El panorama
Ante la multitud y sus seguidores, Jesús, el maestro que sana, habla contra los dirigentes que ocultan el daño tras una imagen santa. Los escribas enseñan la ley de Dios. Los Fariseos son un grupo conocido por su estricta práctica religiosa. Jesús no descarta la ley que enseñan. Condena su orgullo, su codicia y su negativa a practicar lo que exigen a otros. Sus duras advertencias terminan en dolor por Jerusalem, la ciudad donde está el templo de Dios. Sus habitantes han rechazado el refugio que él ofrecía.
En este capítulo
- La grandeza llega al servir a otros Mateo 23:1-12
Jesús dice a la multitud y a sus seguidores que atiendan a la ley enseñada por estos dirigentes.
- Las palabras piadosas encubren el daño Mateo 23:13-22
Jesús acusa a estos dirigentes de cerrar la entrada al reino de Dios.
- Las superficies limpias ocultan la corrupción interior Mateo 23:23-28
Hasta las pequeñas plantas del huerto reciben atención cuando los dirigentes dan a Dios una décima parte de su cosecha.
- Honran a los muertos y rechazan a los mensajeros Mateo 23:29-36
Los dirigentes adornan las tumbas de antiguos mensajeros de Dios y afirman que nunca se habrían unido a sus asesinos.
- Una ciudad rechaza el refugio ofrecido Mateo 23:37-39
Jesús pasa de las advertencias al dolor por Jerusalem.
Verdad central
Jesús condena a los dirigentes que buscan honor mientras dañan a otros, y luego se duele por una ciudad que rechaza su cuidado.

Las Escrituras junto al resumen
Mateo · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 39Mateo 23:1-12
La grandeza llega al servir a otros
Jesús dice a la multitud y a sus seguidores que atiendan a la ley enseñada por estos dirigentes. Ocupan el puesto de enseñanza de Moisés, quien dio la ley. Sin embargo, sus obras no deben servir de ejemplo. Imponen grandes exigencias a otros sin ayudarlos. Agrandan las cajas de oración y los flecos de sus ropas, señales visibles de devoción, para atraer miradas. Buscan buenos asientos, títulos y honor público. Jesús dice a sus seguidores que son iguales bajo un solo Padre celestial y un solo maestro, Cristo, el rey elegido por Dios. La grandeza significa servir, no elevarse sobre otros. Los cristianos difieren sobre el uso de títulos religiosos, pero comparten esta advertencia contra el orgullo del rango.
En la vida diaria
Un piragüista veterano toma la embarcación más pesada cuando el grupo llega a una orilla empinada. Otro miembro repite su rango mientras mira cómo los principiantes luchan con el equipo. El servicio del veterano da a su función un peso que un título por sí solo no tiene. Jesús pone a todos sus seguidores bajo Dios y Cristo, no bajo la clasificación de un deporte.
Observe
Mateo 23:4 Los dirigentes hacen más que exigir cosas difíciles. Se niegan a dar siquiera una pequeña ayuda con las cargas que imponen a otros, y dejan al descubierto la falta de cuidado bajo sus reglas.
Mateo 23:1-12
Santa Biblia Reina Valera 19091ENTONCES habló Jesús á las gentes y á sus discípulos,
2Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos:
3Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardad[lo] y haced[lo]; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen.
4Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.
5Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
6Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;
7Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.
8Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.
9Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.
10Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
11El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
12Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
Mateo 23:13-22
Las palabras piadosas encubren el daño
Jesús acusa a estos dirigentes de cerrar la entrada al reino de Dios. Se niegan a entrar y estorban a otros. Las largas oraciones disfrazan su codicia mientras se apropian de las casas de las viudas. Su búsqueda incansable de conversos forma a nuevos miembros en una maldad aún peor. Jesús también ataca sus reglas sobre promesas juradas. Consideran obligatorio un juramento por el oro del templo, pero descartan el hecho por el templo mismo. Hacen una división parecida entre una ofrenda y el altar que la santifica. Jesús dice que estas distinciones no los liberan de decir la verdad. Una promesa vinculada a la morada o al trono de Dios implica a Dios, sea cual sea el objeto que mencionen.
En la vida diaria
El dueño de un almacén de alquiler señala una cláusula diminuta para negar una promesa hecha junto al espacio cerrado de un cliente. Insiste en que su garantía verbal solo se refería al candado, no a guardar las cosas a salvo. El cliente sostiene la llave y pregunta por qué sus palabras valían tan poco. Jesús deja al descubierto juramentos falsos que invocan la santidad de Dios, no un contrato de almacenamiento.
Observe
Mateo 23:14 Las largas oraciones aparecen junto a la apropiación de casas de viudas. La devoción pública agrava el daño porque ayuda a ocultar el abuso de personas con poca protección.
Mateo 23:13-22
Santa Biblia Reina Valera 190913Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.
14¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis más grave juicio.
15¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.
16¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.
17¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?
18Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.
19¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?
20Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;
21Y el que jurare por el templo, jura por él, y por Aquél que habita en él;
22Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre él.
Mateo 23:23-28
Las superficies limpias ocultan la corrupción interior
Hasta las pequeñas plantas del huerto reciben atención cuando los dirigentes dan a Dios una décima parte de su cosecha. Sin embargo, descuidan el juicio justo, la misericordia y la fe. Él dice que deben hacer ambas cosas, sin dejar que los deberes pequeños reemplacen a los mayores. Describe a alguien que saca un insecto pequeño de una bebida mientras traga un animal enorme. Su cuidado ha perdido el sentido de lo que pesa más. Pulen una copa por fuera mientras dentro permanecen la codicia y el exceso. También se parecen a tumbas blanqueadas, de aspecto cuidado, pero llenas de muerte. Su bondad pública oculta engaño y pecado. Jesús pide limpieza interior en vez de una mejor apariencia externa.


En la vida diaria
Una inspectora de productos lácteos levanta la tapa brillante de un tanque de leche y encuentra residuos agrios debajo. El dueño ha pulido cada panel visible, pero ha omitido el lavado que mantiene segura la leche. Una superficie limpia no vuelve apto para beber el contenido. Jesús habla de codicia y pecado oculto en las personas, no de fallos en el manejo de alimentos.
Observe
Mateo 23:23 Jesús no les dice que dejen de dar las ofrendas más pequeñas. Dice que esos actos no deben desplazar la misericordia, la fe y el juicio justo.
Mateo 23:23-28
Santa Biblia Reina Valera 190923¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, [es á saber], el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.
24¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello!
25¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia.
26¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!
27¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.
28Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.
Mateo 23:29-36
Honran a los muertos y rechazan a los mensajeros
Los dirigentes adornan las tumbas de antiguos mensajeros de Dios y afirman que nunca se habrían unido a sus asesinos. Jesús dice que sus próximas obras demostrarán lo contrario. Él enviará mensajeros, sabios y maestros. Estos dirigentes matarán a algunos, clavarán a otros en cruces, azotarán a otros en las casas de reunión y los perseguirán de ciudad en ciudad. Jesús nombra a víctimas inocentes anteriores: Abel y Zacarías, hijo de Barachîas, muerto cerca del altar del templo. Sus muertes señalan una larga historia de sangre derramada. Los dirigentes están a punto de añadir más. Jesús advierte que su generación afrontará el juicio que ellos atribuyen solo a sus antepasados.

En la vida diaria
Una guía de un lugar histórico abre una sala conmemorativa mientras unos sobrevivientes esperan fuera con nuevas quejas. Oye a los funcionarios alabar a víctimas del pasado y desestimar a quienes todavía piden ser escuchados. La distancia entre el homenaje público y la conducta presente queda clara en la puerta. Jesús predice nuevas matanzas y el juicio de Dios; la guía presencia una negativa a escuchar.
Observe
Mateo 23:34 Llegarán nuevos mensajeros por orden de Jesús. La respuesta de los dirigentes a voces vivas pondrá a prueba su afirmación de honrar a las muertas.
Mateo 23:29-36
Santa Biblia Reina Valera 190929¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
30Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.
31Así que, testimonio dais á vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.
32¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!
33¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?
34Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, [á unos] mataréis y crucificaréis, y [á otros] de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:
35Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar.
36De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.
Mateo 23:37-39
Una ciudad rechaza el refugio ofrecido
Jesús pasa de las advertencias al dolor por Jerusalem. La ciudad ha matado a los profetas de Dios y apedreado a quienes le fueron enviados. Describe su deseo de reunir a sus habitantes como una gallina cobija a sus polluelos bajo las alas. Han rechazado ese cuidado. Dice que su casa quedará vacía y abandonada. La palabra casa apunta al templo y a la vida centrada en él. También dice que no volverán a verlo hasta que reciban al que viene en nombre de Dios. Su dolor no borra el juicio. Tanto el refugio ofrecido como el rechazo son reales.

En la vida diaria
Una madre que trabaja en búsqueda y rescate espera junto a la puerta abierta de un refugio mientras un pariente varado rechaza sus repetidos llamados a entrar. Tiene una manta lista y ve empeorar el tiempo. Su preocupación no lo obliga a cruzar la puerta. Jesús lamenta que una ciudad rechace a los mensajeros de Dios, con consecuencias mayores que rechazar una sola oferta de refugio.
Observe
Mateo 23:37 La imagen de las alas da ternura a la advertencia. Jesús habla como alguien que quería proteger a las personas que lo han rechazado.
Mateo 23:37-39
Santa Biblia Reina Valera 190937¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!
38He aquí vuestra casa os es dejada desierta.
39Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Mateo 23:1 comienza con “ENTONCES habló Jesús á las gentes y á sus discípulos,”
Dónde cambia el capítulo
Mateo 23:19 forma un giro natural: “¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?”
La nota final
Mateo 23:39 deja al lector con “Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras vosotros, porque, escribas, Fariseos, sobre, critas ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- filacterias
- Pequeñas cajas que contienen textos de la Escritura y se llevan durante la oración.
- prosélito
- Persona que se incorpora a una fe de la que antes no formaba parte.
- sepulcros
- Tumbas donde se colocan los cuerpos de personas muertas.
Escucha y mira junto al pasaje
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