Lugares de la Biblia

Silo

El tabernáculo estuvo aquí tres siglos, y los profetas siguieron usando el pueblo como advertencia.

Josué levanta el tabernáculo de reunión en Silo cuando siete tribus aún no tienen heredad, y el resto de la tierra se reparte por suertes delante de él. Se vuelve el punto fijo: el lugar donde se reúne toda la congregación, donde se guarda la fiesta anual, y donde una mujer sin hijos viene y ora con tal intensidad que el sacerdote junto al pilar la supone ebria.

Dónde apareceJosué 18 · Jueces 21 · 1 Samuel 1 a 4

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Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Silo

  1. 01

    Josué 18:1-10

    Toda la congregación se juntó en Silo

    La tienda se levanta antes de terminar de repartir la tierra, y el reconocimiento de siete tribus se hace delante de ella.

    Una tierra sometida todavía puede contener siete tribus sin herencia. Josué coloca esos dos hechos uno junto al otro, y la distancia entre ellos da urgencia al pasaje. La victoria no se ha convertido automáticamente en asentamiento. El pueblo ha instalado el santuario; ahora debe dejar de aplazar la ocupación de sus tierras.

    El método es notablemente práctico. Unos hombres recorren el territorio, lo describen por ciudades, lo dividen en siete partes y regresan con un registro escrito. Después Josué echa suertes delante del SEÑOR. El reconocimiento del terreno y la decisión sagrada no compiten aquí. Las suertes no evitan que alguien deba caminar la tierra y preparar la descripción. También hay trámites en la tierra prometida.

    Silo se convierte en punto de encuentro entre el culto y la distribución, pero no se vuelve a repartir todo desde cero. Judá y José conservan sus posiciones; las tribus orientales ya tienen su herencia; la herencia sacerdotal de Leví se distingue de un territorio tribal. Esos detalles explican las siete porciones. La repetición de delante del SEÑOR establece el marco y la autoridad del procedimiento. Una comunidad que ha viajado junta recibe lugares donde permanecer, y el santuario ocupa el centro de esa transición.

    Versículo por versículo

    1. 18:1

      Sometida describe la condición de la tierra respecto de Israel; el versículo 2 distingue eso de que cada tribu haya recibido su porción.

    2. 18:5

      El hebreo gevul, traducido término, designa tanto la frontera como el territorio que encierra; aquí no es un plazo ni un final.

    3. 18:7

      La exclusión de Leví se refiere a una porción territorial de este tipo, no a quedar fuera de Israel ni a carecer de sustento material.

    4. 18:9-10

      La descripción escrita está organizada por ciudades. El pasaje no especifica un mapa dibujado ni los objetos físicos utilizados para echar suertes.

    Josué 18:1-10

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10 versículos

    18:1Y TODA la congregación de los hijos de Israel se juntó en Silo, y asentaron allí el tabernáculo del testimonio, después que la tierra les fué sujeta.

    18:2Mas habían quedado en los hijos de Israel siete tribus, á las cuales aun no habían repartido su posesión.

    18:3Y Josué dijo á los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir á poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?

    18:4Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los envíe, y que ellos se levanten, y recorran la tierra, y la describan conforme á sus heredades, y se tornen á mí.

    18:5Y la dividirán en siete partes: y Judá estará en su término al mediodía, y [los de] la casa de José estarán en el suyo al norte.

    18:6Vosotros, pues, delinearéis la tierra en siete partes, y me traeréis la [descripción] aquí, y yo os echaré las suertes aquí delante de Jehová nuestro Dios.

    18:7Empero los Levitas ninguna parte tienen entre vosotros; porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos: Gad también y Rubén, y la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad de la otra parte del Jordán al oriente, la cual les dió Moisés siervo de Jehová.

    18:8Levantándose pues aquellos varones, fueron: y mandó Josué á los que iban para delinear la tierra, diciéndoles: Id, recorred la tierra, y delineadla, y tornad á mí, para que yo os eche las suertes aquí delante de Jehová en Silo.

    18:9Fueron pues aquellos varones y pasearon la tierra, delineándola por ciudades en siete partes en un libro, y tornaron á Josué al campo en Silo.

    18:10Y Josué les echó las suertes delante de Jehová en Silo; y allí repartió Josué la tierra á los hijos de Israel por sus porciones.

  2. 02

    1 Samuel 1:9-18

    Elí la tuvo por ebria

    Ana ora en silencio moviendo los labios y el sacerdote sentado junto al pilar la acusa. Ella le responde con franqueza y él la bendice.

    Elí observa la boca de Ana y no entiende lo que hace. El capítulo ya ha identificado su dolor, de modo que la acusación crea un contraste doloroso entre lo que él ve y lo que el pasaje ha dejado claro. Aquí los labios que se mueven sin voz audible significan oración, no embriaguez. Sentarse junto a la puerta del santuario no garantiza acertar al primer juicio.

    Ana responde invirtiendo precisamente la imagen. No ha vertido vino dentro de sí; ha derramado su alma delante del SEÑOR. Su sufrimiento no se inventa ni se despacha como una incomodidad. Amargura, lágrimas, queja y aflicción son palabras del propio capítulo. El voto también tiene una forma exigente: el hijo que pide es el hijo que promete entregar al SEÑOR durante toda su vida. La petición va más allá del alivio de tener un niño.

    Elí cambia su respuesta y la despide con una bendición. El detalle final es deliberadamente sencillo. Ana come, y su rostro ya no está triste. Todavía no se ha anunciado un embarazo. El primer cambio visible no es un bebé en sus brazos, sino una mujer capaz de volver a la mesa.

    Versículo por versículo

    1. 1:9

      Templo designa aquí el santuario, no el posterior templo de Salomón en Jerusalén. El versículo menciona un poste de la entrada, pero no ofrece un plano completo.

    2. 1:11

      La prohibición de la navaja recuerda el lenguaje del nazareato en Números 6:5, aunque este pasaje no llama explícitamente nazareo a Samuel.

    3. 1:15

      Derramar el alma responde a la acusación sobre la bebida con una imagen de oración, no de embriaguez.

    4. 1:18

      La recuperación del apetito y el cambio de expresión preceden a la concepción relatada en el versículo 19.

    1 Samuel 1:9-18

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10 versículos

    1:9Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á un pilar del templo de Jehová,

    1:10Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente.

    1:11E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.

    1:12Y fué que como ella orase largamente delante de Jehová, Eli estaba observando la boca de ella.

    1:13Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha.

    1:14Entonces le dijo Eli: ¿Hasta cuándo estarás borracha?; digiere tu vino.

    1:15Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

    1:16No tengas á tu sierva por una mujer impía: porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.

    1:17Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.

    1:18Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste.

    1 Samuel 1:9-18: Elí la tuvo por ebria
  3. 03

    1 Samuel 2:12-17

    El pecado de los jóvenes era muy grande

    El sacerdocio en Silo toma la carne con un garfio antes de quemar la grosura, y el relato dice que los hombres menospreciaban la ofrenda de Jehová.

    El tenedor tiene tres dientes, y el capítulo se asegura de conservar ese detalle. La corrupción en Silo no es una mancha abstracta sobre una institución. Tiene utensilio, criado, olla hirviendo y una exigencia que puede acabar en violencia. Cuanto prende el tenedor pasa a ser la porción del sacerdote. La ofrenda del adorador se ha convertido en la oportunidad de otro.

    La siguiente exigencia agrava el desorden. Se pide carne cruda antes de quemar la grasa, anteponiendo el apetito sacerdotal a la porción reservada al SEÑOR. La respuesta del oferente no intenta negarle todo al sacerdote. Pide respetar el orden debido y luego permite una entrega generosa. Ni siquiera esa concesión basta. Ahora es la palabra que manda.

    El veredicto va más allá de comer con avidez: los hombres aborrecían la ofrenda del SEÑOR. El abuso daña el acto al que los sacerdotes deberían servir. El capítulo no los excusa por heredar el oficio ni porque todavía se celebren sacrificios. Hijos de Elí e hijos de Belial quedan juntos en la frase inicial. Su parentesco explica cómo ocupan el cargo; no justifica lo que hacen con él.

    Versículo por versículo

    1. 2:12

      Hijos de Belial es una expresión para hombres malvados o viles. No conocer al SEÑOR caracteriza su conducta y relación con él, no el desconocimiento de su nombre.

    2. 2:15

      Levítico 7:31 sitúa la quema de la grasa sobre el altar junto a la porción sacerdotal; esta exigencia desatiende deliberadamente aquella prioridad.

    3. 2:16

      Luego conserva aquí su sentido antiguo de en seguida, no el de más tarde. El oferente pide quemar primero la grasa, no postergarlo indefinidamente.

    4. 2:17

      El texto declara muy grande su pecado y señala el efecto sobre la ofrenda misma. La condena es explícita, no añadida desde fuera.

    1 Samuel 2:12-17

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 6 versículos

    2:12Mas los hijos de Eli eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

    2:13Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que, cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras la carne estaba á cocer, [trayendo] en su mano un garfio de tres ganchos;

    2:14Y hería con él en la caldera, ó en la olla, ó en el caldero, ó en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para si. De esta manera hacían á todo Israelita que venía á Silo.

    2:15Asimismo, antes de quemar el sebo, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

    2:16Y si le respondía el varón, Quemen luego el sebo hoy, y después toma tanta como quisieres; él respondía: No, sino ahora la has de dar: de otra manera yo la tomaré por fuerza.

    2:17Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehová; porque los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehová.

    1 Samuel 2:12-17: El pecado de los jóvenes era muy grande
  4. 04

    1 Samuel 3:1-10

    Habla, que tu siervo oye

    La palabra de Jehová escaseaba en aquellos días, no había visión manifiesta, y un muchacho que duerme cerca del arca es llamado por su nombre cuatro veces.

    Samuel responde pronto y tarda en identificar a quien llama. Son cosas distintas. Corre hacia Elí al primer llamado, regresa al segundo y vuelve al tercero. Esos recorridos no muestran falta de disposición. El muchacho todavía no ha recibido la revelación que le permitiría reconocer lo que sucede.

    El papel de Elí es más complejo que un simple obstáculo. Su vista falla y tarda en comprender, pero finalmente reconoce la situación y enseña a Samuel cómo responder. El sacerdote anciano ayuda al niño a atender una voz que, en los versículos siguientes, anunciará juicio sobre la propia casa sacerdotal. El relato le reconoce ese servicio real sin retirar el juicio sobre sus fallas.

    El entorno es silencioso y preciso: la lámpara no se ha apagado, el arca está presente y la palabra del SEÑOR ha sido escasa. Frente a esa escasez llega un llamado personal y repetido. La respuesta final de Samuel no solicita una posición ni propone un mensaje propio. Está dispuesto a escuchar. Al final del capítulo, Silo vuelve a ser nombrado como lugar donde el SEÑOR se revela mediante su palabra.

    Versículo por versículo

    1. 3:1

      De estima traduce el hebreo yaqar, valioso o raro; la ausencia de visión frecuente hace que aquí destaque la escasez de revelación.

    2. 3:3

      Éxodo 27:20-21 prescribe atender la lámpara del santuario desde la tarde hasta la mañana. El detalle sitúa el llamado durante la noche, sin dar una hora exacta.

    3. 3:10

      Este es el cuarto episodio de llamada, después de los de los versículos 4, 6 y 8. La repetición del nombre pertenece a este último llamado.

    1 Samuel 3:1-10

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10 versículos

    3:1Y EL joven Samuel ministraba á Jehová delante de Eli: y la palabra de Jehová era de estima en aquellos días; no había visión manifiesta.

    3:2Y aconteció un día, que estando Eli acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban á oscurecerse, que no podía ver,

    3:3Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde el arca de Dios estaba: y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,

    3:4Jehová llamó á Samuel; y él respondió: Heme aquí.

    3:5Y corriendo luego á Eli, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Eli le dijo: Yo no he llamado; vuélvete á acostar. Y él se volvió, y acostóse.

    3:6Y Jehová volvió á llamar otra vez á Samuel. Y levantándose Samuel vino á Eli, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve, y acuéstate.

    3:7Y Samuel no había conocido aún á Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

    3:8Jehová pues llamó la tercera vez á Samuel. Y él levantándose vino á Eli, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Eli que Jehová llamaba al joven.

    3:9Y dijo Eli á Samuel: Ve, y acuéstate: y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, que tu siervo oye. Así se fué Samuel, y acostóse en su lugar.

    3:10Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.

    1 Samuel 3:1-10: Habla, que tu siervo oye
  5. 05

    Jeremías 7:12-14

    Andad ahora a mi lugar en Silo

    Seis siglos después la ruina es el argumento. Un lugar puede llevar el nombre y ser abandonado igual, y a Jerusalén se le dice que lo mire.

    Silo no se descarta como un santuario que nunca fue legítimo. El SEÑOR lo llama mi lugar y afirma haber puesto allí su nombre. Ese reconocimiento da fuerza a la advertencia de Jeremías. El argumento no contrapone Jerusalén a un falso lugar santo: un santuario realmente escogido ya ha sufrido juicio.

    El discurso que rodea estos versículos expone la confianza cuestionada. El pueblo repite el nombre del templo mientras roba, derrama sangre y sigue a otros dioses. Jeremías lo remite a un lugar anterior cuya historia sagrada no impidió su pérdida. El problema no es que falte un nombre divino, sino confiar en ese nombre como refugio para conductas que el mismo Dios condena.

    El versículo central explica la comparación: a la palabra repetida respondió una negativa repetida a escuchar. Madrugar y hablar expresa insistencia, no un horario del sueño divino. Silo se ha convertido en evidencia de un caso que Jerusalén se niega a reconocer. Primero de Samuel 4 registra la captura del arca, no una descripción detallada de la destrucción de la ciudad; Jeremías apela explícitamente a lo ocurrido al lugar. La distinción importa. La advertencia conserva toda su fuerza sin llamas inventadas ni un asedio añadido.

    Versículo por versículo

    1. 7:12

      Jeremías 26:6-9 repite la comparación con Silo y registra la reacción hostil que provocó; el nombre del lugar ya contenía una advertencia severa.

    2. 7:13

      Madrugar y hablar destaca la persistencia de la advertencia. La acusación es negarse a escuchar, no carecer de oportunidad.

    3. 7:14

      Jesús retoma la expresión cueva de ladrones de Jeremías 7:11 en Mateo 21:13. La advertencia sobre Silo pertenece al mismo discurso de Jeremías acerca del templo.

    Jeremías 7:12-14

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 3 versículos

    7:12Andad empero ahora á mi lugar que fué en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.

    7:13Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis;

    7:14Haré también á esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y á este lugar que dí á vosotros y á vuestros padres, como hice á Silo:

    Jeremías 7:12-14: Andad ahora a mi lugar en Silo

Por qué importa

Lo que le ocurre es el argumento. Elí es viejo y sus hijos toman la carne por fuerza y duermen con las mujeres a la puerta, y un varón de Dios viene con una sentencia sobre una casa que será cortada. El arca sale de aquí a la batalla y no vuelve, y cuando la noticia llega al pueblo Elí cae hacia atrás y muere. Jeremías, siglos después, está en el templo de Jerusalén y le dice a una multitud que confía en el edificio que vaya ahora a mi lugar en Silo, donde puse mi nombre al principio.

3 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. Jueces 19:1-21:25

    No Había Rey en Israel

  2. 1 Samuel 1:1-2:11

    Derramada Delante del SEÑOR

  3. 1 Samuel 2:12-3:21

    Habla, Porque Tu Siervo Oye

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