El panorama
Un poder que ha robado a otros enfrenta ahora su propia pérdida. Isaías, el profeta de Dios, expresa las oraciones del pueblo de Jerusalem, su ciudad santa, también llamada Sión. Esperan el rescate. Las conversaciones de paz han fracasado y los caminos están vacíos. Dios dice que actuará. Su presencia asusta a quienes obran mal, incluso dentro de la ciudad. Promete un futuro distinto, con un rey espléndido y hogares que permanecen seguros. Los débiles compartirán las ganancias, y la ciudad conocerá la sanidad y el perdón de los pecados.
En este capítulo
- El saqueador perderá lo que tomó Isaías 33:1-6
La advertencia se dirige a un poder que roba a otros sin haber sufrido ese mismo trato.
- La paz rota enfrenta la acción de Dios Isaías 33:7-12
Los hombres fuertes lloran y los enviados a buscar la paz vuelven entre lágrimas.
- La presencia santa prueba la conducta diaria Isaías 33:13-16
Dios llama a los lejanos a oír y a los cercanos a reconocer su fuerza.
- El rey sustituye los rostros del miedo Isaías 33:17-19
Los ojos antes llenos de temor verán a un rey espléndido.
- Una morada firme alberga al pueblo perdonado Isaías 33:20-24
Una tienda firme representa la vida de la ciudad.
Verdad central
Dios responde a la espera de un pueblo amenazado al acabar con el poder del saqueador y dar a su ciudad justicia, seguridad, sustento y perdón.

Las Escrituras junto al resumen
Isaías · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 24Isaías 33:1-6
El saqueador perderá lo que tomó
La advertencia se dirige a un poder que roba a otros sin haber sufrido ese mismo trato. Traiciona a personas que no lo traicionaron primero. Su saqueo y su deslealtad se volverán contra él. El pueblo que espera pide a Dios fuerza diaria y rescate en la aflicción. Cuando él se levanta, las naciones se dispersan y sus bienes se recogen tan deprisa como las langostas despojan un campo. Dios llena la ciudad de justicia y conducta recta. La sabiduría, el conocimiento y la reverencia hacia él se vuelven su verdadera riqueza y estabilidad. La respuesta a la amenaza comienza con dependencia, no con una declaración de autosuficiencia.

En la vida diaria
Un supervisor de un depósito de paquetes encuentra el almacén oculto donde un ladrón ha apilado bienes tomados de muchos hogares. Los dueños llegan para recuperar lo que el ladrón consideraba posesiones seguras. Las ganancias del robo ya no siguen siendo suyas. Los paquetes robados vuelven a casa; la promesa de Dios también da a la ciudad sabiduría y gobierno justo.
Observe
Isaías 33:1 El saqueador no estaba respondiendo de igual modo a una agresión anterior. La advertencia le quita la excusa de la represalia y vuelve contra él la conducta que eligió.
Isaías 33:1-6
Santa Biblia Reina Valera 19091¡AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabares de hacer deslealtad, haráse contra ti.
2Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, á ti hemos esperado: tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salud en tiempo de la tribulación.
3Los pueblos huyeron á la voz del estruendo; las gentes fueron esparcidas por tus levantamientos.
4Mas vuestra presa será cogida como cuando cogen las orugas: correrá sobre ellos como de una á otra parte corren las langostas.
5Será ensalzado Jehová, el cual mora en las alturas: llenó á Sión de juicio y de justicia.
6Y [reinarán] en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, [y] la fuerza de la salvación: el temor de Jehová [será] su tesoro.
Isaías 33:7-12
La paz rota enfrenta la acción de Dios
Los hombres fuertes lloran y los enviados a buscar la paz vuelven entre lágrimas. Los caminos están vacíos porque se han roto los acuerdos y las vidas no valen nada. El Líbano, una región boscosa, y Sarón, una llanura fértil, están de duelo. Basán y Carmel, tierras conocidas por su vegetación abundante, pierden su fruto. Dios dice que ahora se levantará para actuar. Los planes del enemigo solo producirán residuos secos. Su propio aliento se vuelve un fuego que los consume. Las personas arden como espinas cortadas. Las promesas rotas no pueden protegerlos de este juicio.

En la vida diaria
Una mediadora de una fábrica deja sobre la mesa el acuerdo salarial fallido mientras los últimos trabajadores salen por la puerta. El empleador ha retirado la promesa que mantenía vivas las conversaciones. Ella dobla las páginas sin firmar mientras los conductores de reparto se alejan del patio vacío. La confianza ha fallado de formas visibles para todos. La respuesta de Dios consume a los enemigos con fuego; la mediación no puede imponer ese juicio.
Observe
Isaías 33:8 El camino vacío sigue a un acuerdo roto y al desprecio por las personas. La confianza quebrada tiene un resultado físico: los viajeros ya no se atreven a usar las rutas que conectan sus vidas.
Isaías 33:7-12
Santa Biblia Reina Valera 19097He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente.
8Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes: anulado ha la alianza, aborreció las ciudades, tuvo en nada los hombres.
9Enlutóse, enfermó la tierra: el Líbano se avergonzó, y fué cortado: hase tornado Sarón como desierto; y Basán y Carmel fueron sacudidos.
10Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré ensalzado, ahora seré engrandecido.
11Concebisteis hojarascas, aristas pariréis: el soplo de vuestro fuego os consumirá.
12Y los pueblos serán como cal quemada: como espinas cortadas serán quemados con fuego.
Isaías 33:13-16
La presencia santa prueba la conducta diaria
Dios llama a los lejanos a oír y a los cercanos a reconocer su fuerza. Los pecadores de la ciudad sienten miedo y preguntan quién puede vivir cerca de semejante fuego consumidor. La respuesta describe acciones rectas y palabras verdaderas. Quien rechaza la ganancia de la opresión, rehúsa sobornos y no participa en planes asesinos o malvados recibe seguridad. Un refugio alto entre rocas, pan asegurado y agua fiable representan esa protección. Vivir dentro de los límites de la ciudad no vuelve inofensiva la presencia santa. La conducta importa en el mismo lugar donde Dios habita.


En la vida diaria
Un encargado de compras devuelve por el mostrador un sobre de dinero y rechaza el certificado de seguridad falso del proveedor. Denuncia la oferta, aunque aceptarla aliviaría la presión del día. Sus manos permanecen libres del plan. Isaías promete alimento y refugio en la presencia de Dios, no un registro de compras honestas.
Observe
Isaías 33:15 Manos, oídos y ojos aparecen en el rechazo del mal. La respuesta describe una negativa activa a participar, no solo un disgusto privado por el mal que se organiza cerca.
Isaías 33:13-16
Santa Biblia Reina Valera 190913Oid, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced mi potencia.
14Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió á los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
15El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala:
16Este habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se [le] dará su pan, y sus aguas serán ciertas.
Isaías 33:17-19
El rey sustituye los rostros del miedo
Los ojos antes llenos de temor verán a un rey espléndido. La tierra se extiende lejos ante ellos. El terror anterior se vuelve un recuerdo, no la vista de cada día. Preguntan adónde se han ido los funcionarios: el escriba, el recaudador y quien contaba las torres. Esos rostros antes medían o administraban la ciudad bajo amenaza. El pueblo extranjero cruel, cuyo habla costaba entender, ya no estará ante ellos. Por tanto, la vista prometida cambia quién domina el horizonte. La belleza y el espacio sustituyen la vigilancia estrecha y la lengua de un poder ocupante.
En la vida diaria
Un preso inocente cruza la puerta después de que se anula su condena injusta. Se vuelve hacia las colinas en vez de hacia el guardia que antes contaba cada paso por el patio. La vista amplia resulta extraña tras años de muros. Isaías promete un rey espléndido y libertad del dominio extranjero, no una liberación mediante un tribunal humano.
Observe
Isaías 33:18 Los funcionarios temibles se convierten en tema de una pregunta sobre adónde se han ido. Sus rostros han desaparecido. El viejo miedo ya no llena la vista.
Isaías 33:17-19
Santa Biblia Reina Valera 190917Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.
18Tu corazón imaginará el espanto, [y dirá]: ¿Qué es del escriba? ¿qué del pesador? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes?
19No verás á aquel pueblo espantable, pueblo de lengua oscura de entender, de lengua tartamuda que no comprendas.
Isaías 33:20-24
Una morada firme alberga al pueblo perdonado
Una tienda firme representa la vida de la ciudad. Sus estacas y cuerdas no se soltarán. Dios ofrece la seguridad de aguas anchas sin permitir que barcos hostiles las usen. Él es juez, legislador y rey, y salvará. Luego, las cuerdas flojas y el mástil fallido de una embarcación representan una fuerza impotente. El rico botín se reparte tan ampliamente que incluso quienes no pueden caminar libremente lo reciben. Los habitantes ya no se quejan de enfermedad y su culpa es perdonada. Los muros no son todo el don. Dios cuida de los débiles y trata con el pecado.
En la vida diaria
Un encargado de un campamento tensa las cuerdas del refugio mientras los ayudantes llevan comida a huéspedes que no pueden llegar a la tienda donde se sirve. Cada uno recibe una porción completa en la puerta de su cabaña. La lluvia ya no obliga a quienes tienen menos fuerza a quedarse sin cenar. La ciudad que Dios salva también recibe perdón y el fin de la enfermedad, dones que un campamento seguro no puede proporcionar.
Observe
Isaías 33:24 La promesa final une el fin de la enfermedad con el perdón de la culpa. El rescate de la ciudad alcanza el estado de sus habitantes, no solo la supervivencia de sus edificios.
Isaías 33:20-24
Santa Biblia Reina Valera 190920Mira á Sión, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos verán á Jerusalem, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
21Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera, ni por él pasará grande navío.
22Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey, él mismo nos salvará.
23Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela: repartiráse entonces presa de muchos despojos: los cojos arrebatarán presa.
24No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Isaías 33:1 comienza con “¡AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, serás tú…”
Dónde cambia el capítulo
Isaías 33:14 forma un giro natural: “Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió á los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿quién de nosotros habitará…”
La nota final
Isaías 33:24 deja al lector con “No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Jehov, como, nosotros, ahora, cuando, fuego ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- cohecho
- Soborno ofrecido para conseguir una decisión o acción indebida.
- galera
- Embarcación movida por remos, que podía usarse para la guerra.
- despojos
- Bienes quitados a otros por la fuerza, especialmente en guerra.
Escucha y mira junto al pasaje
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