El panorama
Las leyes que protegen la vida dan paso a reglas para la guerra. Moisés, dirigente de Israel, se dirige al pueblo que luchará por la tierra que Dios le da. Israel, la nación liberada de Egipto, donde antes fue esclava, debe confiar en la presencia de Dios en vez de contar solo la fuerza enemiga. Algunos hombres vuelven a casa antes de la batalla. Los mandatos distinguen las ciudades lejanas de las naciones de la tierra prometida y protegen los árboles frutales durante un sitio.
En este capítulo
- El sacerdote habla antes del combate Deuteronomio 20:1-4
Cuando Israel se enfrenta a un enemigo con más tropas, caballos y carros, el pueblo no debe dejar que esa visión gobierne su ánimo.
- Algunos hombres vuelven antes de luchar Deuteronomio 20:5-9
Los oficiales dejan ir a los hombres que han construido una casa sin estrenarla, plantado una viña sin comer su fruto o se han comprometido sin casarse.
- Las ciudades lejanas reciben condiciones primero Deuteronomio 20:10-15
A una ciudad lejana se le ofrece primero la paz.
- Los pueblos locales afrontan destrucción total Deuteronomio 20:16-18
Otro mandato se aplica a las ciudades de los pueblos cuya tierra Israel va a heredar.
- Los frutales deben sobrevivir al sitio Deuteronomio 20:19-20
Incluso durante un sitio largo, Israel no debe talar árboles que dan alimento.
Verdad central
Moisés somete la guerra de Israel a los mandatos de Dios, y une confianza y exenciones con normas severas de conquista y límites para destruir árboles alimenticios.

Las Escrituras junto al resumen
Deuteronomio · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 20Deuteronomio 20:1-4
El sacerdote habla antes del combate
Cuando Israel se enfrenta a un enemigo con más tropas, caballos y carros, el pueblo no debe dejar que esa visión gobierne su ánimo. Moisés recuerda al Dios que los sacó de Egipto. Antes de combatir, un sacerdote se dirige a las tropas y les dice que no entren en pánico ni pierdan el ánimo. Dios va con ellos para luchar y salvarlos. Ese aliento se basa en la presencia prometida, no en afirmar que su ejército sea visiblemente más fuerte o que la batalla no tenga peligro.

En la vida diaria
Un entrenador de esgrima se pone junto a un principiante antes de un combate difícil. Le ayuda a apartar la atención de la fama del rival y volver a la preparación que han compartido. El joven calma su respiración sin fingir que ya ha ganado. El entrenador no puede prometer ayuda en batalla como Dios lo hace mediante el sacerdote.
Observe
Deuteronomio 20:4 El sacerdote basa el valor en quién acompaña al pueblo. No niega la fuerza visible del enemigo ni dice a Israel que las cantidades hayan cambiado.
Deuteronomio 20:1-4
Santa Biblia Reina Valera 19091CUANDO salieres á la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.
2Y será que, cuando os acercareis para combatir, llegaráse el sacerdote, y hablará al pueblo,
3Y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos: no se ablande vuestro corazón, no temáis, no os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos;
4Que Jehová vuestro Dios anda con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
Deuteronomio 20:5-9
Algunos hombres vuelven antes de luchar
Los oficiales dejan ir a los hombres que han construido una casa sin estrenarla, plantado una viña sin comer su fruto o se han comprometido sin casarse. De otro modo, morir en batalla dejaría a otra persona disfrutar esos comienzos. También envían a casa a quienes tienen miedo, para que no lo extiendan entre las filas. Solo después de estos anuncios se nombran capitanes para dirigir el ejército. La tropa no se reúne como si todos los hombres disponibles estuvieran igualmente preparados para combatir.

En la vida diaria
Una directora de espectáculos sobre hielo libera a un patinador de la primera función cuando él admite un miedo que inquieta a toda la pareja. También respeta permisos ya ligados a compromisos importantes antes de fijar el reparto. Considera la preparación antes de asignar lugares. Las exenciones de Israel libran a hombres de morir en guerra, no de una actuación fallida.
Observe
Deuteronomio 20:8 El miedo se trata como algo que puede propagarse a otros. Enviar a casa al hombre temeroso atañe a toda la tropa, no solo a su experiencia personal.
Deuteronomio 20:5-9
Santa Biblia Reina Valera 19095Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase á su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la estrene.
6¿Y quién ha plantado viña, y no ha hecho común uso de ella? Vaya, y vuélvase á su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la goce.
7¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase á su casa, porque quizá no muera en la batalla, y algún otro la tome.
8Y tornarán los oficiales á hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y tierno de corazón? Vaya, y vuélvase á su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como su corazón.
9Y será que, cuando los oficiales acabaren de hablar al pueblo, entonces los capitanes de los ejércitos mandarán delante del pueblo.
Deuteronomio 20:10-15
Las ciudades lejanas reciben condiciones primero
A una ciudad lejana se le ofrece primero la paz. Si abre sus puertas, sus habitantes se convierten en trabajadores sometidos que sirven a Israel. Si se niega y lucha, Israel la sitia. Una vez que cae, todos sus varones deben morir. Mujeres, niños, ganado y bienes se toman como botín. Por tanto, la paz ofrecida es sumisión, no independencia en igualdad, y resistir trae un desenlace mortal. Moisés afirma que esta regla se aplica a ciudades lejanas, no a los pueblos de la tierra prometida.


En la vida diaria
La dueña de un pequeño taller recibe una oferta para seguir trabajando solo si pasa a depender de los pedidos y condiciones de una empresa mayor. La lee con cuidado en vez de confundir la palabra acuerdo con una libertad igual. La desigualdad de poder limita la elección. El sitio bíblico trae muerte y cautiverio, mucho más graves que la dependencia comercial.
Observe
Deuteronomio 20:11 La respuesta pacífica sigue exigiendo servir al conquistador. Aquí la paz no significa que la ciudad conserve su independencia anterior.
Deuteronomio 20:10-15
Santa Biblia Reina Valera 190910Cuando te acercares á una ciudad para combatirla, le intimarás la paz.
11Y será que, si te respondiere, Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te serán tributarios, y te servirán.
12Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere contigo guerra, y la cercares,
13Luego que Jehová tu Dios la entregare en tu mano, herirás á todo varón suyo á filo de espada.
14Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que hubiere en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti: y comerás del despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó.
15Así harás á todas las ciudades que estuvieren muy lejos de ti, que no fueren de las ciudades de estas gentes.
Deuteronomio 20:16-18
Los pueblos locales afrontan destrucción total
Otro mandato se aplica a las ciudades de los pueblos cuya tierra Israel va a heredar. Moisés ordena que no quede vivo ningún ser que respire. Nombra seis pueblos, entre ellos el Hetheo y el Cananeo, habitantes de esa tierra. La razón dada es que sus prácticas de culto enseñarían a Israel a pecar contra Dios. Es un mandato de destrucción total, no solo de retirar soldados o gobernantes. Su propósito religioso declarado no reduce el alcance de la matanza que exige.

En la vida diaria
Una diseñadora de una exposición conmemorativa lee el registro completo de los muertos de una ciudad antes de elegir una sola imagen para mostrar. Se niega a dejar que una breve descripción oculte cuántas vidas abarca el registro. Ser exacta incluye afrontar toda la magnitud de la pérdida. El mandato bíblico ordena destruir; su trabajo solo registra muertes que ya ocurrieron.
Observe
Deuteronomio 20:18 La razón expresada es el temor de aprender las prácticas de culto de las naciones. El relato da esa razón sin limitar la destrucción a quienes personalmente las enseñan.
Deuteronomio 20:16-18
Santa Biblia Reina Valera 190916Empero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida;
17Antes del todo los destruirás: al Hetheo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo; como Jehová tu Dios te ha mandado:
18Porque no os enseñen á hacer según todas sus abominaciones, que ellos hacen á sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.
Deuteronomio 20:19-20
Los frutales deben sobrevivir al sitio
Incluso durante un sitio largo, Israel no debe talar árboles que dan alimento. Sus frutos sostienen la vida humana, así que el ejército no debe destruirlos para construir obras de asedio. Los árboles que se sabe que no dan alimento pueden cortarse y usarse para construir estructuras contra la ciudad. El mandato distingue fuentes útiles de comida de otras maderas. La guerra no da un derecho ilimitado a quitar de la tierra lo que alimentará a las personas, aunque continúe el ataque.

En la vida diaria
Una fabricante de arcos aparta una pieza poco común de madera sana y usa recortes corrientes para construir una guía temporal. La urgencia del trabajo no justifica consumir material necesario para un uso duradero si hay otra opción. Elige qué cortar. Los árboles frutales sostienen la vida durante la guerra, un peso que ningún material de taller lleva por completo.
Observe
Deuteronomio 20:19 La protección sigue vigente durante un sitio prolongado. La presión para terminar el ataque no anula el mandato de conservar los árboles que dan comida.
Deuteronomio 20:19-20
Santa Biblia Reina Valera 190919Cuando pusieres cerco á alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruyas su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comerás; y no la talarás, que no es hombre el árbol del campo para venir contra ti en el cerco.
20Mas el árbol que supieres que no es árbol para comer, lo destruirás y lo talarás, y construye baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Deuteronomio 20:1 comienza con “CUANDO salieres á la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es…”
Dónde cambia el capítulo
Deuteronomio 20:8 forma un giro natural: “Y tornarán los oficiales á hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y tierno de corazón? Vaya, y vuélvase á su casa, y no apoque el corazón de…”
La nota final
Deuteronomio 20:20 deja al lector con “Mas el árbol que supieres que no es árbol para comer, lo destruirás y lo talarás, y construye baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta…”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras para, contra, Dios, Jehov, pueblo, casa ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- tributarios
- Pueblos obligados a pagar tributo o servir a quien los conquista.
- baluarte
- Obra de asedio construida para atacar o cercar una ciudad.
- sojuzgarla
- Someter una ciudad por la fuerza al poder del conquistador.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



