Marcos 14:3
Quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza
El frasco se destruye en el acto de usarlo, lo cual hace la decisión irreversible en el mismo segundo en que se toma.
Versículo por versículo
- 14:3
Alabastron designa un recipiente para perfume; no debe imaginarse necesariamente una caja rectangular.
- 14:3
Simón es llamado el leproso, pero este versículo no relata su enfermedad ni dice cuándo o cómo fue sanado.











El recipiente se rompe antes de que nadie discuta el presupuesto. Marcos presenta primero la acción: la mujer rompe el frasco y derrama el perfume sobre la cabeza de Jesús. La valoración llega después, en las objeciones de los presentes. El orden importa. El perfume ya no es un bien pendiente de una decisión sensata. Ha sido usado sobre Jesús, y ahora se discute el significado de algo que ya ocurrió.
De mucho precio establece que el gasto es real, no un malentendido que Jesús resolverá anunciando un precio menor. Marcos tampoco explica la compra, una herencia ni los ahorros de la mujer. El regalo es caro; lo demás no se informa. El recipiente roto le da al acto una condición irreversible, pero no constituye una afirmación técnica de que todo frasco de perfume solo pudiera abrirse destruyéndolo. Esta mujer rompe este recipiente. El Libro de Marcos precisa ese movimiento y deja fuera las instrucciones de fabricación.