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Apocalipsis 11:7-10

La Bestia Hace Guerra

Letras · Apocalipsis

La Bestia Hace Guerra

Apocalipsis 11:7-10

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Apocalipsis. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Apocalipsis
Colección
Apocalipsis
Cuando termina el testimonio, la bestia del abismo sube a guerrear. Vence a los dos y deja sus cuerpos en la calle de la gran ciudad. Sodoma y Egipto nombran el lugar donde fue crucificado el Señor. Las naciones miran tres días y medio y niegan sepultura a los muertos. La Bestia Hace Guerra La palabra de Dios permanece cuando caen los imperios. El testigo puede ser herido, pero no borrado. Aliento del cielo levanta lo que la bestia condenó. La tierra celebra el silencio e intercambia regalos por sangre. Los profetas que inquietaron al mundo quedan expuestos al desprecio. El atrio medido no puede contener el testimonio. Una trompeta espera más allá de la violencia de la calle. La bestia parece victoriosa solo después de cumplirse el testimonio. Una fiesta fundada en asesinato espera bajo los ojos del cielo. La Bestia Hace Guerra La palabra de Dios permanece cuando caen los imperios. El testigo puede ser herido, pero no borrado. Aliento del cielo levanta lo que la bestia condenó. La Bestia Hace Guerra

Nombrados en esta canciónSodomaEgipto

Sobre el pasaje

Apocalipsis 11: Los testigos caen, se levantan y son vindicados públicamente

El Libro del Apocalipsis mide el santuario y a sus adoradores mientras deja el atrio exterior a un período limitado de pisoteo, y luego presenta a dos testigos cuyo testimonio lleva rasgos proféticos asociados con Moisés, Elías y Zacarías. Su protección dura hasta que su obra está completa. Solo entonces los mata la bestia, y sus cuerpos expuestos se vuelven el centro de una celebración pública. La reversión es igualmente pública: la vida de Dios entra en ellos, se ponen en pie y sus enemigos los ven ascender. Sigue un terremoto y termina el segundo ay. La séptima trompeta anuncia entonces que los reinos del mundo pertenecen a Dios y a su Cristo. Los ancianos responden con adoración que une juicio, recompensa y la destrucción de los que destruyen la tierra. Al fin se abre el templo celestial y aparece el arca, colocando pacto y juicio en la misma escena final.

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