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Levítico 9:1-10:20

Fuego Extraño

Letras · Levítico

Fuego Extraño

Levítico 9:1-10:20

Letras

Acerca de esta canción

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Esta canción pertenece a la colección de Levítico. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Levítico
Colección
Levítico
Estilos musicales
Música del mundo
[Verso 1] En el octavo día Aarón ofreció por sí y por la gente, Sangre, grano y paz subieron conforme al mandamiento. Levantó las manos, Moisés regresó con él al lugar, La gloria llenó al pueblo y fuego vino al altar. [Pre-Coro] El pueblo gritó y cayó delante, Fuego santo respondió desde el SEÑOR. [Coro] Fuego extraño cruzó la frontera, Lo que Dios no ordenó llegó demasiado cerca. Nadab y Abiú cayeron ante el santuario, Y Aarón quedó en silencio bajo santo temor. [Verso 2] Los cuerpos salieron del campamento con vestido sacerdotal, La familia no dejó su puesto ni cambió el cargo por llorar. Vino fue prohibido para discernir con claridad, Entre santo y común, entre limpio e impureza ritual. [Puente] Moisés buscó la cabra y se enojó por su final, Aarón habló del duelo de aquel día sin igual. La respuesta fue aceptada, mas la advertencia quedó: Quien se acerca debe honrar en cada acto al SEÑOR. [Coro Final] Fuego extraño cruzó la frontera, Lo que Dios no ordenó llegó demasiado cerca. Gloria y juicio estuvieron ante el santuario, Y Aarón quedó en silencio bajo santo temor. [Outro] El mismo fuego bendijo el altar, Y juzgó la llama no autorizada.

Nombrados en esta canciónAarónMoisés

Sobre el pasaje

Levítico 9: El primer ministerio y el fuego ante el pueblo

El octavo día pone por fin a Aarón en el ministerio público, pero su primer acto no es ocuparse de todos los demás. Debe ofrecer por sí mismo antes de ofrecer por la congregación. Sus hijos ayudan de manera ordenada, y llevan la sangre y las porciones preparadas mientras Aarón trabaja en el altar. Entonces las ofrendas del pueblo por el pecado, el holocausto, la de cereal y las de paz llegan en secuencia, y cada una conserva su propio manejo. El capítulo está lleno de trabajo sacerdotal ordinario antes de que ocurra nada espectacular. Solo después de la matanza, el lavado, la aplicación de la sangre, el quemado y la presentación bendicen Moisés y Aarón al pueblo, aparece la gloria de Jehová, y el fuego consume la ofrenda del altar. El pueblo grita y cae sobre su rostro. La aceptación es pública, pero viene después del servicio mandado en vez de reemplazarlo.

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Levítico 10: Dos muertes, el silencio de Aarón y una comida difícil

Levítico 10 hace añicos el triunfo del capítulo anterior. Nadab y Abiú usan materiales sagrados familiares en un acto no autorizado, y el fuego de delante de Jehová los consume. El texto no explica cada defecto posible de su ofrenda ni suministra motivos ocultos, así que el asunto declarado sigue siendo suficiente: trajeron lo que no había sido mandado. Sus muertes no suspenden el sacerdocio. Los cuerpos se retiran, Aarón y sus hijos restantes permanecen en su puesto, y una instrucción nueva enlaza el servicio sobrio con la capacidad de distinguir lo santo de lo común y lo limpio de lo inmundo. El capítulo termina con otra clase de dificultad. Aarón explica por qué el macho cabrío de la ofrenda por el pecado fue quemado en vez de comido, y Moisés acepta su razonamiento. La improvisación no autorizada y el juicio razonado no se tratan como lo mismo.

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