4:3Y vuelto que hubo el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los Filisteos? Traigamos á nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos.
4:4Y envió el pueblo á Silo, y trajeron de allá el arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que estaba asentado entre los querubines; y los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, estaban allí con el arca del pacto de Dios.
4:5Y aconteció que, como el arca del pacto de Jehová vino al campo, todo Israel dió grita con tan gran júbilo, que la tierra tembló.
4:6Y cuando los Filisteos oyeron la voz de júbilo, dijeron: ¿Qué voz de gran júbilo es esta en el campo de los Hebreos? Y supieron que el arca de Jehová había venido al campo.
4:7Y los Filisteos tuvieron miedo, porque decían: Ha venido Dios al campo. Y dijeron: ¡Ay de nosotros! pues antes de ahora no fué así.
4:8¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de las manos de estos dioses fuertes? Estos son los dioses que hirieron á Egipto con toda plaga en el desierto.
4:9Esforzaos, oh Filisteos, y sed hombres, porque no sirváis á los Hebreos, como ellos os han servido á vosotros: sed hombres, y pelead.
4:10Pelearon pues los Filisteos, é Israel fué vencido, y huyeron cada cual á sus tiendas; y fué hecha muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de á pie.
4:11Y el arca de Dios fué tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees.
Las varas no son material de embalaje que se guarda después de la entrega. Pertenecen al arca de manera permanente. Un cofre revestido de oro podría concentrar la atención en su artesanía, pero estos dos versículos insisten en cómo debe trasladarse. Su santidad abarca el camino, no solo su lugar detrás del velo.
Las instrucciones anteriores precisan madera, oro, anillos y varas; el versículo siguiente identifica el testimonio que se colocará dentro. Así, el modo de transportar el arca aparece junto al documento del pacto que contiene. Manejo y significado no son asuntos separados. Números 4:15 prohíbe después que los portadores toquen los objetos santos, y Números 7:9 asigna a los coatitas el transporte sobre los hombros, no en carros. Las varas hacen físicamente posible esa distinción.
El mandato mantiene además el objeto central del santuario listo para una vida sin residencia fija. Un cofre asociado al trono divino viaja con un pueblo que todavía habita en tiendas. La majestad es real, y también lo son los hombros que lo llevan. Primera de Crónicas 15:15 describirá el transporte corregido precisamente así: hombros y varas, conforme al mandato de Moisés. Lo que parece una instrucción de montaje termina gobernando toda una procesión.