Habacuc 1
Hasta cuándo clamaré
Este profeta no le habla a la nación. Le habla a Dios, y se está quejando. Hasta cuándo clamaré y no oirás. Violencia, pleito, y una ley debilitada. La respuesta que recibe es peor que el silencio: yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa. Así que la segunda queja es la difícil. Por qué usaría un Dios santo a alguien peor para castigar a alguien malo.
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