Mateo 10:1-4
Nombrado entre los doce
Es enviado con potestad contra los espíritus inmundos y para sanar toda enfermedad, en la misma frase que Pedro y Juan.
Versículo por versículo
- 10:1
El don de autoridad precede a los nombres y se aplica conjuntamente a los doce. Nadie recibe una misión reducida en este pasaje.
- 10:3
Hijo de Alfeo distingue a este Jacobo del hijo de Zebedeo mencionado en el versículo 2. No deben confundirse los dos hombres.
- 10:3
Hechos 1:13 vuelve a nombrar a Jacobo hijo de Alfeo entre los discípulos reunidos después de la ascensión; el versículo 14 presenta al grupo orando unido.










Jacobo recibe la misma misión con mucha menos notoriedad. El primer versículo concede autoridad a los doce, no solo a los nombres que se harán familiares por sus intervenciones frecuentes. Cuando aparece Jacobo hijo de Alfeo, nada en la gramática lo separa de ese don. Una descripción breve no equivale a un nombramiento reducido.
El nombre de su padre cumple una función importante. Hay dos hombres llamados Jacobo en esta lista, y la distinción es sencilla: uno es hijo de Zebedeo, el otro de Alfeo. El Evangelio precisa a quién se refiere aunque diga poco de él. Una identificación corta no autoriza a prestarle las experiencias del otro Jacobo.
La secuencia tampoco lo deja como adorno en una lista. Estos son los doce a quienes Jesús envía en el versículo 5, después de la oración por obreros al final del capítulo 9. Jacobo forma parte de esa respuesta y de ese envío. Aquí no se conserva una intervención suya. Sí una tarea. La cantidad de información sobre un apóstol y la responsabilidad que recibe son medidas distintas.