15:13Y vino el aviso á David, diciendo: El corazón de todo Israel va tras Absalom.
15:14Entonces David dijo á todos sus siervos que estaban con él en Jerusalem: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalom; daos priesa á partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad á filo de espada.
15:15Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están prestos á todo lo que nuestro señor el rey eligiere.
15:16El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas para que guardasen la casa.
15:17Salió pues el rey con todo el pueblo que le seguía, y paráronse en un lugar distante.
15:18Y todos sus siervos pasaban á su lado, con todos los Ceretheos y Peletheos; y todos los Getheos, seiscientos hombres que habían venido á pie desde Gath, iban delante del rey.
15:19Y dijo el rey á Ittai Getheo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.
15:20¿Ayer viniste, y téngote de hacer hoy que mudes lugar para ir con nosotros? Yo voy como voy: tú vuélvete, y haz volver á tus hermanos; en ti haya misericordia y verdad.
15:21Y respondió Ittai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que, ó para muerte ó para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo.
15:22Entonces David dijo á Ittai: Ven [pues], y pasa. Y pasó Ittai Getheo, y todos sus hombres, y toda su familia.
15:23Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó, al camino que va al desierto.
15:24Y he aquí, también [iba] Sadoc, y con él todos los Levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiathar después que hubo acabado de salir de la ciudad todo el pueblo.
15:25Pero dijo el rey á Sadoc: Vuelve el arca de Dios á la ciudad; que si yo hallare gracia en los ojos de Jehová, él me volverá, y me hará ver á ella y á su tabernáculo:
15:26Y si dijere: No me agradas: aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.
15:27Dijo aún el rey á Sadoc sacerdote: ¿No eres tú el vidente? Vuélvete en paz á la ciudad; y con vosotros vuestros dos hijos, tu hijo Ahimaas, y Jonathán hijo de Abiathar.
15:28Mirad, yo me detendré en los campos del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.
15:29Entonces Sadoc y Abiathar volvieron el arca de Dios á Jerusalem; y estuviéronse allá.
15:30Y David subió la cuesta de las olivas; y subió[la] llorando, llevando la cabeza cubierta, y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, y subieron llorando así como subían.
Ni bueno ni malo no describe el perdón. La cláusula siguiente nombra el odio de Absalón y da su motivo: Amnón había violado a Tamar. El silencio se instaló en la relación entre los hermanos, no en la explicación del Segundo Libro de Samuel. Tamar permanece desolada en casa de Absalón. David está muy enojado. No se registra un castigo de Amnón antes de que transcurran los dos años completos.
La invitación a la esquila da entonces a ese silencio un escenario donde terminar. Absalón invita al rey, acepta su negativa solo después de insistir y pide específicamente la presencia de Amnón. David cuestiona la petición, pero al final permite que vayan sus hijos. La repetición del parentesco no suaviza el plan. Mi hermano Amnón es el hombre que los servidores recibieron la orden de matar.
El vino ofrece la señal de vulnerabilidad, no una excusa para una disputa que se sale de control. Absalón ya dio la orden, y los servidores la ejecutan. Su garantía descansa en su propia autoridad: él les ha mandado hacerlo. El capítulo no convierte la muerte en un fallo judicial registrado ni describe la desolación de Tamar como reparada. Un hermano ha agredido a su hermana. Otro ha dispuesto la muerte de su hermano. El lenguaje familiar permanece en cada línea.