El panorama
El Espíritu de Dios lleva a Ezequiel, el profeta que vive entre los desterrados, a un valle lleno de huesos secos. La visión responde a un pueblo que dice haber perdido la esperanza. A la palabra de Dios, se forman cuerpos que reciben aliento. Dios identifica los huesos con Israel, su pueblo disperso, y promete darles vida en su tierra. Una segunda señal une dos palos para representar la reunión de los grupos divididos. Un solo gobernante y la presencia duradera de Dios acompañarán a un pueblo limpio de los males que rompieron su vida en común.
En este capítulo
- Los huesos reciben una promesa de vida Ezequiel 37:1-6
La mano de Dios lleva a Ezequiel por un valle con muchos huesos al descubierto.
- Los cuerpos se forman y reciben aliento Ezequiel 37:7-10
Mientras Ezequiel habla, un ruido y un temblor acompañan la unión de los huesos.
- Dios identifica los huesos con su pueblo Ezequiel 37:11-14
Dios identifica los huesos con todo el pueblo, que dice estar seco, sin esperanza y del todo cortado.
- Dos palos escritos forman una señal Ezequiel 37:15-20
Ahora Ezequiel debe escribir en dos palos por orden de Dios.
- Un rey gobernará al pueblo purificado Ezequiel 37:21-25
Dios reunirá al pueblo disperso y lo convertirá en una sola nación en su tierra.
- Dios permanece entre su pueblo Ezequiel 37:26-28
Dios promete un pacto eterno de paz.
Verdad central
Dios da vida a un pueblo que cree muerta su esperanza. Después promete unidad, un solo pastor y su presencia duradera entre ellos.

Las Escrituras junto al resumen
Ezequiel · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 28Ezequiel 37:1-6
Los huesos reciben una promesa de vida
La mano de Dios lleva a Ezequiel por un valle con muchos huesos al descubierto. Están muy secos. Dios pregunta si pueden vivir, y Ezequiel deja la respuesta en sus manos. El profeta debe comunicar la palabra de Dios a los huesos. Dios promete darles tendones, carne, piel y aliento para que vivan y lo conozcan. Nada en su estado actual les proporciona esa vida. La orden une unas palabras dirigidas a los muertos con una promesa que solo Dios puede cumplir. Ezequiel debe anunciarla antes de ver cambio alguno.

En la vida diaria
Un voluntario de cuidados paliativos acompaña a una familia en duelo mientras mira fotos de una comunidad que, según creen, nunca volverá a reunirse. No inventa garantías alegres ante su pérdida. Escucha todo el peso de lo que expresan al decir que no hay esperanza. La visión de Dios promete vida a huesos secos; el cuidado humano no puede crear esa vida.
Observe
Ezequiel 37:3 Ezequiel no responde solo por el aspecto de los huesos. Deja ese conocimiento en manos de Dios y abre espacio para una respuesta que la sequedad de los huesos no puede dar.
Ezequiel 37:1-6
Santa Biblia Reina Valera 19091Y LA mano de Jehová fué sobre mí, y sacóme en espíritu de Jehová, y púsome en medio de un campo que estaba lleno de huesos.
2E hízome pasar cerca de ellos por todo alrededor: y he aquí que eran muy muchos sobre la haz del campo, y por cierto secos en gran manera.
3Y díjome: Hijo del hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
4Díjome entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oid palabra de Jehová.
5Así ha dicho el Señor Jehová á estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
6Y pondré nervios sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
Ezequiel 37:7-10
Los cuerpos se forman y reciben aliento
Mientras Ezequiel habla, un ruido y un temblor acompañan la unión de los huesos. Aparecen tendones y carne, y la piel los cubre. Pero los cuerpos no tienen aliento. Dios le manda entonces hablar al viento y llamar de los cuatro vientos el aliento que dará vida a los que habían sido muertos. Vuelve a obedecer y el aliento entra en ellos. Cobran vida y se levantan como un ejército inmenso. La visión distingue entre la forma del cuerpo y el aliento de vida. Un valle lleno de cuerpos ensamblados todavía no es la vida prometida. Hace falta cumplir la siguiente orden de Dios.

En la vida diaria
Una técnica de teatro revisa una fila de figuras mecánicas terminadas antes de una función. Sus formas están completas, pero ninguna se mueve hasta que se conecta el sistema eléctrico por separado. Ella espera la señal del operador. La comparación se limita a distinguir entre tener forma y cobrar movimiento: Ezequiel ve recibir vida a quienes habían sido muertos, no máquinas que se encienden para un espectáculo.
Observe
Ezequiel 37:8 Los cuerpos están completos antes de recibir aliento. Esa pausa impide confundir la unión de sus partes con la totalidad del acto de darles vida.
Ezequiel 37:7-10
Santa Biblia Reina Valera 19097Profeticé pues, como me fué mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso á su hueso.
8Y miré, y he aquí nervios sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos: mas no había en ellos espíritu.
9Y díjome: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo del hombre, y di al espíritu: Así ha dicho el Señor Jehová: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
10Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies, un ejército grande en extremo.
Ezequiel 37:11-14
Dios identifica los huesos con su pueblo
Dios identifica los huesos con todo el pueblo, que dice estar seco, sin esperanza y del todo cortado. Promete abrir sus sepulcros y llevarlos a su tierra. Lo conocerán por medio de ese acto. Pondrá su Espíritu en ellos, les dará vida y los establecerá en su propio suelo. Los cristianos también relacionan esta visión con la resurrección, aunque difieren sobre su cumplimiento más amplio. Dios responde directamente a la desesperación del pueblo. Quienes creen que todo ha terminado para ellos aprenderán que él ha hablado y actuado.

En la vida diaria
La coordinadora de un coro disperso despliega una lista de integrantes después de años de silencio. Empieza a recibir respuestas que el grupo creía que nunca llegarían. Nombres que se daban por perdidos para la labor común vuelven a ser voces. La lista cambia de significado en sus manos. Dios promete su Espíritu y vida mediante una visión de sepulcros abiertos, no solo el renacer de una organización.
Observe
Ezequiel 37:11 Dios explica el significado de los huesos antes de repetir la promesa. La visión responde a la afirmación del propio pueblo de que su esperanza y su futuro compartido han terminado.
Ezequiel 37:11-14
Santa Biblia Reina Valera 190911Díjome luego: Hijo del hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo talados.
12Por tanto profetiza, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré á la tierra de Israel.
13Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abriere vuestros sepulcros, y os sacare de vuestras sepulturas, pueblo mío.
14Y pondré mi espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
Ezequiel 37:15-20
Dos palos escritos forman una señal
Ahora Ezequiel debe escribir en dos palos por orden de Dios. Uno lleva el nombre de Judá, la parte sur del pueblo, y sus compañeros. El otro lleva el de José, un antepasado cuyos descendientes forman un grupo del norte, representado por Ephraim, una de sus tribus. Ezequiel debe unirlos en su mano como un solo palo. Cuando le pregunten qué significa, explicará que Dios unirá en su propia mano a los grupos divididos. Sostiene la señal donde todos pueden verla. Su separación es real, pero no será la forma definitiva del pueblo.


En la vida diaria
La organizadora de una reunión familiar coloca en un tablero dos ramas separadas de un viejo árbol genealógico. Los parientes solo se han reunido dentro de su propia rama. Ahora pueden ver la reunión común que se prepara. Ella mantiene visibles ambos rótulos al unirlos. Dios promete convertir a pueblos divididos en uno solo en su mano, no solo dibujar su vínculo en un árbol familiar.
Observe
Ezequiel 37:19 Primero se unen los palos en la mano del profeta. Después se explica que serán uno en la mano de Dios. La señal representada apunta a una unión que Dios mismo realizará.
Ezequiel 37:15-20
Santa Biblia Reina Valera 190915Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:
16Tú, hijo del hombre, tómate ahora un palo, y escribe en él: A Judá, y á los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él: A José, palo de Ephraim, y á toda la casa de Israel sus compañeros.
17Júntalos luego el uno con el otro, para que sean en uno, y serán uno en tu mano.
18Y cuando te hablaren los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te [propones] con eso?
19Diles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Ephraim, y á las tribus de Israel sus compañeros, y pondrélos con él, con el palo de Judá, y harélos un palo, y serán uno en mi mano.
20Y los palos sobre que escribieres, estarán en tu mano delante de sus ojos;
Ezequiel 37:21-25
Un rey gobernará al pueblo purificado
Dios reunirá al pueblo disperso y lo convertirá en una sola nación en su tierra. Habrá un rey, no dos reinos separados. Los rescatará y limpiará de ídolos y pecados para que le pertenezcan. David, el nombre de su antiguo rey usado para el gobernante prometido, será su único pastor. Obedecerán las órdenes de Dios y permanecerán con sus descendientes en la tierra dada a Jacob, su antepasado. La promesa une la unidad política, el culto fiel y un gobierno duradero. No reúne al pueblo simplemente para conservar sus antiguos males.

En la vida diaria
La encargada de una fusión reúne a dos antiguas cooperativas de vivienda bajo una sola presidencia elegida y unas mismas reglas justas. El letrero común de la entrada solo importa si los residentes también abandonan los abusos que dividieron los edificios. Ella lee en voz alta los nuevos deberes. La promesa de Dios ofrece un gobernante duradero del linaje de David y la limpieza del pecado, no una fusión negociada entre cooperativas.
Observe
Ezequiel 37:23 La eliminación de los ídolos y de la maldad forma parte de la promesa de unidad. Un rey compartido no aparece como el único remedio mientras el pueblo conserva su antigua impureza.
Ezequiel 37:21-25
Santa Biblia Reina Valera 190921Y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo tomo á los hijos de Israel de entre las gentes á las cuales fueron, y los juntaré de todas partes, y los traeré á su tierra:
22Y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel; y un rey será á todos ellos por rey: y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos:
23Ni más se contaminarán con sus ídolos, y con sus abominaciones, y con todas sus rebeliones: y los salvaré de todas sus habitaciones en las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo á ellos por Dios.
24Y mi siervo David será rey sobre ellos, y á todos ellos será un pastor: y andarán en mis derechos, y mis ordenanzas guardarán, y las pondrán por obra.
25Y habitarán en la tierra que dí á mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David les será príncipe para siempre.
Ezequiel 37:26-28
Dios permanece entre su pueblo
Dios promete un pacto eterno de paz. Establecerá al pueblo, lo multiplicará y pondrá su santuario entre ellos para siempre. Vivirá con ellos, y el vínculo entre Dios y su pueblo perdurará. Las otras naciones reconocerán que él aparta a Israel para sí cuando vean ese santuario permanente. El final ofrece más que el regreso, el aumento de población o la reunión bajo un mismo gobierno. El pueblo vivirá con la presencia de Dios en el centro. Lo que vean los de fuera revelará su acción de hacerlos suyos.

En la vida diaria
Una administradora del pueblo entrega a los vecinos el contrato permanente de alquiler de un salón que durante años han usado con permisos mensuales. Ahora ese lugar de reunión puede orientar sus planes sin que el próximo aviso amenace con quitárselo. Ella coloca la copia firmada junto a la puerta. La habitación eterna de Dios entre su pueblo es más que la seguridad de un edificio compartido.
Observe
Ezequiel 37:28 Las naciones aprenden quién aparta al pueblo para sí al ver que el santuario de Dios permanece entre ellos. La señal visible es su presencia duradera, no solo la tierra recuperada.
Ezequiel 37:26-28
Santa Biblia Reina Valera 190926Y concertaré con ellos pacto de paz, perpetuo pacto será con ellos: y los asentaré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre.
27Y estará en ellos mi tabernáculo, y seré á ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
28Y sabrán las gentes que yo Jehová santifico á Israel, estando mi santuario entre ellos para siempre.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Ezequiel 37:1 comienza con “Y LA mano de Jehová fué sobre mí, y sacóme en espíritu de Jehová, y púsome en medio de un campo que estaba lleno de huesos.”
Dónde cambia el capítulo
Ezequiel 37:18 forma un giro natural: “Y cuando te hablaren los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te [propones] con eso?”
La nota final
Ezequiel 37:28 deja al lector con “Y sabrán las gentes que yo Jehová santifico á Israel, estando mi santuario entre ellos para siempre.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras ellos, Jehov, sobre, ritu, huesos, Israel ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- nervios
- Tejidos fuertes que unen las partes del cuerpo, entre ellos los tendones.
- talados
- Cortados por completo; aquí expresa que el pueblo cree perdido todo su futuro.
- tabernáculo
- Lugar de habitación; aquí se refiere a la presencia de Dios entre su pueblo.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



