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Nahúm 1:9-15

He Aquí sobre los Montes

Letras · Nahúm

He Aquí sobre los Montes

Nahúm 1:9-15

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Nahúm. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Nahúm
Colección
Nahúm
Estilos musicales
Acústico
[Oráculo] Aunque unidos como espinos, aunque empapados en celebración, serán consumidos como rastrojo, y no se levantará otra opresión. [Verso I] De Nínive salió quien imaginaba mal, un consejero cruel contra el trono eternal. Pero el yugo será roto del cuello de Judá, y las cadenas que la oprimen ya no la sujetarán. [Coro] He aquí sobre los montes los pies del que anuncia paz. Judá, celebra tus fiestas, cumple tus votos una vez más. He aquí sobre los montes, la noticia cruza la altura: el malvado no vuelve a pasar, la violencia pierde su armadura. [Verso II] El nombre del tirano se queda sin simiente, los ídolos de su casa caen de frente. La tumba está preparada para el que se hizo vil, y el pueblo vuelve al culto después del tiempo hostil. [Puente] No confundas paz con olvido, ni libertad con orgullo nacional. La buena nueva nace del juicio que detiene al imperio brutal. [Coro Final] He aquí sobre los montes los pies del que anuncia paz. Judá, respira después del yugo, la cadena no volverá jamás. He aquí sobre los montes, las alturas llevan la voz: el opresor ha sido cortado, y la fiesta retorna a Dios. [Outro] Un mensajero en la cresta, y un pueblo volviendo a cantar.

Nombrados en esta canciónNínive

Sobre el pasaje

Nahúm 1: El poder que juzga también es un refugio

Nahúm 1 se niega a separar la paciencia del juicio o el refugio del poder. El Señor es «tardo para la ira», y sin embargo la maldad no se trata como algo que la paciencia excusará para siempre. El mar, el río, el monte, la colina, la peña y la tierra habitada se vuelven todos medidas de una presencia ante la cual la estabilidad ordinaria falla. Y sin embargo el mismo pasaje llama bueno al Señor y fortaleza, de modo que el refugio no es una huida de ese poder sino seguridad dentro de él. El capítulo se estrecha después de la creación a la opresión asiria. Los planes se vuelven hojarasca seca, los números no impiden ser talados, y el yugo puesto sobre Judá se rompe. Dinastía, ídolos y sepulcro quedan reunidos en el fin amenazado del enemigo. El último sonido no es batalla sino noticia: unos pies sobre los montes pregonan la paz porque el poder que antes pasaba por Judá ha sido cortado.

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