1 Samuel 17:50-51
Tomando la espada de él, sacándola de su vaina
La honda lo derriba y su propia arma lo termina. El relato declara dos veces que no había espada en la mano de David.
Versículo por versículo
- 17:50
Este versículo declara la victoria antes de que el siguiente describa el uso de la espada capturada.
- 17:51
La espada y su vaina pertenecen al filisteo caído en el momento en que David las toma.
- 17:51
El texto relaciona expresamente la huida filistea con ver que su campeón había muerto.











La espada llega a la mano de David después de que el pasaje haya declarado que venció sin ella. El orden importa. El versículo 50 presenta el resultado: una honda y una piedra. El 51 vuelve al filisteo caído y describe la toma de su espada. La decapitación no sustituye discretamente el medio de victoria ya identificado. Hace visible la derrota al ejército que observa.
El arma sale de la vaina de su dueño y se utiliza contra su dueño. No hay un duelo elaborado en el que dos espadas demuestren fuerzas equivalentes. La espada de Goliat resulta útil para David precisamente porque Goliat ya no puede conservarla. La inversión física es suficientemente tajante sin añadir un discurso sobre el cuerpo ni inventar una expresión en el rostro de David. Los filisteos ven que su campeón ha muerto y huyen. Su respuesta se relaciona con la confirmación visible, no solamente con la caída anterior. La espada del desafiante se convierte en el instrumento que elimina cualquier duda sobre el resultado. Ha cambiado de dueño. También ha cambiado el campo de batalla.