[Camino del Oráculo]
La carga avanza de ciudad en ciudad,
los puertos orgullosos pierden seguridad.
Tiro amontonó plata como polvo al soplar,
pero ningún muro la pudo conservar.
[Llamado a Sion]
Alégrate mucho, hija de Sion,
grítalo, Jerusalén, mira la visión:
tu Rey viene justo, salvador y humilde,
sobre un asno, sin orgullo ni exhibición.
[Coro]
Tu Rey viene a ti,
no en carro, no con lanza y terror.
Viene humilde sobre el asno,
hablando paz alrededor.
Tu Rey viene a ti,
el arco y el carro perderán su lugar.
Desde el río hasta los mares,
su dominio de paz se extenderá.
[Verso II]
Por la sangre del pacto salen los presos
del pozo sin agua y de la desesperación.
Volved, prisioneros de esperanza,
doble restauración guarda la promesa de Sion.
[Puente]
Brillarán como piedras de una corona,
levantadas como señal sobre la tierra.
El grano fortalecerá al joven,
y el mosto dará alegría sin guerra.
[Coro Final]
Tu Rey viene a ti,
justo, salvador, humilde y cercano.
No sostenido por motor de terror,
ni coronado por cautivo humano.
Tu Rey viene a ti,
los prisioneros de esperanza volverán.
La paz sobrevive al carro de hierro,
y las lámparas del pacto arderán.
[Outro]
El camino perteneció al Rey humilde,
y las armas guardaron silencio.
Nombrados en esta canciónSionJerusalén
Sobre el pasaje
Zacarías 9: El rey llega sin caballo de guerra
Zacarías 9 pasa de la caída de ciudades confiadas a la llegada de un rey cuya fuerza no se parece a la de ellas. La riqueza y las fortificaciones de Tiro no pueden asegurarla, y sin embargo el juicio sobre el poder filisteo deja lugar para que un remanente pertenezca a Dios. Después el rey de Sion viene humilde sobre un asno. La línea siguiente explica el significado del vehículo al quitar carros, caballos de guerra y arcos de batalla y al extender la paz a las naciones. El capítulo no se vuelve, sin embargo, una simple imagen pacifista. Los presos son liberados por la sangre del pacto, Judá y Efraín se retratan como armas, y aparece el conflicto con Grecia. Sigue la guerra divina con trompeta, relámpago y torbellino. Con todo, el capítulo rehúsa terminar allí: el pueblo rescatado se vuelve rebaño y piedras de corona, y regresan el grano y el vino.
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