El panorama
Enviado por mar hacia el emperador romano, Pablo viaja como preso y testigo de Jesús. Jesús es el Señor resucitado a quien Pablo ha seguido anunciando durante sus audiencias. Julio, un oficial romano, lo custodia junto con otros presos. El tiempo hace que el viaje sea lento y luego peligroso. Una advertencia rechazada da paso a una larga tormenta, la pérdida de la esperanza y una promesa de Dios. Sobrevivir todavía exigirá decisiones prácticas, comida compartida y el abandono del propio barco.
En este capítulo
- Una advertencia antes del viaje invernal Hechos 27:1-12
Julio trata a Pablo con bondad y permite que sus amigos lo atiendan en un puerto.
- La tormenta elimina toda guía Hechos 27:13-20
Un suave viento del sur parece favorecer su plan, así que navegan cerca de Creta.
- Una promesa de vida entre pérdidas Hechos 27:21-26
Después de mucho tiempo sin comida, Pablo habla al grupo.
- Los marineros deben quedarse a bordo Hechos 27:27-32
En la decimocuarta noche, los marineros perciben que se acerca tierra en el Adriático, el mar por el que van a la deriva.
- El pan devuelve fuerzas y ánimo Hechos 27:33-38
Al acercarse el amanecer, Pablo insta a todos a comer.
- El barco se rompe pero todos llegan a tierra Hechos 27:39-44
De día ven una bahía desconocida con una playa e intentan llevar el barco hasta ella.
Verdad central
Dios promete la vida de todos los que van a bordo, y Pablo guía al grupo en peligro mediante decisiones prácticas hasta que todos llegan a tierra pese al naufragio.

Las Escrituras junto al resumen
Hechos · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 44Hechos 27:1-12
Una advertencia antes del viaje invernal
Julio trata a Pablo con bondad y permite que sus amigos lo atiendan en un puerto. Los vientos contrarios obligan a los barcos a seguir rutas protegidas. Tras cambiar a una nave rumbo a Italia, la región de Roma, el avance sigue siendo lento. Llegan a Buenos Puertos, un puerto en la isla de Creta. La estación ya es peligrosa para navegar. Pablo advierte de daños graves para la carga, el barco y las vidas. Julio prefiere confiar en el piloto y el dueño de la nave. Como el puerto no es adecuado para pasar el invierno, la mayoría prefiere llegar a Fenice, otro puerto de Creta. La comodidad y el criterio profesional pesan más que la advertencia del preso.

En la vida diaria
Un pasajero de autobús advierte que la carretera de montaña se está helando, pero el conductor y el dueño de la terminal prefieren las mejores instalaciones del pueblo siguiente para pasar la noche. La mayoría está de acuerdo, deseosa de evitar una parada incómoda. La decisión sigue la experiencia y la comodidad mientras resta valor a una advertencia seria. La advertencia de Pablo trata de un viaje marítimo cuyo peligro superará el control de la tripulación.
Observe
Hechos 27:11 El oficial da más peso al piloto y al dueño que a Pablo. Hechos registra la elección de consejeros antes de que el tiempo ponga a prueba ese criterio.
Hechos 27:1-12
Santa Biblia Reina Valera 19091MAS como fué determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y á algunos otros presos á un centurión, llamado Julio, de la compañía Augusta.
2Así que, embarcándonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros Aristarco, Macedonio de Tesalónica, para navegar junto á los lugares de Asia.
3Y otro día llegamos á Sidón; y Julio, tratando á Pablo con humanidad, permitióle que fuese á los amigos, para ser de ellos asistido.
4Y haciéndonos á la vela desde allí, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.
5Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos á Mira, ciudad de Licia.
6Y hallando allí el centurión una nave Alejandrina que navegaba á Italia, nos puso en ella.
7Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto á Salmón.
8Y costeándola difícilmente, llegamos á un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
9Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,
10Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.
11Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía.
12Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar á Fenice é invernar [allí], [que es] un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.
Hechos 27:13-20
La tormenta elimina toda guía
Un suave viento del sur parece favorecer su plan, así que navegan cerca de Creta. Entonces golpea una violenta tormenta llamada Euroclidón. Incapaz de hacerle frente, el barco va a la deriva. Al abrigo de Clauda, una pequeña isla, la tripulación lucha por asegurar el bote que llevan al costado. Refuerzan el casco con cuerdas y reducen las velas por temor a encallar en bancos de arena. Mientras continúa el azote, arrojan carga y equipo al mar. Durante muchos días no aparecen el sol ni las estrellas. Sin referencias claras ni alivio de la tormenta, todos pierden la esperanza de sobrevivir.

En la vida diaria
Una responsable de exploración polar ve cómo fallan los instrumentos uno tras otro. Una ventisca oculta toda referencia del terreno. El equipo desecha muestras pesadas para seguir avanzando, pero el horizonte blanco no indica ninguna ruta segura. Su cuidadoso plan se ha reducido a resistir la próxima hora. El grupo de Pablo está a bordo de un barco arrastrado por la tormenta y recibirá una promesa concreta de Dios.
Observe
Hechos 27:20 La pérdida del sol y las estrellas elimina las guías habituales además de la luz. El relato vincula la oscuridad y la tormenta prolongadas con el derrumbe de la esperanza.
Hechos 27:13-20
Santa Biblia Reina Valera 190913Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando [velas], iban cerca de la costa de Creta.
14Mas no mucho después dió en ella un viento repentino, que se llama Euroclidón.
15Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, [la] dejamos, y éramos llevados.
16Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:
17El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.
18Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente día alijaron;
19Y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.
20Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.
Hechos 27:21-26
Una promesa de vida entre pérdidas
Después de mucho tiempo sin comida, Pablo habla al grupo. Recuerda su advertencia ignorada y luego los anima: el barco se perderá, pero ninguna vida. Un ángel del Dios a quien sirve estuvo a su lado durante la noche. Pablo debe comparecer ante César, el emperador, y Dios ha concedido la vida de todos los que viajan con él. Pablo confía en que la promesa se cumplirá tal como fue dicha. También dice que deben encallar en una isla. La seguridad recibida no promete una llegada suave ni la conservación de sus bienes.
En la vida diaria
Una coordinadora de rescate minero habla a los trabajadores atrapados después de recuperar el contacto. Les da un plan firme de rescate y les advierte que deben abandonar su equipo en el pozo dañado. La esperanza tiene ahora una base clara sin fingir que la pérdida sea pequeña. La confianza de Pablo descansa en la palabra de Dios dada por un ángel, no en un pronóstico humano de rescate.
Observe
Hechos 27:24 La promesa se extiende desde la audiencia asignada a Pablo hasta cada persona a bordo. Su protección está incluida en la palabra de Dios aunque no todos compartan la fe de Pablo.
Hechos 27:21-26
Santa Biblia Reina Valera 190921Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño.
22Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.
23Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,
24Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.
25Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;
26Si bien es menester que demos en una isla.
Hechos 27:27-32
Los marineros deben quedarse a bordo
En la decimocuarta noche, los marineros perciben que se acerca tierra en el Adriático, el mar por el que van a la deriva. Las mediciones de profundidad bajan de veinte brazas a quince. Por temor a las rocas, echan cuatro anclas desde la popa y esperan el amanecer. Algunos bajan el bote, fingiendo que van a soltar anclas desde la proa, pero pretenden escapar. Pablo advierte a Julio y a los soldados que los marineros deben quedarse para que todos sobrevivan. Los soldados cortan las cuerdas del bote y lo dejan ir. El rescate prometido incluye la necesidad de que las personas capacitadas permanezcan con el grupo en peligro.

En la vida diaria
Un mecánico de teleférico empieza a salir de una cabina detenida por una escalera de servicio mientras los pasajeros siguen dentro. Otro trabajador señala que, para bajar la cabina con seguridad, hace falta que él maneje los controles. Se cierra la vía de escape para que el equipo permanezca unido durante el rescate. Pablo vincula la permanencia de los marineros con la supervivencia prometida de todos a bordo.
Observe
Hechos 27:31 La promesa de Dios no vuelve irrelevantes las acciones de los marineros. Pablo insiste en que su permanencia a bordo es necesaria para la seguridad del grupo.
Hechos 27:27-32
Santa Biblia Reina Valera 190927Y venida la décimacuarta noche, y siendo llevados por el [mar] Adriático, los marineros á la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra;
28Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo á echar la sonda, hallaron quince brazas.
29Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de día.
30Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el esquife á la mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa,
31Pablo dijo al centurión y á los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros.
32Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejáronlo perder.
Hechos 27:33-38
El pan devuelve fuerzas y ánimo
Al acercarse el amanecer, Pablo insta a todos a comer. Catorce días de espera angustiosa los han dejado sin alimentarse debidamente. Necesitan fuerzas para lo que viene. Les asegura que sobrevivirán, luego toma pan y da gracias a Dios ante todos. Lo parte y empieza a comer. Animados por su ejemplo, los demás también comen. Hay doscientas setenta y seis personas a bordo. Cuando han comido suficiente, arrojan al mar la carga de trigo para aligerar la nave. La confianza en la promesa se une a alimentar los cuerpos y preparar el barco.

En la vida diaria
La responsable de un refugio ante un incendio forestal abre una caja de pan tras una larga noche de espera temerosa. Se sienta y come primero, dando lugar a que quienes llegan agotados hagan lo mismo. Las fuerzas para el próximo paso empiezan con comida en sus manos. Su ejemplo tranquiliza la sala. Pablo da gracias a Dios mientras confía en una promesa concreta de supervivencia.
Observe
Hechos 27:35 Pablo da gracias públicamente antes de alcanzar la seguridad. Come en medio del peligro, y ese acto visible ayuda a los demás a recuperar ánimo y fuerzas.
Hechos 27:33-38
Santa Biblia Reina Valera 190933Y como comenzó á ser de día, Pablo exhortaba á todos que comiesen, diciendo: Este es el décimocuarto día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada.
34Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
35Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer.
36Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también.
37Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.
38Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.
Hechos 27:39-44
El barco se rompe pero todos llegan a tierra
De día ven una bahía desconocida con una playa e intentan llevar el barco hasta ella. Sueltan las anclas, liberan el equipo de dirección y navegan hacia tierra. La proa queda encallada mientras las olas destrozan la popa. Los soldados proponen matar a los presos para impedir que escapen. Julio los detiene porque quiere salvar a Pablo. Ordena que quienes saben nadar salgan primero y los demás los sigan sobre tablas o restos del barco. Todos llegan a tierra a salvo. El barco queda destruido como se había anunciado, pero la promesa de vida se mantiene tanto ante el naufragio como ante la violencia que amenazaban los soldados.

En la vida diaria
Una encargada del registro de damnificados comprueba nombres en la orilla después de evacuar un transbordador. Algunos sobrevivientes llegan mojados de nadar y otros apoyados en restos flotantes. Marca el último nombre y confirma que todas las personas de la lista están presentes, aunque la embarcación se ha perdido. Hechos también registra que un oficial impide matar a los presos antes de que escapen.
Observe
Hechos 27:44 El resultado final es la supervivencia de todos, no solo la huida de Pablo. Los distintos medios de llegar a la orilla conducen al desenlace que la promesa había anunciado.
Hechos 27:39-44
Santa Biblia Reina Valera 190939Y como se hizo de día, no conocían la tierra: mas veían un golfo que tenía orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.
40Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando también las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse á la orilla.
41Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abría con la fuerza de la mar.
42Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.
43Mas el centurión, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra;
44Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron [saliendo] á tierra.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Hechos 27:1 comienza con “MAS como fué determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y á algunos otros presos á un centurión, llamado Julio, de la compañía…”
Dónde cambia el capítulo
Hechos 27:22 forma un giro natural: “Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.”
La nota final
Hechos 27:44 deja al lector con “Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron [saliendo] á tierra.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras nave, Pablo, habiendo, porque, centuri, como ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- esquife
- Bote pequeño que se llevaba junto al barco principal para diversas maniobras.
- sotavento
- Lado protegido del viento por una isla u otro obstáculo.
- brazas
- Unidades para medir la profundidad del agua, de aproximadamente un metro y ochenta centímetros cada una.
- popa
- Parte trasera de un barco, opuesta a la proa.
- gobernalles
- Piezas que permiten dirigir el rumbo de la embarcación.
Escucha y mira junto al pasaje
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