17:6En el año nueve de Oseas tomó el rey de Asiria á Samaria, y trasportó á Israel á Asiria, y púsolos en Hala, y en Habor, junto al río de Gozán, y en las ciudades de los Medos.
17:7Porque como los hijos de Israel pecasen contra Jehová su Dios, que los sacó de tierra de Egipto de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temiesen á dioses ajenos,
17:8Y anduviesen en los estatutos de las gentes que Jehová había lanzado delante de los hijos de Israel, y [en los] de los reyes de Israel, que hicieron;
17:9Y como los hijos de Israel paliasen cosas no rectas contra Jehová su Dios, edificándose altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fuertes,
17:10Y se levantasen estatuas y bosques en todo collado alto, y debajo de todo árbol umbroso,
17:11Y quemasen allí perfumes en todos los altos, á la manera de las gentes que había Jehová traspuesto delante de ellos, é hiciesen cosas muy malas para provocar á ira á Jehová,
17:12Pues servían á los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto;
17:13Jehová protestaba entonces contra Israel y contra Judá, por mano de todos los profetas, y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme á todas las leyes que yo prescribí á vuestros padres, y que os he enviado por mano de mis siervos los profetas.
17:14Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios.
17:15Y desecharon sus estatutos, y su pacto que él había concertado con sus padres, y sus testimonios que él había protestado contra ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las gentes que estaban alrededor de ellos, de las cuales les había Jehová mandado que no hiciesen á la manera de ellas:
17:16Y dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, é hiciéronse vaciadizos dos becerros, y también bosques, y adoraron á todo el ejército del cielo, y sirvieron á Baal:
17:17E hicieron pasar á sus hijos y á sus hijas por fuego; y diéronse á adivinaciones y agüeros, y entregáronse á hacer lo malo en ojos de Jehová, provocándole á ira.
17:18Jehová por tanto se airó en gran manera contra Israel, y quitólos de delante de su rostro; que no quedó sino sólo la tribu de Judá.
17:19Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios; antes anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho.
17:20Y desechó Jehová toda la simiente de Israel, y afligiólos, y entrególos en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.
17:21Porque cortó á Israel de la casa de David, y ellos se hicieron rey á Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam rempujó á Israel de en pos de Jehová, é hízoles cometer gran pecado.
17:22Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos;
17:23Hasta tanto que Jehová quitó á Israel de delante de su rostro, como lo había él dicho por mano de todos los profetas sus siervos: é Israel fué trasportado de su tierra á Asiria, hasta hoy.
El rey construye la capital, pero el hombre que le vende el cerro le proporciona el nombre. Semer no recibe una dinastía, una batalla ni un discurso. Recibe algo bastante duradero: Samaria. El Libro de 1 Reyes conserva la identidad del dueño anterior mientras Omri convierte su propiedad en una ciudad real. El poder cambia de manos; el nombre recuerda de quién era el terreno.
La compra queda entre dos noticias muy distintas. Antes aparece la derrota de Tibni, rival de Omri, después de una lucha que había dividido al pueblo. Después viene el juicio de que Omri actuó peor que sus predecesores. La construcción de una capital se registra como una realización, no como un certificado de fidelidad. Un cerro puede urbanizarse mientras el culto del reino se deteriora. El capítulo mantiene ambos hechos a la vista.
Los dos talentos señalan una transacción concreta, no simplemente que el rey tomó posesión. Nada establece si el precio fue generoso o mezquino. Esa reserva importa cuando el mismo libro llega a Acab y Nabot en el capítulo 21. Omri adquiere por compra el cerro de un propietario identificado; su hijo toma la viña de otro después de un asesinato. Los dueños de la tierra no quedan borrados por las obras reales.