Mateo 2:1-6
Se turbó, y toda Jerusalén con él
La pregunta la hacen públicamente unos extranjeros. Reúne a los principales sacerdotes y escribas y exige saber dónde había de nacer el Cristo, y responden desde Miqueas sin vacilar.
Versículo por versículo
- 2:1-2
Mateo no indica cuántos sabios llegaron ni los llama reyes. Las tres clases de regalos de 2:11 no demuestran que fueran tres visitantes.
- 2:3
Mateo informa que Herodes y Jerusalén se turbaron. No explica los motivos particulares de cada habitante de la ciudad.
- 2:4
Cristo es el título del ungido o Mesías. La pregunta de Herodes vincula el anuncio de un rey con la expectativa de las Escrituras.
- 2:6
Miqueas llama pequeña a Belén; Mateo destaca que no es la menor porque de ella sale el gobernante prometido. La cita interpreta la importancia del lugar a partir de ese nacimiento.










Herodes obtiene el nombre de Belén de las Escrituras, no de la estrella. Los visitantes saben que ha nacido un rey; los principales sacerdotes y los escribas indican el lugar. Mateo reúne esas dos clases de conocimiento sin confundirlas con una misma respuesta. Los visitantes han venido a adorar. Los asesores saben identificar la profecía pertinente. Herodes pregunta dónde debe nacer el Cristo. Todos los presentes tienen acceso a una respuesta correcta.
Los títulos acentúan el encuentro. Herodes es el rey nombrado al comienzo, mientras los visitantes preguntan por quien ha nacido Rey de los judíos. La pregunta de Herodes convierte ese anuncio real en una consulta sobre el Mesías. Mateo dice que él y Jerusalén se turban, pero no atribuye el mismo motivo a cada habitante. La reacción de la ciudad no permite diagnosticar a todas las personas que viven allí.
La respuesta ofrece más que una dirección. El gobernante prometido pastoreará al pueblo de Dios, lenguaje que recuerda el encargo de David en 2 Samuel 5:2. Belén no es insignificante porque de allí saldrá ese gobernante. Mateo ya ha llamado a Jesús hijo de David en 1:1. Aquí, esa afirmación llega a Herodes por medio de sus propios asesores. La consulta del rey le entrega una promesa acerca de otro rey.