Génesis 9:1-7
Llenad otra vez la tierra
La bendición dada en la creación se da por segunda vez, con nuevos términos sobre la vida y la sangre.
Versículo por versículo
- 9:1
Henchid significa llenar, del hebreo mil'u. La Reina Valera usa el mismo verbo en la bendición de Génesis 1:28.
- 9:3-4
El permiso de comer carne animal va seguido inmediatamente de la restricción sobre la sangre, identificada con la vida.
- 9:6
El texto establece una pena de muerte por derramar sangre humana y la fundamenta en la imagen divina. Aquí no desarrolla un sistema completo de procedimiento judicial.










La primera orden después del diluvio suena como la primera bendición anterior a él: fructificar y multiplicarse. Génesis no ha abandonado el propósito anunciado en el capítulo 1. Pero este nuevo comienzo no es un simple regreso al Edén. El temor y el espanto entran en la descripción de la relación entre animales y seres humanos, y el permiso de comer carne llega acompañado de un límite respecto a la sangre. La vida continúa en un mundo distinto.
Ese límite no es una nota alimentaria secundaria. El pasaje pasa directamente de la sangre animal a la sangre humana, y tres veces Dios declara que pedirá cuentas. Según Génesis 6:11, antes del diluvio la tierra estaba llena de violencia. Los sobrevivientes no reciben permiso para reconstruir sin responsabilidad aquel mismo mundo.
La razón de la especial gravedad de derramar sangre humana es sorprendentemente antigua: Dios hizo al ser humano a su imagen. Ni la caída ni el diluvio han borrado ese fundamento declarado de su valor. El pasaje sitúa la severa sentencia sobre matar entre dos mandatos de multiplicarse, en los versículos 1 y 7. El propósito es una tierra poblada, no un mundo donde sobrevivir a las aguas conceda dominio ilimitado sobre otra vida.