído el puerto que abastecía gran parte de la región. Los dueños de almacenes llegan con la misma noticia por distintas rutas. Su prosperidad compartida se vuelve ahora alarma compartida. Ezequiel anuncia la ruina definitiva de la ciudad, no una simple interrupción que los comerciantes puedan resolver buscando otro proveedor.
Observe
Ezequiel 27:33 El comercio de la ciudad enriquecía tanto a reyes como a pueblos comunes. Su caída asusta a una amplia red porque muchos se habían beneficiado de los bienes que pasaban por ella.
Ezequiel 27:33-36
Santa Biblia Reina Valera 190933Cuando tus mercaderías salían de las naves, hartabas muchos pueblos: los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de tus riquezas y de tus contrataciones.
34En el tiempo que serás quebrantada de los mares en los profundos de las aguas, tu comercio y toda tu compañía caerán en medio de ti.
35Todos los moradores de las islas se maravillarán sobre ti, y sus reyes temblarán de espanto: inmutaránse en sus rostros.
36Los mercaderes en los pueblos silbarán sobre ti: vendrás á ser espanto, y dejarás de ser para siempre.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Ezequiel 27:1 comienza con “Y FUÉ á mí palabra de Jehová, diciendo:”
Dónde cambia el capítulo
Ezequiel 27:32 forma un giro natural: “Y levantarán sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endecharán sobre ti [diciendo]: ¿Quién como Tiro, como la destruída en medio de la mar?”
La nota final
Ezequiel 27:36 deja al lector con “Los mercaderes en los pueblos silbarán sobre ti: vendrás á ser espanto, y dejarás de ser para siempre.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras mercaderes, sobre, dieron, fueron, medio, para ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- capacetes
- Cascos que los soldados usaban para proteger la cabeza.
- viento solano
- Viento que sopla desde el este y aquí rompe la nave.
- arrabales
- Barrios situados en las afueras de una ciudad.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



