Marcos 5:22-24
Se postró a sus pies
Un principal de la sinagoga se arrodilla en el camino delante de la gente. La petición es concreta y física: ven y pon las manos sobre ella.
Versículo por versículo
- 5:22
Jairo aparece como uno de los principales de la sinagoga, no como su único dirigente. Marcos no describe la reacción de sus compañeros ante esta petición.
- 5:23
El diminutivo griego detrás de "hijita" expresa la manera tierna en que el padre se refiere a ella. Su edad, doce años, aparece en el versículo 42.
- 5:24
La petición recibe una respuesta práctica inmediata: Jesús va con él. Marcos no registra aquí una respuesta verbal.













El cargo aparece antes que la súplica, pero es la súplica la que llena la escena. Uno de los principales de la sinagoga queda convertido en un padre a los pies de otro hombre. Marcos no dice que Jairo haya renunciado a su puesto, rechazado a sus compañeros o resuelto todas sus preguntas acerca de Jesús. Mi hijita basta para explicar su presencia. La expresión es íntima, y el tiempo casi se ha agotado.
Dentro de esa petición desesperada hay una confianza considerable. Jairo no pide una simple visita. Une la imposición de manos con la sanidad, y la sanidad con la vida: y vivirá. La niña está al borde de la muerte, pero su padre todavía no acepta que allí termine todo. El pasaje no menciona ningún recurso que su posición pública pueda ofrecer. Pide las manos de otro hombre.
La primera respuesta de Jesús es ponerse en camino. Jesús fue con él. Ningún discurso previo separa la súplica de la partida. La multitud también los sigue, y Marcos añade enseguida que lo apretujaba. El camino hacia la emergencia de una familia está lleno de otras personas. La necesidad del padre es una sola; el espacio alrededor de Jesús, compartido.