Éxodo 27:1-8
Lo harás hueco de tablas
El altar se construye para ser llevado. Cuernos en las esquinas, un enrejado de bronce, anillos y varas, y nada macizo en medio.
Versículo por versículo
- 27:2
El hebreo nechoshet abarca cobre o bronce. La Reina Valera dice simplemente metal, más prudente que cualquier nombre de aleación moderna.
- 27:4-5
Se debate la reconstrucción exacta de la rejilla y el reborde; el texto sitúa la red a media altura del altar.
- 27:8
La construcción hueca con tablas distingue esta estructura portátil de un bloque macizo de piedra o metal.












El altar viene con palas. Ese detalle impide que su santidad se vuelva una abstracción sin peso. Hay que recoger cenizas, recibir sangre en recipientes, manejar carne con garfios y atender el fuego. Las instrucciones incluyen herramientas porque el servicio dejará cosas que limpiar. El trabajo sagrado no libra a nadie del montón de cenizas.
El cuerpo cuadrado, aunque considerable, es hueco: tablas revestidas de bronce. Los anillos y las varas de transporte forman parte del mismo proyecto. No es un monumento de piedra fijado a un terreno; el lugar del sacrificio debe viajar con el pueblo. La descripción establece la estructura sin explicar cada detalle práctico de cómo soporta el calor su interior. Llenarlo de tierra puede ser una propuesta razonable de reconstrucción, pero este párrafo no lo ordena.
Los cuernos salen de las propias esquinas, no aparecen como accesorios desmontables. Levítico 9:9 colocará sangre en ellos y llevará la forma al terreno del rito. El altar está hecho para usarse, no solo para reconocerse. Antes de que el santuario se convierta en una sucesión de muebles interiores relucientes, hay bronce, sangre animal y una pala.