El panorama
La muerte de Uzzías, gobernante de Judá, el reino del sur, sitúa en el tiempo la visión del Señor que recibe Isaías. Isaías es el profeta que comunica el mensaje de Dios a ese reino. Ve un trono, un templo lleno y seres celestiales que alaban la santidad de Dios. La visión deja al descubierto la impureza de sus propias palabras antes de que reciba limpieza. Luego se ofrece para ser enviado. La misión es severa: sus palabras encontrarán ojos que no ven y oídos cerrados. Se anuncia ruina, pero la imagen final deja una semilla de vida futura.
En este capítulo
- El Señor llena el templo de gloria Isaías 6:1-4
En el año en que muere el rey, Isaías ve al Señor sentado en lo alto.
- Los labios impuros reciben limpieza Isaías 6:5-7
Isaías grita angustiado porque ha visto al Rey, el Señor de todo.
- El mensajero dispuesto recibe una misión severa Isaías 6:8-10
Dios pregunta quién irá de su parte e Isaías se ofrece.
- La ruina precede a la semilla restante Isaías 6:11-13
El profeta pregunta cuánto durará esta condición.
Verdad central
Dios limpia a Isaías y lo envía a personas que rechazarán sus palabras, pero una semilla santa sobrevive a su ruina.

Las Escrituras junto al resumen
Isaías · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13Isaías 6:1-4
El Señor llena el templo de gloria
En el año en que muere el rey, Isaías ve al Señor sentado en lo alto. La parte larga de su manto llena el templo, lugar del culto a Dios. Por encima hay seres celestiales, cada uno con seis alas. Con cuatro cubren el rostro y los pies; con las otras dos vuelan. Su clamor repetido declara la santidad de Dios y que la tierra está llena de su gloria. El sonido sacude la entrada y el humo llena la casa. Isaías fija la atención en un rey cuya majestad no termina con la muerte del gobernante terrenal de Judá.

En la vida diaria
Un aprendiz de afinador de órganos está dentro de una sala enorme cuando el primer acorde completo hace temblar el suelo bajo sus pies. Deja de hablar y siente lo pequeño que es su lugar en la sala. El sonido ocupa toda su atención. La música humana no puede poner al afinador frente a frente con el Señor santo.
Observe
Isaías 6:2 Cuatro alas cubren a los seres y dos los transportan. Ni siquiera quienes sirven cerca del trono tratan la presencia de Dios como una vista casual o común.
Isaías 6:1-4
Santa Biblia Reina Valera 19091EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo.
2Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
3Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.
4Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo.
Isaías 6:5-7
Los labios impuros reciben limpieza
Isaías grita angustiado porque ha visto al Rey, el Señor de todo. Sabe que sus labios son impuros y vive entre personas cuyas palabras tienen la misma condición. Un siervo celestial vuela hacia él con un carbón encendido que tomó del altar con unas tenazas. El carbón toca su boca. El siervo anuncia que su culpa ha sido quitada y su pecado resuelto. Isaías no se limpia buscando mejores palabras. La limpieza llega al mismo lugar que ha reconocido como indigno ante Dios.

En la vida diaria
Una aprendiz de joyera admite que presentó un broche defectuoso como si estuviera bien. Pone la pieza en la mesa de su maestro y reconoce la falla sin excusas. Él la repara y acepta que ella vuelva al trabajo. Un broche reparado no puede quitar la culpa moral como el acto de Dios limpia a Isaías.
Observe
Isaías 6:7 El carbón toca la boca que Isaías ha llamado impura. La limpieza anunciada responde a su confesión en ese punto preciso antes de que sea enviado a hablar.
Isaías 6:5-7
Santa Biblia Reina Valera 19095Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:
7Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
Isaías 6:8-10
El mensajero dispuesto recibe una misión severa
Dios pregunta quién irá de su parte e Isaías se ofrece. Debe hablar a personas que oyen pero no comprenden sus palabras. Dios le dice que embote sus corazones y cierre sus ojos y oídos. Esto es más que una advertencia de que su discurso encontrará resistencia. Dios hace de su mensaje una parte del juicio que les impide volver y ser sanados. Isaías ha aceptado hablar sin conocer antes esta tarea. No recibe ninguna promesa de buena acogida ni de corazones cambiados.


En la vida diaria
Una auditora de seguridad acepta presentar resultados ante directores que han rechazado cada advertencia. Lee cada falla para que conste en acta mientras ellos apartan la mirada e insisten en que su planta es segura. Sus palabras dejan claro el rechazo de ellos. Dios hace que estos oyentes no puedan volver; la auditora no puede gobernar así a quienes la escuchan.
Observe
Isaías 6:8 Isaías se ofrece a ir antes de oír el contenido de la misión. Su disposición no depende de una promesa de que el pueblo escuchará o cambiará.
Isaías 6:8-10
Santa Biblia Reina Valera 19098Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.
9Y dijo: Anda, y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
10Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
Isaías 6:11-13
La ruina precede a la semilla restante
El profeta pregunta cuánto durará esta condición. Dios responde con ciudades vacías, casas desiertas y tierra arruinada. La gente será llevada lejos y dejará tras de sí un gran vacío. Hasta la décima parte que quede afronta más destrucción. Sin embargo, la imagen final del árbol no termina en una desaparición total. Como un roble o un terebinto que conserva su sustancia al ser despojado, queda una semilla santa. Los detalles mantienen juntas la pérdida severa y la vida futura. La promesa no libra al pueblo del largo juicio ya descrito.

En la vida diaria
Una guardabosques marca un árbol dañado después de que un incendio ha despojado la ladera. Casi toda la vegetación ha desaparecido y hacen falta más cortes. Encuentra tejido vivo que aún permanece en la base y protege el pequeño lugar donde puede volver el crecimiento. La semilla sobreviviente de Isaías se refiere al pueblo de Dios bajo juicio, no solo a la recuperación de un bosque.
Observe
Isaías 6:13 La décima parte restante no queda exenta de más pérdida. La esperanza está en la semilla santa que sobrevive. Por eso, la última imagen no es un rescate sin dolor ni una extinción completa.
Isaías 6:11-13
Santa Biblia Reina Valera 190911Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;
12Hasta que Jehová hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de la tierra la desamparada.
13Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, así [será] el tronco de ella la simiente santa.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Isaías 6:1 comienza con “EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo.”
Dónde cambia el capítulo
Isaías 6:8 forma un giro natural: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.”
La nota final
Isaías 6:13 deja al lector con “Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el…”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Hasta, Jehov, labios, ojos, pueblo, santo ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- serafines
- Seres celestiales que aquí tienen seis alas y sirven y alaban a Dios.
- quiciales
- Partes de la entrada donde se apoyan y giran las puertas.
- simiente
- Semilla, usada aquí como imagen de vida que permanece tras la destrucción.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



