El panorama
Achâb, rey de Israel, el reino del norte, afronta un ataque contra Samaria, su capital. Ben-adad, rey de Siria, una tierra vecina, llega con muchos aliados y exige las riquezas de la familia real. Siguen dos batallas, y los profetas dicen a Achâb que Dios dará la victoria. Después, el enemigo derrotado pide misericordia. Achâb hace un tratado, pero otro profeta lo confronta por haber liberado al hombre que Dios había destinado a la destrucción.
En este capítulo
- El enemigo exige todavía más 1 Reyes 20:1-12
Ben-adad rodea Samaria con tropas, carros y reyes aliados.
- Una pequeña fuerza rompe el sitio 1 Reyes 20:13-21
Un profeta dice a Achâb que Dios entregará en sus manos la gran fuerza enemiga.
- El valle no limita a Dios 1 Reyes 20:22-30
El profeta advierte a Achâb que se prepare, pues Siria volverá al año siguiente.
- Un tratado salva a Ben-adad 1 Reyes 20:31-34
Los siervos de Ben-adad han oído que los reyes de Israel son misericordiosos.
- Un profeta recibe una herida 1 Reyes 20:35-37
Un integrante de un grupo de profetas pide a otro hombre que lo golpee y dice que la orden viene de Dios.
- Achâb pronuncia su propia sentencia 1 Reyes 20:38-43
El profeta herido oculta su rostro y espera a Achâb.
Verdad central
Dios da a Achâb la victoria sobre un ejército más fuerte, pero la liberación del rey enemigo trae juicio sobre él.

Las Escrituras junto al resumen
1 Reyes · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 431 Reyes 20:1-12
El enemigo exige todavía más
Ben-adad rodea Samaria con tropas, carros y reyes aliados. Reclama el oro, la plata, las esposas y los hijos de Achâb. Al principio, Achâb se somete. Luego aumentan las exigencias: los siervos enemigos registrarán la casa real y se llevarán cuanto valoren. Achâb consulta a los ancianos, quienes lo instan a negarse. Rechaza esta nueva exigencia. Ben-adad presume de que su ejército puede reducir la ciudad a polvo. Achâb responde que quien se pone la armadura no debe presumir como quien se la quita a salvo. Comienzan los preparativos del ataque.

En la vida diaria
Un tendero entrega el pago exigido a un extorsionador y luego oye que también registrarán su almacén. Reúne a los comerciantes vecinos y rechaza las nuevas condiciones. Ceder terreno ha traído otra exigencia. Achâb se enfrenta a un ejército que amenaza su capital y reclama también a su familia.
Observe
1 Reyes 20:11 Achâb contrasta prepararse para la batalla con regresar de ella. Su respuesta señala que la confianza antes del peligro no es lo mismo que la victoria después de él.
1 Reyes 20:1-12
Santa Biblia Reina Valera 19091ENTONCES Ben-adad rey de Siria juntó á todo su ejército, y con él treinta y dos reyes, con caballos y carros: y subió, y puso cerco á Samaria, y combatióla.
2Y envió mensajeros á la ciudad á Achâb rey de Israel, diciendo:
3Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro es mío, y tus mujeres y tus hijos hermosos son míos.
4Y el rey de Israel respondió, y dijo: Como tú dices, rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo.
5Y volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: Así dijo Ben-adad: Yo te envié á decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me darás.
6Además mañana á estas horas enviaré yo á ti mis siervos, los cuales escudriñarán tu casa, y las casas de tus siervos; y tomarán con sus manos, y llevarán todo lo precioso que tuvieres.
7Entonces el rey de Israel llamó á todos los ancianos de la tierra, y díjoles: Entended, y ved ahora cómo éste no busca sino mal: pues que ha enviado á mí por mis mujeres y mis hijos, y por mi plata y por mi oro; y yo no se lo he negado.
8Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide.
9Entonces él respondió á los embajadores de Ben-adad: Decid al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste á tu siervo al principio; mas esto no lo puedo hacer. Y los embajadores fueron, y diéronle la respuesta.
10Y Ben-adad tornó á enviarle á decir: Así me hagan los dioses, y así me añadan, que el polvo de Samaria no bastará á los puños de todo el pueblo que me sigue.
11Y el rey de Israel respondió, y dijo: Decidle, que no se alabe el que se ciñe, como el que ya se desciñe.
12Y como él oyó esta palabra, estando bebiendo con los reyes en las tiendas, dijo á sus siervos: Poned. Y ellos pusieron contra la ciudad.
1 Reyes 20:13-21
Una pequeña fuerza rompe el sitio
Un profeta dice a Achâb que Dios entregará en sus manos la gran fuerza enemiga. Esto le mostrará quién es Dios. Los jóvenes que sirven a los jefes de las provincias encabezarán el ataque, y Achâb debe iniciarlo. Salen al mediodía mientras Ben-adad y sus aliados beben. El rey enemigo ordena capturarlos vivos. Pero ellos derriban a sus adversarios y el ejército de Israel los sigue. Los Siros huyen con grandes pérdidas. Ben-adad escapa a caballo, mientras Achâb ataca sus caballos y carros.

En la vida diaria
Una operadora de emergencias observa cómo un pequeño equipo de rescate llega a un grupo atrapado cuando la operación mayor se ha detenido. Llama a los familiares que esperan en cuanto se abre la ruta. El éxito inesperado cambia toda la respuesta. La victoria de Israel implica una matanza y Dios la promete de forma expresa mediante un profeta.
Observe
1 Reyes 20:13 La victoria prometida busca que Achâb reconozca a Dios. No se presenta como una recompensa que demuestre la fidelidad del culto del rey.
1 Reyes 20:13-21
Santa Biblia Reina Valera 190913Y he aquí un profeta se llegó á Achâb rey de Israel, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta grande multitud? he aquí yo te la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehová.
14Y respondió Achâb: ¿Por [mano de] quién? Y él dijo: Así ha dicho Jehová: Por [mano de] los criados de los príncipes de las provincias. Y dijo Achâb: ¿Quién comenzará la batalla? Y él respondió: Tú.
15Entonces él reconoció los criados de los príncipes de las provincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego reconoció todo el pueblo, todos los hijos de Israel, que [fueron] siete mil.
16Y salieron á medio día. Y estaba Ben-adad bebiendo, borracho en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda.
17Y los criados de los príncipes de las provincias salieron los primeros. Y había Ben-adad enviado quien le dió aviso, diciendo: Han salido hombres de Samaria.
18El entonces dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si han salido para pelear, tomadlos vivos.
19Salieron pues de la ciudad los criados de los príncipes de las provincias, y en pos de ellos el ejército.
20E hirió cada uno al que venía contra sí: y huyeron los Siros, siguiéndolos los de Israel. Y el rey de Siria, Ben-adad, se escapó en un caballo con alguna gente de caballería.
21Y salió el rey de Israel, é hirió la gente de á caballo, y los carros; y deshizo los Siros con grande estrago.
1 Reyes 20:22-30
El valle no limita a Dios
El profeta advierte a Achâb que se prepare, pues Siria volverá al año siguiente. Los consejeros de Siria atribuyen su derrota a haber luchado entre montes, donde creen que los dioses de Israel son más fuertes. Reconstruyen el ejército y eligen terreno más llano cerca de Aphec. Israel parece diminuto a su lado. Dios promete victoria porque han negado su poder en los valles. Tras siete días, la batalla causa enormes pérdidas entre los Siros. Más hombres mueren al caer una muralla. Ben-adad se esconde en una habitación interior, y la afirmación de que el poder divino tiene límites se derrumba.
En la vida diaria
Una planificadora de respuesta a inundaciones estudia informes de dos distritos muy distintos y comprende que su primera teoría era demasiado limitada. El mismo peligro ha llegado a ambos, pese al terreno que consideraba protector. Revisa el mapa mientras las familias esperan ayuda. El error de los Siros trata del poder de Dios, y su derrota cuesta muchas vidas.
Observe
1 Reyes 20:28 Dios señala la afirmación sobre los montes y los valles como motivo de su respuesta. La batalla cuestiona el intento de limitar su poder por la geografía.
1 Reyes 20:22-30
Santa Biblia Reina Valera 190922Llegándose luego el profeta al rey de Israel, le dijo: Ve, fortalécete, y considera y mira lo que has de hacer; porque pasado el año, el rey de Siria ha de venir contra ti.
23Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleáremos con ellos en la llanura, [se verá] si no los vencemos.
24Haz pues así: Saca á los reyes cada uno de su puesto, y pon capitanes en lugar de ellos.
25Y tú, fórmate otro ejército como el ejército que perdiste, caballos por caballos, y carros por carros; luego pelearemos con ellos en campo raso, y [veremos] si no los vencemos. Y él les dió oído, é hízolo así.
26Pasado el año, Ben-adad reconoció los Siros, y vino á Aphec á pelear contra Israel.
27Y los hijos de Israel fueron también inspeccionados, y tomando provisiones fuéronles al encuentro; y asentaron campo lo hijos de Israel delante de ellos, como dos rebañuelos de cabras; y los Siros henchían la tierra.
28Llegándose entonces el varón de Dios al rey de Israel, hablóle diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto los Siros han dicho, Jehová es Dios de los montes, no Dios de los valles, yo entregaré toda esta grande multitud en tu mano, para que conozcáis que yo soy Jehová.
29Siete días tuvieron asentado campo los unos delante de los otros, y al séptimo día se dió la batalla: y mataron los hijos de Israel de los Siros en un día cien mil hombres de á pie.
30Los demás huyeron á Aphec, á la ciudad: y el muro cayó sobre veinte y siete mil hombres que habían quedado. También Ben-adad vino huyendo á la ciudad, y [escondíase] de cámara en cámara.
1 Reyes 20:31-34
Un tratado salva a Ben-adad
Los siervos de Ben-adad han oído que los reyes de Israel son misericordiosos. Se ponen telas ásperas y cuerdas como señales de sometimiento y piden a Achâb que le perdone la vida. Achâb lo llama hermano, y los siervos aprovechan enseguida esa acogida. Ben-adad sube con él a su carro y ofrece devolver las ciudades que su padre tomó. También ofrece a Achâb espacio comercial en Damasco, su capital. Achâb hace un tratado y lo deja ir. El enemigo que lo exigía todo se marcha ahora con un acuerdo negociado.

En la vida diaria
Un socio de un almacén que ha perdido una amarga disputa llega sin su séquito habitual y pide otra oportunidad. El dueño lo invita a sentarse y acepta la devolución de bienes como base para la paz. Su condición compartida suaviza el encuentro. Achâb libera a un hombre que Dios ha destinado a la destrucción.
Observe
1 Reyes 20:33 Los siervos aprovechan la palabra de parentesco de Achâb en cuanto la pronuncia. Su acogida les da una oportunidad para asegurar la supervivencia de su rey.
1 Reyes 20:31-34
Santa Biblia Reina Valera 190931Entonces sus siervos le dijeron: He aquí, hemos oído de los reyes de la casa de Israel que son reyes clementes: pongamos pues ahora sacos en nuestros lomos, y sogas en nuestras cabezas, y salgamos al rey de Israel: por ventura te salvará la vida.
32Ciñeron pues sus lomos de sacos, y sogas á sus cabezas, y vinieron al rey de Israel, y dijéronle: Tu siervo Ben-adad dice: Ruégote que viva mi alma. Y él respondió: Si él vive aún, mi hermano es.
33Esto tomaron aquellos hombres por buen agüero, y presto tomaron esta palabra de su boca, y dijeron: ¡Tu hermano Ben-adad! Y él dijo: Id, y traedle. Ben-adad entonces se presentó á Achâb, y él le hizo subir en un carro.
34Y díjole [Ben-adad]: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo las restituiré; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, [dijo Achâb], te dejaré partir con esta alianza. Hizo pues con él alianza, y dejóle ir.
1 Reyes 20:35-37
Un profeta recibe una herida
Un integrante de un grupo de profetas pide a otro hombre que lo golpee y dice que la orden viene de Dios. El hombre se niega. El profeta advierte que un león lo matará por desobedecer, y así sucede. Después pide lo mismo a un segundo hombre, quien lo golpea y hiere. La herida le servirá para parecer un soldado en el siguiente encuentro. Este episodio inquietante trata el mandato como obligatorio, aunque todavía no se ha explicado su propósito al primer hombre.
En la vida diaria
El ayudante de seguridad de buceo se detiene ante una instrucción inusual durante un ejercicio en la piscina y pregunta quién la autorizó. La petición tiene poco sentido hasta que se explica la siguiente etapa. Saber solo una parte vuelve difícil el momento. Aquí, rechazar el mandato de Dios lleva a la muerte, no al retraso de un ejercicio de formación.
Observe
1 Reyes 20:37 El segundo hombre hiere al profeta y prepara su aspecto para el encuentro que viene. Lo que parece al principio una petición aislada pasa a formar parte de una advertencia a Achâb.
1 Reyes 20:35-37
Santa Biblia Reina Valera 190935Entonces un varón de los hijos de los profetas dijo á su compañero por palabra de Dios: Hiéreme ahora. Mas el [otro] varón no quiso herirle.
36Y él le dijo: Por cuanto no has obedecido á la palabra de Jehová, he aquí en apartándote de mí, te herirá un león. Y como se apartó de él, topóle un león, é hirióle.
37Encontróse luego con otro hombre, y díjole: Hiéreme ahora. Y el hombre le dió un golpe, é hízole una herida.
1 Reyes 20:38-43
Achâb pronuncia su propia sentencia
El profeta herido oculta su rostro y espera a Achâb. Afirma que custodiaba a un preso bajo amenaza de muerte o de un pago enorme. Mientras estaba ocupado en otro lugar, el preso escapó. Achâb dice que él mismo ya ha declarado su sentencia. Entonces el profeta se da a conocer. Dice a Achâb que liberar al rey destinado a la destrucción costará su propia vida y las vidas de su pueblo. El rey regresa a Samaria resentido y preocupado. Su fallo sobre el supuesto guardia ha dejado al descubierto su propio acto.
En la vida diaria
El dueño de una residencia canina rechaza la excusa de un cuidador por dejar escapar a un perro peligroso. Luego descubre que el ejemplo describe la orden que él mismo ignoró. La norma que aplica a otro trabajador se vuelve contra él. Ha juzgado antes de reconocerse. La sentencia de Achâb trata de vidas sometidas al juicio de Dios.
Observe
1 Reyes 20:40 Achâb acepta el castigo declarado antes de saber que el caso apunta a él. La petición disfrazada obtiene un juicio que no puede atribuir al favoritismo.
1 Reyes 20:38-43
Santa Biblia Reina Valera 190938Y el profeta se fué, y púsose delante del rey en el camino, y disfrazóse con un velo sobre los ojos.
39Y como el rey pasaba, él dió voces al rey, y dijo: Tu siervo salió entre la tropa: y he aquí apartándose uno, trájome un hombre, diciendo: Guarda á este hombre, y si llegare á faltar, tu vida será por la suya, ó pagarás un talento de plata.
40Y como tu siervo estaba ocupado á una parte y á otra, él desapareció. Entonces el rey de Israel le dijo: Esa será tu sentencia: tú la has pronunciado.
41Pero él se quitó de presto el velo de sobre sus ojos, y el rey de Israel conoció que era de los profetas.
42Y él le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto soltaste de la mano el hombre de mi anatema, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo.
43Y el rey de Israel se fué á su casa triste y enojado, y llegó á Samaria.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
1 Reyes 20:1 comienza con “ENTONCES Ben-adad rey de Siria juntó á todo su ejército, y con él treinta y dos reyes, con caballos y carros: y subió, y puso cerco á Samaria, y…”
Dónde cambia el capítulo
1 Reyes 20:14 forma un giro natural: “Y respondió Achâb: ¿Por [mano de] quién? Y él dijo: Así ha dicho Jehová: Por [mano de] los criados de los príncipes de las provincias. Y dijo Achâb: ¿Quién…”
La nota final
1 Reyes 20:43 deja al lector con “Y el rey de Israel se fué á su casa triste y enojado, y llegó á Samaria.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Israel, dijo, adad, ENTONCES, como, hijos ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- se ciñe
- Se ajusta la ropa o las armas para prepararse para actuar.
- sacos
- Telas ásperas usadas como señal de dolor, humildad o sometimiento.
- anatema
- Algo o alguien destinado aquí a la destrucción por mandato de Dios.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



