40:17Y así en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fué erigido.
40:18Y Moisés hizo levantar el tabernáculo, y asentó sus basas, y colocó sus tablas, y puso sus barras, é hizo alzar sus columnas.
40:19Y extendió la tienda sobre el tabernáculo, y puso la sobrecubierta encima del mismo; como Jehová había mandado á Moisés.
40:20Y tomó y puso el testimonio dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y encima la cubierta sobre el arca:
40:21Y metió el arca en el tabernáculo, y puso el velo de la tienda, y cubrió el arca del testimonio; como Jehová había mandado á Moisés.
40:22Y puso la mesa en el tabernáculo del testimonio, al lado septentrional del pabellón, fuera del velo:
40:23Y sobre ella puso por orden los panes delante de Jehová, como Jehová había mandado á Moisés.
40:24Y puso el candelero en el tabernáculo del testimonio, enfrente de la mesa, al lado meridional del pabellón.
40:25Y encendió las lámparas delante de Jehová; como Jehová había mandado á Moisés.
40:26Puso también el altar de oro en el tabernáculo del testimonio, delante del velo:
40:27Y encendió sobre él el perfume aromático; como Jehová había mandado á Moisés.
40:28Puso asimismo la cortina de la puerta del tabernáculo.
40:29Y colocó el altar del holocausto á la puerta del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio; y ofreció sobre él holocausto y presente; como Jehová había mandado á Moisés.
40:30Y puso la fuente entre el tabernáculo del testimonio y el altar; y puso en ella agua para lavar.
40:31Y Moisés y Aarón y sus hijos lavaban en ella sus manos y sus pies.
40:32Cuando entraban en el tabernáculo del testimonio, y cuando se llegaban al altar, se lavaban; como Jehová había mandado á Moisés.
40:33Finalmente erigió el atrio en derredor del tabernáculo y del altar, y puso la cortina de la puerta del atrio. Y así acabó Moisés la obra.
La palabra decisiva es ellos, no edificio. Dios pide un santuario para habitar en medio del pueblo. La construcción sirve a esa relación; no es una caja capaz de contener a su dueño. Incluso Salomón, con un edificio mucho más grandioso, reconocerá que ni los cielos pueden contener a Dios (1 Reyes 8:27). La tienda del desierto no pretende lo contrario.
El contexto le da fuerza al mandato. Este pueblo ya había construido para Faraón, bajo capataces. Aquí los materiales proceden de corazones dispuestos, como precisa el versículo 2. El Libro del Éxodo ha pasado de la construcción forzada a una morada ofrecida. Pero la buena disposición no autoriza a los artesanos a inventar las condiciones de acceso. El modelo se menciona dos veces en el versículo 9, tanto para la estructura como para sus utensilios. La invitación es generosa; las especificaciones no son opcionales.
Hebreos 8:5 retoma ese modelo y presenta el servicio terrenal como figura y sombra de las realidades celestiales. Esa interpretación posterior de la Escritura no permite atribuir un significado secreto a cada estaca. El propósito inicial ya es enorme: un Dios santo habitará en medio de un pueblo que todavía no tiene lugar fijo.