El panorama
A quienes buscan a Dios se les manda recordar a Abraham y Sara, los antepasados de quienes creció su nación. El mensaje de Isaías promete consuelo para Sión, otro nombre de Jerusalem, la ciudad santa de Dios. Sus ruinas se volverán como el paraíso, el jardín de la primera creación. El rescate de Dios dura más que la tierra, el cielo y las amenazas humanas. El pueblo le pide que actúe como lo hizo en el mar. Él responde a su temor y quita a la ciudad la copa del juicio para dársela a quienes la oprimieron.
En este capítulo
- Un comienzo pequeño da esperanza Isaías 51:1-3
Dios llama a quienes buscan una conducta justa a mirar la roca de la que fueron cortados.
- La justicia divina sobrevive a las burlas Isaías 51:4-8
Dios llama a su pueblo a escuchar la enseñanza y el juicio que serán luz para otros pueblos.
- Piden que actúe el brazo salvador Isaías 51:9-11
Una voz llama al brazo de Dios a despertar y mostrar su antigua fuerza.
- El Creador responde al temor Isaías 51:12-16
Dios se identifica como el consolador y pregunta por qué su pueblo teme a seres humanos que mueren como la hierba.
- La copa pasa a sus opresores Isaías 51:17-23
Jerusalem recibe la orden de levantarse después de beber hasta el amargo final la copa de la ira de Dios.
Verdad central
El poder duradero de Dios convierte el miedo de un pueblo arruinado en esperanza y retira el juicio que ha soportado, haciendo responder a sus opresores.

Las Escrituras junto al resumen
Isaías · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 23Isaías 51:1-3
Un comienzo pequeño da esperanza
Dios llama a quienes buscan una conducta justa a mirar la roca de la que fueron cortados. Explica la imagen mediante los padres de su pueblo. Abraham fue llamado cuando estaba solo, pero Dios lo bendijo e hizo un pueblo numeroso de aquel pequeño comienzo. Sara pertenece a ese origen recordado como la madre que los dio a luz. Del mismo modo, Dios consolará los lugares desolados de la ciudad. El suelo seco se vuelve jardín y regresan la gratitud y la música. Su pequeñez presente no tiene por qué medir lo que su Hacedor puede sacar de ella.

En la vida diaria
Una historiadora familiar pone la foto descolorida de la primera pareja junto a una mesa llena de sus descendientes. Lo que empezó con dos vidas ha crecido mucho más de lo que se veía en la vieja imagen. La familia ve su pequeño comienzo sin confundirlo con su límite. Isaías atribuye la nueva vida de una nación al llamado de Dios, algo que un registro familiar no puede dar.
Observe
Isaías 51:2 El comienzo solitario de Abraham se menciona antes de su crecimiento. El recuerdo dirige al pueblo desanimado hacia lo que Dios hizo a partir de lo pequeño, en vez de pedirles que nieguen sus pérdidas presentes.
Isaías 51:1-3
Santa Biblia Reina Valera 19091OIDME, los que seguís justicia, los que buscáis á Jehová: mirad á la piedra de donde fuisteis cortados, y á la caverna de la fosa de donde fuisteis arrancados.
2Mirad á Abraham vuestro padre, y á Sara que os parió; porque solo lo llamé, y bendíjelo, y multipliquélo.
3Ciertamente consolará Jehová á Sión: consolará todas sus soledades, y tornará su desierto como paraíso, y su soledad como huerto de Jehová: hallarse ha en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cantar.
Isaías 51:4-8
La justicia divina sobrevive a las burlas
Dios llama a su pueblo a escuchar la enseñanza y el juicio que serán luz para otros pueblos. Su rescate está cerca y las costas lejanas esperan su fuerza. El cielo desaparecerá como humo y la tierra se gastará como ropa, pero su salvación permanecerá. Quienes guardan su enseñanza en el corazón no tienen que dejarse gobernar por insultos humanos. Los propios burladores son como tela comida por polillas. La justicia y el rescate de Dios continúan por generaciones. Lo que hoy parece sólido o ruidoso no dura tanto como su promesa.

En la vida diaria
Una conservadora de textiles levanta un abrigo ceremonial antes imponente y encuentra su forro carcomido. El rango que mostraba pertenece a una familia desaparecida, mientras la promesa escrita junto a él todavía dirige el trabajo de la fundación. La apariencia y el propósito tienen distinta duración. Los registros humanos perecen, mientras la salvación de Dios sobrevive al mundo creado.
Observe
Isaías 51:8 Los burladores se comparan con una tela que se deteriora. Su desprecio tiene fuerza en el presente, pero la promesa pide a los oyentes que lo midan frente al rescate duradero de Dios.
Isaías 51:4-8
Santa Biblia Reina Valera 19094Estad atentos á mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.
5Cercana está mi justicia, salido ha mi salud, y mis brazos juzgarán á los pueblos: á mí esperarán las islas, y en mi brazo pondrán su esperanza.
6Alzad á los cielos vuestros ojos, y mirad abajo á la tierra: porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores: mas mi salud será para siempre, mi justicia no perecerá.
7Oidme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus denuestos.
8Porque como á vestidura los comerá polilla, como á lana los comerá gusano; mas mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salud por siglos de siglos.
Isaías 51:9-11
Piden que actúe el brazo salvador
Una voz llama al brazo de Dios a despertar y mostrar su antigua fuerza. Recuerda a Rahab y a un dragón, imágenes del poder hostil asociadas aquí con el mar derrotado. Dios secó las aguas profundas e hizo un camino para los que rescató. Ese acto recordado se convierte en la base para esperar un regreso. Los redimidos volverán a la ciudad santa con canto y alegría duradera. El dolor y el luto huirán. La súplica no presenta a un nuevo salvador; pide que vuelva a actuar aquel a quien ya conocen por su liberación.


En la vida diaria
Una pasajera de un transbordador varado reconoce al equipo de rescate cuya lancha llevó una vez a su familia a salvo a la orilla. Los llama desde la ribera, confiando en la destreza que recuerda, aunque el agua todavía le bloquea el paso. La ayuda pasada da nombre y rumbo a su petición. Isaías invoca la victoria de Dios sobre los poderes hostiles y su redención duradera.
Observe
Isaías 51:10 La profundidad del mar se convierte en camino para los rescatados. El recuerdo trata de una barrera transformada en paso, no solo de una fuerza que resistió junto a un obstáculo sin cambiar.
Isaías 51:9-11
Santa Biblia Reina Valera 19099Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó á Rahab, [y] el que hirió al dragón?
10¿No eres tú el que secó la mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo de la mar tornó en camino, para que pasasen los redimidos?
11Cierto, tornarán los redimidos de Jehová, volverán á Sión cantando, y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: poseerán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.
Isaías 51:12-16
El Creador responde al temor
Dios se identifica como el consolador y pregunta por qué su pueblo teme a seres humanos que mueren como la hierba. Han olvidado al Hacedor que extendió el cielo y fundó la tierra. La furia diaria de un opresor ha llenado su vista como si la destrucción fuera segura. Dios promete libertad al cautivo, rescate del hoyo y pan que no faltará. Nombra su poder sobre el mar. Sus palabras y su mano protectora preparan a aquel a quien se dirige, y declara que la ciudad es su pueblo. La furia mortal no puede anular esa afirmación.
En la vida diaria
Una trabajadora protegida entra en el tribunal con una funcionaria de apoyo, tras meses de temer las amenazas diarias de un supervisor abusivo. La funcionaria señala la audiencia ya convocada y la protección vigente. La voz amenazante ya no es el único hecho a la vista. Dios mismo hace y salva a su pueblo; la trabajadora depende de tribunales humanos.
Observe
Isaías 51:13 Olvidar al Hacedor aparece junto al temor diario al opresor. La pregunta revela cómo una presencia humana amenazante ha desplazado la conciencia de un poder mucho mayor.
Isaías 51:12-16
Santa Biblia Reina Valera 190912Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?
13Y haste ya olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir: mas ¿en dónde está el furor del que aflige?
14El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan.
15Empero yo Jehová, que parto la mar, y suenan sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
16Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, para que plantase los cielos y fundase la tierra, y que dijese á Sión: Pueblo mío eres tú.
Isaías 51:17-23
La copa pasa a sus opresores
Jerusalem recibe la orden de levantarse después de beber hasta el amargo final la copa de la ira de Dios. Ninguno de sus hijos puede guiarla; yacen agotados en las calles bajo el hambre y la guerra. Dios se dirige a la ciudad afligida como a alguien ebrio sin vino. Defiende su causa y retira la copa que ha soportado. Esta pasará a quienes la obligaron a tenderse como un camino bajo sus pies. La imagen nombra tanto el juicio de Dios como los actos degradantes de los opresores. El sufrimiento de la ciudad no seguirá dándoles permiso para pisotearla.
En la vida diaria
Una defensora de sobrevivientes se sienta junto a personas demasiado agotadas para describir años de coacción, mientras una audiencia se vuelve hacia quienes la impusieron. La obligación de responder pasa ahora a los abusadores. Ella mantiene en primer plano la dignidad de los sobrevivientes mientras se lee el registro. La copa contiene la ira de Dios, que ningún tribunal humano puede pasar de una parte a otra.
Observe
Isaías 51:23 Los opresores trataron los cuerpos como una superficie por la que caminar. Esa imagen degradante explica por qué el alivio de la ciudad incluye que rindan cuentas quienes le impusieron la humillación.
Isaías 51:17-23
Santa Biblia Reina Valera 190917Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su furor; las heces del cáliz de aturdimiento bebiste, y chupaste.
18De todos los hijos que parió, no hay quien la gobierne; ni quien la tome por su mano de todos los hijos que crió.
19Estas dos cosas te han acaecido; ¿quién se dolerá de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién te consolará?
20Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey montaraz en la red, llenos del furor de Jehová, de la ira del Dios tuyo.
21Oye pues ahora esto, miserable, ebria, y no de vino:
22Así dijo tu Señor Jehová, y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, la hez del cáliz de mi furor; nunca más lo beberás:
23Y ponerlo he en mano de tus angustiadores, que dijeron á tu alma: Encórvate, y pasaremos. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, á los que pasan.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Isaías 51:1 comienza con “OIDME, los que seguís justicia, los que buscáis á Jehová: mirad á la piedra de donde fuisteis cortados, y á la caverna de la fosa de donde fuisteis…”
Dónde cambia el capítulo
Isaías 51:12 forma un giro natural: “Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?”
La nota final
Isaías 51:23 deja al lector con “Y ponerlo he en mano de tus angustiadores, que dijeron á tu alma: Encórvate, y pasaremos. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, á los que…”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Jehov, como, para, furor, justicia, mano ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- denuestos
- Insultos y palabras de desprecio dirigidos contra una persona.
- heces
- Residuos del fondo de una copa, imagen de un juicio sufrido hasta el final.
- cáliz
- Copa para beber, usada aquí como imagen del castigo de Dios.
Escucha y mira junto al pasaje
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