Efesios 6:10-12
No tenemos lucha contra sangre y carne
Se nombra al adversario antes que el equipo, y la lista de lo que no es viene primero, lo cual descarta la lectura obvia.
Versículo por versículo
- 6:11
Las asechanzas son planes o estratagemas. La expresión relacionada de Efesios 4:14 trata del engaño, lo que ayuda a explicar la presencia de la verdad en el equipo.
- 6:12
En los aires traduce aquí la misma expresión griega que la Reina Valera vierte como lugares celestiales en 1:3 y como los cielos en 1:20. No se trata del cielo de las nubes, sino del ámbito celestial del que habla toda la carta.










Antes de nombrar una sola pieza del equipo, Pablo identifica la fuente de la fuerza. En el Señor aparece antes que la armadura, y su poder antes que la orden de mantenerse firme. No se trata de producir suficiente intensidad personal para intimidar al mundo invisible. El equipo pertenece a Dios, y la fuerza se recibe, no se inventa.
La siguiente sorpresa es la identidad del enemigo. Sangre y carne queda expresamente excluida como adversario último. El lenguaje militar no puede trasladarse sin más a las personas que resulten antipáticas. Pablo nombra poderes espirituales y luego mantiene el equipo concreto anclado en verdad, justicia, fe, salvación y paz. La imagen es combativa; los recursos que especifica no son la violencia humana.
Incluso las imágenes cambian. Luchar evoca un combate cercano, mientras los versículos siguientes describen una armadura. Pablo no ofrece un manual técnico de una modalidad antigua de combate. Da al conflicto cercanía y amplitud: bastante próximo como para exigir resistencia, pero mayor que la persona situada delante del combatiente. La primera instrucción trata de dependencia, no de bravatas.