Hechos 18:1-4
Posó con ellos, y trabajaba
La fundación de la iglesia pasa por un taller. Aquila y Priscila están en la ciudad porque un emperador los echó de otra.
Versículo por versículo
- 18:2
El pasaje no dice cuándo Aquila y Priscila se hicieron creyentes. No permite afirmar que Pablo los convirtió en Corinto.
- 18:3
La palabra griega skenopoios designa a quien fabrica tiendas. El versículo no identifica la tela o el cuero que trabajaban.
- 18:4
Cada sábado indica una actividad sostenida, no una sola intervención. Pablo procuraba persuadir tanto a judíos como a griegos.










Corinto comienza con un oficio compartido, no con una invitación a dar una conferencia. Antes de tener una congregación establecida en la ciudad, Pablo tiene compañeros de trabajo. La orden imperial que desplazó a Aquila y Priscila de Roma los ha puesto en el camino de otro judío viajero. El Libro de los Hechos encierra el mandato del emperador entre paréntesis; la colaboración que contribuye a formar durará bastante más que ese inciso.
Pablo se aloja con ellos y trabaja. La frase da al trabajo su peso real. No visita un taller para conseguir una ilustración con la cual predicar. Se gana allí la vida, mientras cada sábado introduce otro ritmo junto al primero: labor manual y razonamiento sostenido a partir de las Escrituras. Ninguno vuelve irreal al otro.
Aquila y Priscila tampoco son solamente alojamiento oportuno. Más adelante, en este mismo capítulo, explicarán con mayor precisión el camino de Dios a Apolos. Las manos que hacen tiendas pertenecen a maestros. La primera escena de Corinto ya contiene más ministerio que el del hombre que habla en la sinagoga.