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Portada de Misericordia Quiero, y No Sacrificio

Oseas 4:1-6:11

Misericordia Quiero, y No Sacrificio

Letras · Oseas

Misericordia Quiero, y No Sacrificio

Oseas 4:1-6:11

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Oseas. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Oseas
Colección
Oseas
Estilos musicales
Sin clasificar
[Intro] No hay verdad en la calle ni misericordia en la puerta, sangre tocó sangre mientras el sacerdote se alimentaba. Volvamos, volvamos, quien hirió también sanará; [Verse 1] Se rechazó el conocimiento y la ley quedó atrás; la religión gritó más mientras moría el pacto. sigamos conociendo lo que la lluvia mostrará. [Verse 2] Pero el bien como rocío se perdió bajo el sol, la confesión de la mañana antes del mediodía terminó. Misericordia quise, no humo sin corazón; [Verse 3] conocimiento de Dios, no rito sin relación. Puede sonar la trompeta y brillar el altar, pero justicia y lealtad vienen la viña a probar. [Bridge] Pasa del sacrificio y deja el disfraz; misericordia es culto cuando vive la verdad. [Chorus - final] Volvamos, volvamos, quien hirió también sanará; sigamos conociendo lo que la lluvia mostrará. Pasa del sacrificio y deja el disfraz;

Sobre el pasaje

Oseas 4: Una tierra llena de religión y vacía de conocimiento del pacto

La controversia del Señor con Israel empieza con ausencias visibles en la vida pública: no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios. Mentira, muerte, hurto, adulterio y sangre llenan el espacio, y la tierra misma se describe consumiéndose con sus habitantes y sus criaturas. La acusación pasa luego directamente al liderazgo religioso. Los sacerdotes han rechazado el conocimiento que debían llevar, y su posición se ha enredado con el pecado mismo al que deberían oponerse. Pueblo y sacerdote quedan, pues, juntos bajo juicio. El capítulo se niega también a aislar la conducta sexual de las mujeres excusando a los hombres que participan en la misma corrupción. Adoración falsa, embriaguez y consultas a objetos de madera exponen una comunidad rica en actividad religiosa y vacía de conocimiento del pacto. Judá es advertida de no seguir el mismo camino.

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Oseas 5: La herida se ha llevado al sanador equivocado

Sacerdotes, casa de Israel y casa real son convocados juntos porque el liderazgo se ha vuelto lazo en vez de protección. Oseas expone una búsqueda del Señor que puede llegar con ovejas y vacas y aun así fallar, porque el gasto sacrificial no sustituye un cambio de conducta. Judá, antes distinguida de Israel en algunos puntos, es ahora incluida explícitamente en la caída. Las imágenes del capítulo pasan de la alarma audible a la decadencia interior silenciosa: las trompetas anuncian peligro, mientras polilla y carcoma describen un debilitamiento ya en marcha. Cuando Efraín ve enfermedad y Judá ve llaga, el remedio escogido es Asiria. La respuesta de Oseas es severa y sencilla: el gobernante extranjero no puede sanar esta condición. El capítulo cierra con el retiro divino hasta que se reconozca la culpa y se busque el rostro del Señor.

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Oseas 6: Una promesa de regreso enfrenta la prueba de una lealtad duradera

El capítulo empieza con lenguaje de regreso, sanidad, vivificación, alba y lluvia. Quien ha desgarrado es nombrado también como quien puede vendar. Sin embargo, la respuesta divina pone a prueba de inmediato la duración de ese discurso confiado. La bondad de Efraín y Judá se compara con una nube de la mañana y con el rocío que pronto se desvanece. Oseas sitúa, pues, la misericordia duradera y el conocimiento de Dios por encima del sacrificio y los holocaustos. La cuestión no es la falta de práctica religiosa sino la ausencia de la lealtad del pacto que esas ofrendas deberían expresar. La acusación deja luego el santuario y alcanza el camino: la sangre marca Galaad, y los sacerdotes se comparan con salteadores que esperan al caminante. Una difícil referencia final a la siega de Judá y a la restauración impide un final sencillo.

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