Personajes de la Biblia

Esteban

Fue nombrado para repartir comida, y dio el discurso más largo de Hechos antes de que nadie pudiera detenerlo.

El trabajo que le dan es administrativo. Las viudas de habla griega son desatendidas en la distribución diaria, así que se escogen siete hombres para encargarse, y Esteban es nombrado primero, lleno de fe y del Espíritu Santo. El texto no lo deja en las mesas. A los pocos versículos hace grandes prodigios y señales entre el pueblo, y unos hombres de una sinagoga de libertos disputan con él y no pueden resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

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Esteban

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Esteban

  1. 01

    Hechos 6:1-6

    Escogido para servir a las mesas

    Una queja sobre el reparto de comida produce el primer oficio nombrado en la iglesia. Se escogen siete hombres y Esteban encabeza la lista.

    La iglesia crece y algunas viudas no reciben su parte. Hechos coloca ambos hechos en la misma oración. El éxito numérico no ha vuelto justa la distribución, y la queja no se descarta como una interrupción de asuntos más espirituales. La solución exige hombres llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Al parecer, organizar las comidas no es una tarea para los dones que sobren.

    Los apóstoles distinguen responsabilidades sin rebajar la necesidad. No deben abandonar la oración y la palabra, pero tampoco deben seguir desatendidas las viudas. Toda la comunidad participa en la elección de los siete; los apóstoles oran e imponen las manos. Esteban aparece mediante ese reconocimiento público, no mediante una declaración personal de importancia. Su primera descripción, lleno de fe y del Espíritu Santo, está junto a un problema práctico que necesita arreglo. El hombre que después hablará ante el concilio ya es aquí un servidor digno de confianza. Nada en el pasaje presenta la atención de necesidades materiales y la autoridad espiritual al hablar como trayectorias incompatibles.

    Versículo por versículo

    1. 6:1

      Los "griegos" son aquí judíos de habla griega, en contraste con los "hebreos" dentro de la comunidad creyente, no sencillamente gentiles frente a judíos.

    2. 6:5

      A menudo se llama a los siete los primeros diáconos, pero Hechos 6 no les asigna formalmente el sustantivo "diácono" como título.

    3. 6:6

      La oración y la imposición de manos acompañan el nombramiento público; el pasaje no prescribe la forma completa de toda ordenación posterior.

    Hechos 6:1-6

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 6 versículos

    6:1EN aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano.

    6:2Así que, los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas.

    6:3Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra.

    6:4Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra.

    6:5Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Prócoro, y á Nicanor, y á Timón, y á Parmenas, y á Nicolás, prosélito de Antioquía:

    6:6A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima.

    Hechos 6:1-6: Escogido para servir a las mesas
  2. 02

    Hechos 6:8-15

    Su rostro como el rostro de un ángel

    Al perder la discusión, sus opositores sobornan testigos. El concilio lo mira, y lo último que se registra antes del discurso es cómo se veía su rostro.

    La discusión cambia de método cuando no consigue ganar discutiendo. Primero hay debate; después, incapacidad para resistir la sabiduría de Esteban; luego se induce a otros hombres a declarar. Hechos deja visible la secuencia. La acusación de blasfemia no aparece como resultado neutral de un examen satisfactorio. Llega después del fracaso de los adversarios, y el libro califica de falso el testimonio presentado.

    Las acusaciones se concentran en Moisés, Dios, el lugar santo y la ley. No son temas secundarios. Presentan a Esteban como una amenaza contra la misma herencia que su discurso reivindicará y examinará. Entretanto, el concilio mira fijamente al acusado y ve un rostro como el de un ángel. El texto no aporta un halo, una sonrisa ni una explicación de ese aspecto. Sí lo coloca delante de quienes lo acusan de hablar contra Dios. Hay un contraste marcado entre las palabras fabricadas que llegan a la audiencia y el rostro que los jueces tienen enfrente. La acusación ha conseguido voces. No ha logrado controlar todo lo que puede verse.

    Versículo por versículo

    1. 6:9

      "Libertinos" corresponde a un nombre relacionado con personas liberadas de la esclavitud, no a una acusación de conducta libertina entre los miembros de la sinagoga.

    2. 6:11

      La expresión indica que se indujo en secreto a hombres a dar el testimonio deseado; Hechos no precisa el pago ni el acuerdo.

    3. 6:13

      Hechos llama falsos a estos testigos. Su acusación no puede convertirse sin más en una afirmación de lo que Esteban enseñaba.

    4. 6:15

      La comparación puede recordar el rostro resplandeciente de Moisés en Éxodo 34:29-35, pero Hechos no dice expresamente que el rostro de Esteban emitiera luz.

    Hechos 6:8-15

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    6:8Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacía prodigios y milagros grandes en el pueblo.

    6:9Levantáronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con Esteban.

    6:10Mas no podían resistir á la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

    6:11Entonces sobornaron á unos que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y Dios.

    6:12Y conmovieron al pueblo, y á los ancianos, y á los escribas; y arremetiendo le arrebataron, y [le] trajeron al concilio.

    6:13Y pusieron testigos falsos, que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley:

    6:14Porque le hemos oído decir, que este Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y mudará las ordenanzas que nos dió Moisés.

    6:15Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

    Hechos 6:8-15: Su rostro como el rostro de un ángel
  3. 03

    Hechos 7:2-50

    El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham

    La defensa es una lección de historia, y cada episodio ocurre en otro lugar que no es el templo. El Altísimo no habita en templos hechos de mano.

    La acusación gira en torno al templo, pero Esteban empieza donde todavía no hay templo. El Dios de gloria se aparece a Abraham en Mesopotamia, antes de la llegada a la tierra prometida, antes de que exista un hijo que la herede, antes de que Abraham posea siquiera dónde poner un pie. No es ambientación. Así queda establecido el orden: Dios habla; las instituciones y las posesiones vienen después. José lleva el mismo argumento hasta Egipto. Sus hermanos lo venden; Dios está con él. Moisés encuentra tierra santa en un desierto, fuera del territorio prometido. La geografía se ha convertido en prueba. La presencia de Dios no espera una dirección en Jerusalén.

    El rechazo marca el otro movimiento que se repite. Los hermanos de José no reconocen al hombre por medio del cual sobrevivirá su familia. Moisés es rechazado por aquellos a quienes intenta defender, pero ese mismo Moisés termina siendo el gobernante y libertador enviado por Dios. La repetición importa más que un desfile ordenado de nombres célebres. Puede llegar un libertador autorizado y ser rechazado precisamente por quienes reclaman la herencia. Esteban no presenta a Moisés como enemigo de la revelación. Moisés recibe palabras divinas que dan vida; la falta corresponde a quienes no quieren obedecerlas. Sus pies han salido de Egipto, pero sus corazones han vuelto. El becerro da forma visible a ese regreso interior. Después de rechazar al libertador enviado por Dios, celebran algo que sus propias manos pueden fabricar.

    El argumento se acerca entonces al edificio que ocupa el centro de la acusación. Esteban reconoce que el tabernáculo se hizo conforme a las instrucciones de Dios y que Salomón construyó una casa. No niega ninguno de los dos hechos. Niega el encierro: el Altísimo no habita en templos hechos por manos humanas. Isaías aporta las palabras finales: el cielo como trono, la tierra como estrado y la mano de Dios detrás de todo material disponible para un constructor. Es una crítica formulada desde las Escrituras de Israel, no un desprecio hacia ellas. La extensa exposición ha respondido a una cuestión precisa sin aceptar los términos de la acusación. Poseer un edificio sagrado no demuestra que sus custodios reconozcan al Dios que no cabe dentro de él.

    Versículo por versículo

    1. 7:14

      Los setenta y cinco coinciden con el total de Génesis 46:27 en la Septuaginta griega; en el hebreo, Génesis 46:27 y Deuteronomio 10:22 dan setenta, y así lo lee la Reina Valera en Génesis: "fueron setenta". Son formas antiguas diferentes del total familiar.

    2. 7:16

      Génesis 23 sitúa la compra de Abraham en Macpela, mientras que Génesis 33:19 y Josué 24:32 relacionan la compra de Jacob con Siquem. Hechos 7:16 plantea una dificultad real sobre la relación entre estos datos, no una razón para inventar otra transacción no mencionada.

    3. 7:23

      Hechos atribuye a Moisés cuarenta años antes de esta visita, otros cuarenta antes de la zarza en 7:30 y cuarenta al frente del pueblo en 7:36. El discurso organiza su vida en tres períodos de cuarenta años.

    4. 7:38

      La palabra griega ekklesia significa aquí asamblea o congregación; las palabras divinas recibidas por Moisés se describen como vivas. Ninguna expresión convierte la asamblea del desierto en una institución eclesiástica posterior.

    5. 7:45

      El griego de este versículo dice Iesous, la misma forma que el nombre de Jesús. La Reina Valera escribe con acierto Josué: es el que introdujo a Israel en Canaán.

    6. 7:49-50

      La cita procede de Isaías 66:1-2. Contrapone al Creador con lo que pueden construir los seres humanos; no afirma que Salomón nunca construyera el templo.

    Hechos 7:2-50: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham

    Hechos 7:2-50

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 49 versículos

    7:2Y él dijo: Varones hermanos y padres, oid: El Dios de la gloria apareció á nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Chârán,

    7:3Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven á la tierra que te mostraré.

    7:4Entonces salió de la tierra de los Caldeos, y habitó en Chârán: y de allí, muerto su padre, le traspasó á esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora;

    7:5Y no le dió herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometió que se la daría en posesión, y á su simiente después de él, no teniendo hijo.

    7:6Y hablóle Dios así: Que su simiente sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían á servidumbre y maltratarían, por cuatrocientos años.

    7:7Mas yo juzgaré, dijo Dios, la nación á la cual serán siervos: y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.

    7:8Y dióle el pacto de la circuncisión: y así [Abraham] engendró á Isaac, y le circuncidó al octavo día; é Isaac á Jacob, y Jacob á los doce patriarcas.

    7:9Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron á José para Egipto; mas Dios era con él,

    7:10Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dió gracia y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa.

    7:11Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.

    7:12Y como oyese Jacob que había trigo en Egipto, envió á nuestros padres la primera vez.

    7:13Y en la segunda, José fué conocido de sus hermanos, y fué sabido de Faraón el linaje de José.

    7:14Y enviando José, hizo venir á su padre Jacob, y á toda su parentela, en [número de] setenta y cinco personas.

    7:15Así descendió Jacob á Egipto, donde murió él y nuestros padres;

    7:16Los cuales fueron trasladados á Sichêm, y puestos en el sepulcro que compró Abraham á precio de dinero de los hijos de Hemor de Sichêm.

    7:17Mas como se acercaba el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado á Abraham, el pueblo creció y multiplicóse en Egipto,

    7:18Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José.

    7:19Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro [de muerte] sus niños, para que cesase la generación.

    7:20En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fué agradable á Dios: y fué criado tres meses en casa de su padre.

    7:21Mas siendo puesto al peligro, la hija de Faraón le tomó, y le crió como á hijo suyo.

    7:22Y fué enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos.

    7:23Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino voluntad de visitar á sus hermanos los hijos de Israel.

    7:24Y como vió á uno que era injuriado, defendióle, é hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado.

    7:25Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no [lo] habían entendido.

    7:26Y al día siguiente, riñendo ellos, se les mostró, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis los unos á los otros?

    7:27Entonces el que injuriaba á su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros?

    7:28¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio?

    7:29A esta palabra Moisés huyó, y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

    7:30Y cumplidos cuarenta años, un ángel le apareció en el desierto del monte Sina, en fuego de llama de una zarza.

    7:31Entonces Moisés mirando, se maravilló de la visión: y llegándose para considerar, fué hecha á él voz del Señor:

    7:32Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Mas Moisés, temeroso, no osaba mirar.

    7:33Y le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.

    7:34He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues, ven, te enviaré á Egipto.

    7:35A este Moisés, al cual habían rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? á éste envió Dios por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en la zarza.

    7:36Este los sacó, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años.

    7:37Este es el Moisés, el cual dijo á los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis.

    7:38Este es aquél que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; y recibió las palabras de vida para darnos:

    7:39Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes le desecharon, y se apartaron de corazón á Egipto,

    7:40Diciendo á Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque á este Moisés, que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido.

    7:41Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron.

    7:42Y Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?

    7:43Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios Remphan: figuras que os hicisteis para adorarlas: os transportaré pues, más allá de Babilonia.

    7:44Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado [Dios], hablando á Moisés que lo hiciese según la forma que había visto.

    7:45El cual recibido, metieron también nuestros padres con Josué en la posesión de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David;

    7:46El cual halló gracia delante de Dios, y pidió hallar tabernáculo para el Dios de Jacob.

    7:47Mas Salomón le edificó casa.

    7:48Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice:

    7:49El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿ó cuál es el lugar de mi reposo?

    7:50¿No hizo mi mano todas estas cosas?

  4. 04

    Hechos 7:51-58

    Veo los cielos abiertos

    Vuelve la acusación contra ellos, se tapan los oídos, y él ve al Hijo del hombre de pie y no sentado. Lo echan de la ciudad y lo apedrean.

    La acusación acerca de los oídos se vuelve visible casi de inmediato. Esteban llama a sus oyentes incircuncisos de corazón y de oídos; ellos se tapan los oídos. El gesto corporal ilustra terriblemente el cargo. Su conclusión no es que la ley de Moisés carezca de valor. Es que quienes la recibieron no la han guardado. La disputa permanece dentro de la herencia bíblica que acaba de recorrer, y se dirige a quienes lo enfrentan, no ofrece permiso para condenar a todo un pueblo a lo largo de la historia.

    El Dios de gloria nombrado al principio del discurso es ahora la gloria que Esteban contempla. Abajo, el consejo escucha una acusación; arriba, él ve a Jesús a la derecha de Dios. Que esté de pie llama la atención, pero el pasaje no explica la postura. Una bienvenida, un testigo, un juez: se han propuesto distintas interpretaciones. El texto establece la posición de Jesús con más firmeza que el motivo de su postura. La declaración sobre el Hijo del Hombre también recuerda lo dicho ante el consejo en Lucas 22:69. Después, la audiencia se convierte en una acometida fuera de la ciudad. Los testigos dejan sus ropas para participar en la muerte, y Saulo entra en el relato junto a sus pies. No se registra una sentencia entre el grito y las piedras.

    Versículo por versículo

    1. 7:51

      El discurso se dirige a quienes escuchan a Esteban. No debe convertirse en una acusación contra toda persona judía, incluidos los creyentes judíos presentes a lo largo de estos capítulos.

    2. 7:55

      Hechos afirma que Jesús está de pie, pero no explica por qué. Las explicaciones de la postura deben seguir siendo interpretaciones, no acontecimientos añadidos al pasaje.

    3. 7:56

      Lucas 22:69 también sitúa al Hijo del Hombre a la derecha de Dios ante el consejo. La declaración de Esteban recuerda esa afirmación sin emplear exactamente las mismas palabras ni la misma postura.

    4. 7:58

      Deuteronomio 17:7 exige que los testigos intervengan primero en una lapidación. Hechos les da un lugar destacado, pero no registra una sentencia formal antes de la agresión.

    Hechos 7:51-58

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    7:51Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros.

    7:52¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron á los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores;

    7:53Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.

    7:54Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él.

    7:55Mas él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios,

    7:56Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.

    7:57Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él;

    7:58Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.

    Hechos 7:51-58: Veo los cielos abiertos
  5. 05

    Hechos 7:59-8:2

    No les tomes en cuenta este pecado

    Muere con dos oraciones, ambas eco de la cruz. Saulo consentía en su muerte, y la persecución que dispersa a la iglesia empieza aquel día.

    Las últimas palabras de Esteban no fingen que las piedras sean inocentes. Llama a lo que ocurre este pecado y pide que no se les impute a los agresores. El perdón no exige suavizar la descripción de la muerte. La oración se pronuncia en voz alta, no se añade como pensamiento privado, y viene después de otra apelación directa: Señor Jesús, recibe mi espíritu. El hombre condenado tras hablar de Jesús en el cielo se encomienda ahora a ese mismo Jesús.

    Se arrodilla; después, el texto dice que durmió. Esa expresión más serena no anula la violencia. El capítulo siguiente presenta de inmediato la persecución que se extiende y el gran llanto por su entierro. La muerte no se ha convertido en un cierre decorativo, ni la fe ha vuelto impropio el duelo. Tampoco se suaviza el consentimiento de Saulo. Cuando Pablo recuerde el hecho en Hechos 22:20, admitirá su participación, en lugar de presentarse como espectador accidental. Mientras tanto, hombres piadosos, cuyos nombres y afiliación no se indican, sepultan a Esteban. La comunidad se dispersa, y Hechos 11:19 seguirá parte de ese movimiento hasta Antioquía. Estas páginas contienen tanto la expansión del mensaje como la pérdida que obligó a salir a sus mensajeros. La tumba no queda fuera.

    Versículo por versículo

    1. 7:59

      "Señor Jesús" identifica al destinatario de la petición de recibir el espíritu de Esteban. Es una invocación directa, no simplemente una afirmación acerca de Jesús.

    2. 7:60

      El dormir describe su muerte. La expresión no afirma que la lapidación fuera indolora ni niega la muerte física confirmada por el entierro.

    3. 8:1

      Hechos 22:20 recoge el posterior reconocimiento de Pablo: estuvo presente, consintió y guardó las ropas de quienes mataron a Esteban. Hechos no describe un cambio secreto en el corazón de Saulo durante ese momento.

    4. 8:2

      Quienes lo sepultan son llamados hombres piadosos, sin nombres ni identificación más precisa. Su gran llanto forma parte del texto, no es una falta que el capítulo reprenda.

    Hechos 7:59-8:2

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 4 versículos

    7:59Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

    7:60Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

    8:1Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

    8:2Y llevaron [á enterrar] á Esteban varones piadosos, é hicieron gran llanto sobre él.

    Hechos 7:59-8:2: No les tomes en cuenta este pecado

Por qué importa

Así que traen falsos testigos, y la acusación es sobre el templo y las costumbres de Moisés. La respuesta son cincuenta y dos versículos de la propia historia de Israel, contada como la historia de un Dios que seguía encontrándose con la gente fuera de la tierra y fuera de la casa: Abraham en Mesopotamia, José en Egipto, Moisés en Madián, el tabernáculo en el desierto. Solo al final la vuelve contra el concilio. Muere pidiendo que no se les tome en cuenta este pecado, y las ropas de los que lo apedrean se ponen a los pies de un joven llamado Saulo.

La música

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