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Miqueas 7:1-20

¿Qué Dios Hay Como Tú?

Letras · Miqueas

¿Qué Dios Hay Como Tú?

Miqueas 7:1-20

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Miqueas. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Miqueas
Colección
Miqueas
Estilos musicales
Pop
[Lamento] ¡Ay de mí! La cosecha terminó, no queda racimo ni higo temprano. El piadoso desaparece de la tierra, y cada cual pone red a su hermano. [Verso de Confianza] Pero yo miraré al SEÑOR, esperaré al Dios de mi salvación. Aunque caiga, volveré a levantarme; si habito en tinieblas, él será iluminación. [Coro] ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad y pasa la rebelión? No retiene para siempre su ira, porque se deleita en compasión. ¿Qué Dios hay como tú, que vuelve a pisar nuestro pecado? Arroja nuestras culpas a lo profundo, y mantiene el pacto que ha jurado. [Verso II] La enemiga no debe alegrarse, Jerusalén soporta disciplina y dolor. Hasta que Dios defienda su causa, y la saque a la luz de su favor. [Oración Pastoral] Pastorea a tu pueblo con la vara, que habite otra vez en Basán y Galaad. Muéstrale maravillas como en Egipto, y las naciones callarán ante tu majestad. [Puente] Lamerán el polvo como serpiente, saldrán temblando de su fortificación. No por gloria humana ni venganza vacía, sino por temor ante el Dios de salvación. [Coro Final] ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad y pasa la rebelión? Fidelidad a Jacob, misericordia a Abraham, como juró desde antigua generación. ¿Qué Dios hay como tú? Ninguno puede amar y juzgar igual. El libro termina en la hondura del mar, donde el pecado ya no vuelve a reinar. [Outro] El último sonido no fue ira, fue misericordia sobre el mar.

Nombrados en esta canciónJerusalénEgiptoAbraham

Sobre el pasaje

Miqueas 7: La misericordia tiene la última palabra sin negar la culpa

El capítulo final empieza como una búsqueda por una viña vaciada. La bondad escasea, los funcionarios cooperan en el mal, y la desconfianza alcanza de la vida pública al hogar. Sin embargo, Miqueas no avanza hacia la esperanza declarando inocente al pueblo. La voz espera a Jehová admitiendo a la vez: "pequé contra él", y aguarda luz más allá de la oscuridad presente. Se prometen reconstrucción y retorno, pero la desolación se sigue nombrando como fruto del mal obrado. La oración del pastoreo reúne después varios hilos del libro: el rebaño de Jehová, la memoria de Egipto, y naciones silenciadas ante la acción divina. La alabanza final trae la inversión más honda. La conquista decisiva no es la de otra ciudad sino la de la iniquidad misma. Los pecados son echados al mar, la misericordia es amada, y las antiguas promesas a Jacob y Abraham cierran el Libro de Miqueas.

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