Personajes de la Biblia

María de Betania

Se la halla a sus pies las tres veces que aparece, y la tercera rompe sobre ellos el salario de un año.

Toda escena en que está la pone en la misma postura. En Lucas se sienta a sus pies y oye su palabra mientras la casa se afana, lo cual era la posición de un discípulo y no la de una mujer en aquella sala. En Juan, cuando su hermano ha muerto, cae a sus pies y dice la misma frase que dijo Marta, y la respuesta a la suya no es un argumento sino lágrimas. Nada se registra de ella fuera de esas tres ocasiones.

Dónde apareceLucas 10 · Juan 11 a 12 · Mateo 26

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María de Betania

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de María de Betania

  1. 01

    Lucas 10:39-42

    Sentada a los pies de Jesús, oía su palabra

    Toma la postura de un discípulo en una casa donde se la esperaba en la cocina. Se le dice que ha escogido la buena parte, y que no le será quitada.

    La defensa de María no figura entre los discursos que ella pronuncia en esta habitación. La hace Jesús. Lucas describe su posición y su atención, sentada a los pies de Jesús y escuchando su palabra, pero no registra ninguna respuesta suya cuando Marta pide ayuda. La persona sobre la que discuten no tiene que ganar el argumento por su cuenta. El Maestro declara el valor de su lugar.

    Ese lugar no es un intervalo vacío entre actividades útiles. María escucha enseñanza, y Jesús lo llama una elección. El verbo elegir impide reducirla a un ejemplar de personalidad tranquila. Lucas describe algo que ella hace, no un temperamento que la dispense de todo lo demás. Estar sentada y no hacer nada no son expresiones equivalentes.

    Las palabras finales también responden a la amenaza precisa en la habitación. Marta ha pedido que Jesús mande a María a servir; Jesús dice que su buena porción no le será quitada. No anuncia que la hospitalidad carezca de valor ni que las hermanas nunca deban ayudarse. Se niega a considerar prescindible el aprendizaje de María. El invitado cuyas necesidades se han convertido en motivo de discusión ha señalado algo que él se propone dar. A María se le permite recibirlo.

    Versículo por versículo

    1. 10:39

      Lucas afirma expresamente que María escucha la palabra de Jesús. Estar sentada se vincula con aprender, no se describe como ociosidad.

    2. 10:39

      Lucas 10:38 no nombra la aldea; Juan 11:1 relaciona a las hermanas María y Marta con Betania.

    3. 10:40

      Marta se dirige a Jesús, no a María, para pedirle que exija la ayuda de su hermana.

    4. 10:42

      Elegir describe la acción de María. El versículo no clasifica a todas las personas en personalidades permanentemente activas o contemplativas.

    Lucas 10:39-42

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 4 versículos

    10:39Y ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose á los pies de Jesús, oía su palabra.

    10:40Empero Marta se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile pues, que me ayude.

    10:41Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada:

    10:42Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.

    Lucas 10:39-42: Sentada a los pies de Jesús, oía su palabra
  2. 02

    Juan 11:28-33

    Se derribó a sus pies

    Viene solo cuando la llaman, llora, y dice lo que dijo su hermana. Él se estremece en espíritu y se conmueve, y sigue el versículo más corto de la Biblia.

    Los acompañantes siguen una explicación equivocada y llegan a la persona correcta. El mensaje de Marta es privado, pero la salida de María es visible. Quienes están con ella suponen que va al sepulcro y la siguen. En realidad, la acompañan hasta Jesús, que todavía no ha entrado en la aldea. El Evangelio de Juan distingue cuidadosamente entre lo que creen que ella hace y el lugar al que realmente se dirige.

    María cae a sus pies y pronuncia la misma frase que Marta en el versículo 21. La pérdida compartida ha encontrado palabras compartidas. Sin embargo, la respuesta no repite la conversación anterior. El encuentro de Marta incluye la declaración sobre la resurrección y la vida; el de María pone delante el llanto de quienes la acompañan, y Jesús mismo se conmueve profundamente y se turba. Juan no exige diálogos idénticos para describir el mismo amor.

    Los pies son conocidos, pero la ocasión es distinta. En Lucas 10 María se sentó allí para escuchar; aquí cae ante ellos con su hermano muerto. Sus palabras todavía afirman lo que la presencia de Jesús habría podido evitar, mientras sus lágrimas expresan lo sucedido. Jesús no permanece como un maestro intocado al margen del duelo. Antes de dar una orden al sepulcro, el capítulo registra sus propias lágrimas.

    Versículo por versículo

    1. 11:28

      Marta comunica el llamado en privado. El pasaje no registra las palabras anteriores con las que Jesús lo dio.

    2. 11:30-31

      Los acompañantes esperan una visita al sepulcro, pero María va a Jesús fuera de la aldea. Su explicación se presenta como una suposición.

    3. 11:32

      El comienzo de María repite las palabras de Marta en 11:21. Juan no usa la repetición para jerarquizar el duelo de las hermanas.

    4. 11:33

      Se debate la causa y el objeto de la indignación asociada con embrimaomai. El versículo afirma la reacción intensa de Jesús sin nombrar a alguien a quien reprenda.

    Juan 11:28-33

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 6 versículos

    11:28Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.

    11:29Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.

    11:30(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)

    11:31Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.

    11:32Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.

    11:33Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,

    Juan 11:28-33: Se derribó a sus pies
  3. 03

    Juan 12:3

    La casa se llenó del olor

    Unge sus pies y los enjuga con sus cabellos. El olor es lo que la sala nota, y Juan lo registra como si la fragancia fuera el asunto.

    La habitación recibe la fragancia antes de que termine el cálculo de su precio. Juan da una consecuencia física que alcanza más allá de la persona ungida: toda la casa queda llena del olor. La sustancia costosa ha salido de su recipiente y forma parte del aire que todos comparten. El acto de María no puede reducirse a una cifra anotada discretamente junto a un nombre.

    Su lugar vuelve a estar a los pies de Jesús, pero la acción ha cambiado. En Lucas 10 escucha; en Juan 11 llora; aquí unge y seca con su cabello. La repetición de los pies enlaza aprendizaje, duelo y esta atención costosa sin convertir las tres ocasiones en una misma escena. Ahora sus manos trabajan. Un retrato de María como alguien que solo se sienta tendría bastantes dificultades con este versículo.

    El contexto aporta una valoración y una interpretación. Judas menciona trescientos denarios en el versículo 5; Jesús relaciona el perfume con su entierro en el 7. Juan no dice que María haya explicado todo el desarrollo de la muerte y la resurrección venideras. El significado lo aporta Jesús, no una biografía inventada de sus pensamientos. Pero el acto es indudablemente suyo. Antes de discutir su sentido, la fragancia ya ha llenado la casa.

    Versículo por versículo

    1. 12:3

      La libra de la Reina Valera es la litra romana antigua, no necesariamente el mismo peso que una libra moderna.

    2. 12:3

      Juan 12:5 valora el perfume en trescientos denarios; Mateo 20:2 ofrece un jornal de un denario como comparación, no una escala salarial universal.

    3. 12:3

      Juan describe la unción de los pies y el uso del cabello para secarlos. No dice en este versículo que María rompiera el recipiente.

    4. 12:3

      La posición repetida a los pies de Jesús enlaza Lucas 10:39, Juan 11:32 y este pasaje; no significa que sean sus únicas menciones en las Escrituras.

    Juan 12:3

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 1 versículo

    12:3Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.

    Juan 12:3: La casa se llenó del olor
  4. 04

    Mateo 26:6-13

    Se contará para memoria de ella

    Los discípulos lo llaman desperdicio y se les responde con sepultura. La promesa que sigue es única en los evangelios y se hace sobre una mujer a la que nadie más defiende.

    Desperdicio es el veredicto de los discípulos. Buena obra es el veredicto de Jesús. La discrepancia concierne al mismo perfume costoso y a la misma acción; no se resuelve simplemente calculando su valor. Jesús identifica una ocasión que no seguirá disponible: la unción de su cuerpo antes del entierro. La obligación permanente hacia los pobres no elimina esa oportunidad concreta.

    Mateo deja a la mujer sin nombre. Identificarla como María de Betania procede de leer este relato junto a Juan 12, no de encontrar un nombre oculto en las palabras de Mateo. Los detalles deben seguir visibles: Mateo describe perfume derramado sobre la cabeza de Jesús, mientras Juan describe la atención de María a sus pies. La identificación no exige que ninguno de los Evangelios renuncie a lo que dice.

    La promesa de memoria invierte entonces la queja con notable precisión. Aquello que los discípulos preferían convertir en dinero se contará dondequiera que se predique el evangelio. La sustancia se ha derramado, pero el acto no desaparecerá. Jesús vincula su recuerdo con su entierro y con la proclamación que alcanzará el mundo entero, mucho más allá de esa casa en Betania. Mateo no conserva palabras de la mujer ni le da nombre en esta escena. Sí conserva la promesa de que su acción será recordada.

    Versículo por versículo

    1. 26:6-7

      Mateo nombra a Simón el leproso como anfitrión, pero no identifica a la mujer. La asociación con María de Betania depende de comparar el pasaje con Juan 12.

    2. 26:7

      Mateo especifica la cabeza; Juan 12:3 especifica los pies. Ambos detalles deben mantenerse al comparar los relatos.

    3. 26:11

      Deuteronomio 15:11 une la presencia continua de la pobreza con el mandato de dar generosamente, no con el permiso de negar ayuda.

    4. 26:12

      Jesús atribuye al acto un sentido funerario. Mateo no precisa hasta qué punto la mujer comprendía los acontecimientos próximos.

    5. 26:13

      La memoria prometida concierne a lo que la mujer hizo y se transmite dentro de la proclamación mundial del evangelio.

    Mateo 26:6-13

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    26:6Y estando Jesús en Bethania, en casa de Simón el leproso,

    26:7Vino á él una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa.

    26:8Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?

    26:9Porque esto se podía vender por gran precio, y darse á los pobres.

    26:10Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer? pues ha hecho conmigo buena obra.

    26:11Porque siempre tendréis pobres con vosotros, mas á mí no siempre me tendréis.

    26:12Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.

    26:13De cierto os digo, [que] donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella, lo que ésta ha hecho.

    Mateo 26:6-13: Se contará para memoria de ella

Por qué importa

La unción es lo único que los evangelios prometen que será recordado. Rompe un vaso de alabastro de nardo, muy costoso, y la casa se llena de él. Judas lo tasa en trescientos denarios, que es casi un año de trabajo, y lo llama desperdicio. La defensa que se da por ella es que lo ha hecho para el día de su sepultura, y la promesa unida es que dondequiera que se predique este evangelio, se contará lo que ella hizo para memoria suya.

La música

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