6:19El rey, por tanto, se levantó muy de mañana, y fué apriesa al foso de los leones:
6:20Y llegándose cerca del foso llamó á voces á Daniel con voz triste: y hablando el rey dijo á Daniel: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, á quien tú continuamente sirves ¿te ha podido librar de los leones?
6:21Entonces habló Daniel con el rey: oh rey, para siempre vive.
6:22El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de él se halló en mí justicia: y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho lo que no debiese.
6:23Entonces se alegró el rey en gran manera á causa de él, y mandó sacar á Daniel del foso: y fué Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque creyó en su Dios.
6:24Y mandándolo el rey fueron traídos aquellos hombres que habían acusado á Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos, y sus mujeres; y aun no habían llegado al suelo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos, y quebrantaron todos sus huesos.
6:25Entonces el rey Darío escribió á todos los pueblos, naciones, y lenguas, que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada:
6:26De parte mía es puesta ordenanza, que en todo el señorío de mi reino todos teman y tiemblen de la presencia del Dios de Daniel: porque él es el Dios viviente y permanente por todos los siglos, y su reino [tal] que no será deshecho, y su señorío hasta el fin.
6:27Que salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; el cual libró á Daniel del poder de los leones.
La primera preocupación de este gobierno es que el rey no sufra pérdidas. Hay que revisar cuentas, evitar daños y exigir respuestas a los funcionarios. El lugar de Daniel en esa estructura importa: el hombre que podría recibir el ascenso no es solamente un creyente con una religión incómoda. Es un servidor cuyo trabajo ha resistido la inspección de personas que buscaban algo que reprocharle. Una recomendación amistosa exige bastante menos.
La investigación termina dando un testimonio involuntario. Ni la negligencia ni la corrupción sirven para formular una acusación, así que los funcionarios pasan de la calidad del servicio de Daniel a la constancia de su adoración. No logran demostrar deslealtad. Tendrán que convertir la lealtad en delito. Esa diferencia sostiene el capítulo, y Darío todavía no la ha advertido.
El ascenso que considera el rey y la acusación que preparan los funcionarios apuntan al mismo hombre por razones opuestas. Darío ve a alguien capaz de supervisar el reino; sus colegas ven a alguien que no pueden desacreditar con las propias reglas de la administración. Antes de que aparezca un león, la reunión peligrosa ya está dentro del gobierno.