Romanos 1:9-13
Hasta ahora he sido estorbado
La carta abre admitiendo un plan que ha fracasado repetidamente, que es una manera poco común de presentarse a desconocidos.
Versículo por versículo
- 1:10
Un viaje próspero significa aquí un viaje que logra su propósito. La expresión no promete riqueza, lujo ni ausencia de peligros durante el trayecto.
- 1:12
Pablo se incluye entre quienes recibirán aliento. La reciprocidad es explícita, no una cortesía deducida de su tono.
- 1:13
He sido estorbado significa que algo le impidió viajar, no que cambiara de planes por gusto. El versículo no atribuye todas las demoras a una sola causa.












Pablo anuncia lo que desea dar y enseguida reconoce que también espera recibir. Es decir, añade, y la visita se convierte en una ocasión de aliento mutuo. El apóstol no llega a Roma como un recipiente lleno entre recipientes vacíos. La fe de ellos también hará algo por él.
Esa breve aclaración importa porque esta congregación no nació de una visita suya. Según el versículo 8, su fe ya se anuncia por todo el mundo. Las oraciones constantes y los planes frustrados establecen una relación antes de la llegada personal, pero no lo convierten en el origen de todo lo que ya sucede allí. Roma tiene creyentes antes de tener a Pablo.
El viaje próspero que desea también puede malinterpretarse. Pide que se abra camino, bajo la voluntad de Dios, no una garantía de transporte agradable. El Libro de los Hechos registra finalmente la llegada después de prisión, tormenta y naufragio. Se alcanza el destino; el itinerario ha sido otra cosa. En este párrafo el deseo es intenso, los planes son reales y el apóstol todavía no gobierna el camino.