Dios recibe a una familia gentil

Hechos 10

El panorama

Cornelio, un oficial del ejército romano en Cesarea, una ciudad costera, ora a Dios y da a los necesitados. Pedro, un apóstol de Jesús resucitado, se hospeda en Joppe, otra población costera. Dos visiones distintas reunirán a estos hombres. Pedro debe cruzar un límite que ha considerado un deber religioso. Cornelio reúne a otros para escucharlo. Lo que ocurre mientras Pedro habla deja claro que el don de Dios está llegando a personas de fuera de la comunidad judía.

En este capítulo

Verdad central

Dios lleva a Pedro a un hogar gentil y da a quienes lo escuchan el mismo Espíritu, derribando el límite que Pedro había puesto para aceptar la compañía de otros.

Hechos 10: Dios recibe a una familia gentil
Escena del capítuloHechos 10

Las Escrituras junto al resumen

Hechos · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 48

Hechos 10:1-8

Cornelio recibe una instrucción clara

Cornelio y toda su casa honran a Dios. Él da con generosidad y ora con frecuencia. Una tarde ve claramente a un ángel, un mensajero de Dios, que lo llama por su nombre. Asustado, escucha al ángel decir que sus oraciones y sus ayudas han sido recordados ante Dios. Debe enviar hombres a Joppe para buscar a Simón Pedro, que se hospeda con Simón, un hombre que trabaja pieles cerca del mar. Pedro le dirá qué hacer. Cuando el ángel se va, Cornelio explica la visión a dos criados y a un soldado devoto. Envía a los tres a buscar al apóstol.

Hechos 10:1-8: Cornelio recibe una instrucción clara
Escena del capítuloHechos 10

En la vida diaria

Un oficial de la guardia costera recibe un mensaje que le indica que invite a un especialista de un puerto cercano. Reúne a dos ayudantes y a un tripulante de confianza, explica la petición y los envía a la dirección indicada. Su rango no lo convierte en la fuente de la instrucción que necesita. Cornelio recibe del ángel de Dios una indicación que lo dirige hacia un mensaje de salvación.

Observe

Hechos 10:4 El ángel menciona tanto la oración como las ayudas a otros entre las cosas recordadas ante Dios. La búsqueda de más instrucción por parte de Cornelio comienza con una respuesta a la devoción que ya practica.

Hechos 10:1-8

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y HABÍA un varón en Cesarea llamado Cornelio, centurión de la compañía que se llamaba la Italiana,

2Pío y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba á Dios siempre.

3Este vió en visión manifiestamente, como á la hora nona del día, que un ángel de Dios entraba á él, y le decía: Cornelio.

4Y él, puestos en él los ojos, espantado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y díjole: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria á la presencia de Dios.

5Envía pues ahora hombres á Joppe, y haz venir á un Simón, que tiene por sobrenombre Pedro.

6Este posa en casa de un Simón, curtidor, que tiene su casa junto á la mar: él te dirá lo que te conviene hacer.

7E ido el ángel que hablaba con Cornelio, llamó dos de sus criados, y un devoto soldado de los que le asistían;

8A los cuales, después de habérselo contado todo, los envió á Joppe.

Hechos 10:9-16

Se cuestionan las normas alimentarias de Pedro

Al día siguiente, mientras los hombres se acercan, Pedro ora en una azotea. Tiene hambre mientras preparan la comida, y entra en un trance. Ve un gran lienzo que baja del cielo con muchas clases de animales y aves. Una voz le manda matar y comer. Él se niega porque nunca ha comido alimentos que sus normas religiosas consideran impuros. La voz le dice que no llame impuro a lo que Dios ha limpiado. Esto ocurre tres veces antes de que el lienzo sea retirado. La visión cuestiona un límite establecido antes de que Pedro sepa a quién está por conocer.

Hechos 10:9-16: Se cuestionan las normas alimentarias de Pedro
Escena del capítuloHechos 10

En la vida diaria

La encargada de la cocina de una escuela estudia un nuevo plan de comidas autorizado para niños a los que siempre ha servido por separado. Lo revisa otra vez porque contradice la norma que ha seguido durante años. La instrucción repetida le exige reconsiderar una costumbre que asociaba con el cuidado de los niños. La visión de Pedro viene de Dios y tratará sobre personas, no solo sobre alimentos.

Observe

Hechos 10:15 El mandato se basa en que Dios ha limpiado, no en la preferencia de Pedro. Su clasificación habitual debe ceder cuando Dios declara que ese límite ya no se aplica.

Hechos 10:9-16

Santa Biblia Reina Valera 1909

9Y al día siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subió á la azotea á orar, cerca de la hora de sexta;

10Y aconteció que le vino una grande hambre, y quiso comer; pero mientras disponían, sobrevínole un éxtasis;

11Y vió el cielo abierto, y que descendía un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cabos era bajado á la tierra;

12En el cual había de todos los animales cuadrúpedos de la tierra, y reptiles, y aves del cielo.

13Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común é inmunda he comido jamás.

15Y volvió la voz hacia él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

16Y esto fué hecho por tres veces; y el vaso volvió á ser recogido en el cielo.

Hechos 10:17-23

Los visitantes llegan a la puerta

Pedro todavía trata de entender la visión cuando llegan los mensajeros de Cornelio. El Espíritu le dice que tres hombres lo buscan y que debe ir con ellos sin vacilar. Dios los ha enviado. Pedro baja y pregunta por qué han venido. Describen a Cornelio como un hombre que honra a Dios y goza de buena fama entre el pueblo judío. Un ángel le indicó que escuchara a Pedro. Pedro invita a los hombres a pasar la noche dentro. A la mañana siguiente va con ellos, acompañado por algunos creyentes de Joppe.

Hechos 10:17-23: Los visitantes llegan a la puerta
Escena del capítuloHechos 10

En la vida diaria

Una ingeniera de un transbordador intenta entender una orden que cambia las normas de acceso cuando llegan tres visitantes al muelle. Lo que cuentan coincide con la instrucción que ella recibió unos momentos antes. Los invita a la cabina y acuerda viajar con ellos por la mañana. Un cambio abstracto tiene ahora rostros y un destino. El Espíritu dirige personalmente a Pedro hacia las personas que Dios ha enviado.

Observe

Hechos 10:20 El Espíritu identifica a los visitantes como enviados por Dios. Por eso, la decisión de Pedro de acompañarlos responde a algo más que la invitación social de un desconocido.

Hechos 10:17-23

Santa Biblia Reina Valera 1909

17Y estando Pedro dudando dentro de sí qué sería la visión que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, que, preguntando por la casa de Simón, llegaron á la puerta.

18Y llamando, preguntaron si un Simón que tenía por sobrenombre Pedro, posaba allí.

19Y estando Pedro pensando en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.

20Levántate, pues, y desciende, y no dudes ir con ellos; porque yo los he enviado.

21Entonces Pedro, descendiendo á los hombres que eran enviados por Cornelio, dijo: He aquí, yo soy el que buscáis: ¿cuál es la causa por la que habéis venido?

22Y ellos dijeron: Cornelio, el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nación de los Judíos, ha recibido respuesta por un santo ángel, de hacerte venir á su casa, y oir de ti palabras.

23Entonces metiéndolos dentro, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fué con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Joppe.

Hechos 10:24-33

Un hogar espera ante Dios

Cornelio reúne a familiares y amigos cercanos para la llegada de Pedro. Se arroja a sus pies, pero Pedro lo levanta e insiste en que él también es humano. Dentro, Pedro explica el límite que está cruzando. Su práctica judía le ha impedido tener un trato tan cercano con personas de otras naciones. Ahora Dios le ha mostrado que no debe llamar impura a ninguna persona. Cornelio vuelve a contar la instrucción del ángel y le agradece que haya venido. Todos están reunidos ante Dios, dispuestos a escuchar lo que Dios ha mandado decir a Pedro. El encuentro comienza con humildad por ambas partes.

Hechos 10:24-33: Un hogar espera ante Dios
Escena del capítuloHechos 10
Galilea y Judea
Galilea y Judea

En la vida diaria

Una tutora visitante entra en una casa donde toda una familia se ha reunido alrededor de una mesa despejada. El anfitrión comienza a tratarla como la máxima autoridad en todo asunto, pero ella lo detiene y explica que también está aprendiendo y que trae un mensaje. Se disponen a escuchar sin adorar a la mensajera. Pedro lleva el mandato de Dios a través de una barrera religiosa.

Observe

Hechos 10:28 Las personas son el centro del significado que Pedro atribuye a la visión de los alimentos. Ahora la cuestión es su disposición a entrar en una casa y aceptar a quienes viven en ella.

Hechos 10:24-33

Santa Biblia Reina Valera 1909

24Y al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo llamado á sus parientes y los amigos más familiares.

25Y como Pedro entró, salió Cornelio á recibirle; y derribándose á sus pies, adoró.

26Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate; yo mismo también soy hombre.

27Y hablando con él, entró, y halló á muchos que se habían juntado.

28Y les dijo: Vosotros sabéis que es abominable á un varón Judío juntarse ó llegarse á extranjero; mas me ha mostrado Dios que á ningún hombre llame común ó inmundo;

29Por lo cual, llamado, he venido sin dudar. Así que pregunto: ¿por qué causa me habéis hecho venir?

30Entonces Cornelio dijo: Cuatro días ha que á esta hora yo estaba ayuno; y á la hora de nona estando orando en mi casa, he aquí, un varón se puso delante de mí en vestido resplandeciente.

31Y dijo: Cornelio, tu oración es oída, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios.

32Envía pues á Joppe, y haz venir á un Simón, que tiene por sobrenombre Pedro; éste posa en casa de Simón, curtidor, junto á la mar; el cual venido, te hablará.

33Así que, luego envié á ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oir todo lo que Dios te ha mandado.

Hechos 10:34-43

Paz por el Señor de todos

Pedro declara que Dios no favorece a un pueblo sobre otro. Acepta a personas de toda nación que lo honran y hacen lo justo. Habla de Jesucristo, Señor de todos, cuya obra comenzó después del bautismo de Juan, el predicador anterior que realizaba ese rito de lavado. Dios dio poder a Jesús mediante el Espíritu Santo. Él sanó y liberó a personas del diablo, el enemigo de Dios. Hubo testigos de sus obras, de su muerte en una cruz y de su resurrección al tercer día. Después comieron con él. Designado juez de vivos y muertos, Jesús concede perdón a todo el que cree en él, como atestiguan los profetas.

Hechos 10:34-43: Paz por el Señor de todos
Escena del capítuloHechos 10

En la vida diaria

Una médica regional dice a una fila de personas que hablan distintas lenguas que todos los residentes pueden recibir la misma atención. Explica el tratamiento completo, en lugar de ofrecer a los de fuera una versión inferior. La acogida se hace concreta mediante un mensaje dirigido a todos los presentes. Ningún pasaporte da un lugar mejor en la fila. Pedro anuncia el perdón por medio de Jesús, quien juzga a vivos y muertos.

Observe

Hechos 10:41 Los testigos comieron y bebieron con Jesús después de su resurrección. Pedro presenta ese contacto personal con el Señor vivo como la base de su testimonio público.

Hechos 10:34-43

Santa Biblia Reina Valera 1909

34Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepción de personas;

35Sino que de cualquiera nación que le teme y obra justicia, se agrada.

36Envió palabra [Dios] á los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesucristo; éste es el Señor de todos.

37Vosotros sabéis lo que fué divulgado por toda Judea; comenzando desde Galilea después del bautismo que Juan predicó,

38[Cuanto] á Jesús de Nazaret; cómo le ungió Dios de Espíritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando á todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con él.

39Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judea, y en Jerusalem; al cual mataron colgándole en un madero.

40A éste levantó Dios al tercer día, é hizo que apareciese manifiesto,

41No á todo el pueblo, sino á los testigos que Dios antes había ordenado, [es á saber], á nosotros que comimos y bebimos con él, después que resucitó de los muertos.

42Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

43A éste dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

Hechos 10:44-48

El don llega antes del bautismo

Mientras Pedro aún habla, el Espíritu Santo desciende sobre todos los que escuchan el mensaje. Los creyentes judíos que lo acompañan quedan asombrados. Los gentiles, personas ajenas a la nación judía, han recibido el mismo don. Oyen a los nuevos creyentes hablar en otras lenguas y alabar a Dios. Pedro pregunta quién puede negar el agua a personas a quienes Dios ya ha dado su Espíritu. Ordena que sean bautizadas en el nombre del Señor, y ellas le piden que se quede. El hecho obliga a los testigos a reconocer una acogida que Dios ya ha hecho realidad antes de que ellos terminen de decidir sus condiciones.

Hechos 10:44-48: El don llega antes del bautismo
Escena del capítuloHechos 10

En la vida diaria

Una examinadora de música llega dispuesta a decidir si unos recién llegados pueden incorporarse al conjunto. Antes de hablar, los oye sostener la misma armonía difícil que los cantantes habituales. El resultado compartido cambia la cuestión: ya no se trata de excluirlos, sino de reconocer lo que ya está presente. Pedro reconoce el don del Espíritu de Dios, no una prueba de talento musical.

Observe

Hechos 10:47 Pedro parte del Espíritu ya recibido para razonar sobre el bautismo que debe seguir. Se niega a retener la señal visible de acogida después de que la acción de Dios la ha dejado clara.

Hechos 10:44-48

Santa Biblia Reina Valera 1909

44Estando aún hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón.

45Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.

46Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios.

47Entonces respondió Pedro: ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

48Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

Detalles que vale la pena notar

48versículos en esta lectura
6movimientos principales
4preguntas en el texto bíblico

La imagen inicial

Hechos 10:1 comienza con “Y HABÍA un varón en Cesarea llamado Cornelio, centurión de la compañía que se llamaba la Italiana,”

Dónde cambia el capítulo

Hechos 10:21 forma un giro natural: “Entonces Pedro, descendiendo á los hombres que eran enviados por Cornelio, dijo: He aquí, yo soy el que buscáis: ¿cuál es la causa por la que habéis…”

La nota final

Hechos 10:48 deja al lector con “Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.”

Un recorrido de palabras por el capítulo

Las palabras Dios, Pedro, Cornelio, dijo, casa, Entonces ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.

Palabras del texto bíblico explicadas

centurión
Oficial del ejército que estaba al mando de unos cien soldados.
curtidor
Persona que prepara pieles de animales para convertirlas en cuero.
inmunda
Considerada impura según las normas religiosas sobre alimentos o personas.
acepción de personas
Trato que favorece a unas personas sobre otras por su origen o posición.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20