Personajes de la Biblia

Nabucodonosor

Quemó el templo, construyó la ciudad más grande del mundo, y terminó comiendo hierba.

Nabucodonosor es el hombre más poderoso del mundo durante cuarenta años y el instrumento que acaba con el reino de Judá. Toma Jerusalén en tres etapas, deporta a los hábiles y a los jóvenes, quema la casa y derriba los muros. En Babilonia es un hombre con quien no se puede discutir: exige que se le diga un sueño antes de interpretarlo, levanta una imagen de oro y un horno para imponerla, y pregunta quién es el dios que os librará de mis manos. El libro responde esa pregunta cuatro veces.

Dónde aparece2 Reyes 24 a 25 · Daniel 1 a 4

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Nabucodonosor

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Nabucodonosor

  1. 01

    2 Reyes 24:8-17

    La primera deportación

    Se lleva los tesoros, los artesanos y los herreros, diez mil cautivos, y no deja sino a los pobres del pueblo de la tierra. Ezequiel y los jóvenes de Daniel 1 van en estos años.

    Babilonia se lleva a quienes saben hacer funcionar un país. Príncipes, guerreros, artesanos, herreros: la lista no está de adorno. Jerusalén pierde a sus dirigentes, su fuerza militar y las manos capaces de reconstruirla. Quedan los más pobres, pero las instituciones que los rodeaban han sido llevadas al destierro. Una ciudad puede conservar habitantes y perder buena parte de su capacidad para mantenerse en pie.

    El oro recibe el mismo trato. Los utensilios que Salomón hizo para el templo terminan cortados en pedazos, pero la frase concluye señalando que así lo había dicho el SEÑOR. Esa breve aclaración impide que Babilonia imponga también el significado de su victoria. Nabucodonosor ha conquistado Jerusalén; el Segundo Libro de los Reyes no concluye que haya conquistado al Dios de Jerusalén. La derrota pertenece al juicio que la palabra profética ya había anunciado contra Judá.

    El último acto es un cambio de nombre. Nabucodonosor no elimina el trono de inmediato. Elige a su ocupante y cambia el nombre de Matanías por Sedequías. Un descendiente de David todavía reina en Jerusalén, pero otro rey decide hasta cómo se llamará. La corona permanece. Su independencia, no.

    Versículo por versículo

    1. 24:12

      El octavo año corresponde al reinado de Nabucodonosor. Joaquín apenas lleva tres meses en el trono, como precisa el versículo 8.

    2. 24:13

      Aquí el templo es saqueado, todavía no incendiado. El incendio pertenece a la catástrofe posterior de 2 Reyes 25:8-9.

    3. 24:17

      Matanías es tío de Joaquín, no su hijo. El cambio de nombre deja explícita la autoridad del rey babilonio sobre el nombramiento.

    2 Reyes 24:8-17

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10 versículos

    24:8De dieciocho años era Joachîn cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem tres meses. El nombre de su madre fué Neusta hija de Elnathán, de Jerusalem.

    24:9E hizo lo malo en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que había hecho su padre.

    24:10En aquel tiempo subieron los siervos de Nabucodonosor rey de Babilonia contra Jerusalem, y la ciudad fué cercada.

    24:11Vino también Nabucodonosor rey de Babilonia contra la ciudad, cuando sus siervos la tenían cercada.

    24:12Entonces salió Joachîn rey de Judá al rey de Babilonia, él, y su madre, y sus siervos, y sus príncipes, y sus eunucos: y prendiólo el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado.

    24:13Y sacó de allí todos los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y quebró en piezas todos los vasos de oro que había hecho Salomón rey de Israel en la casa de Jehová, como Jehová había dicho.

    24:14Y llevó en cautiverio á toda Jerusalem, á todos los príncipes, y á todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y á todos los oficiales y herreros; que no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra.

    24:15Asimismo trasportó á Joachîn á Babilonia, y á la madre del rey, y á las mujeres del rey, y á sus eunucos, y á los poderosos de la tierra; cautivos los llevó de Jerusalem á Babilonia.

    24:16A todos los hombre de guerra, [que fueron] siete mil, y á los oficiales y herreros, [que fueron] mil, y á todos los valientes para hacer la guerra, llevó cautivos el rey de Babilonia.

    24:17Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joachîn á Mathanías su tío, y mudóle el nombre en el de Sedecías.

  2. 02

    Daniel 2:1-13

    Decidme el sueño y su interpretación

    No quiere decir lo que vio, y los sabios señalan que ningún rey ha pedido jamás tal cosa. Decreta la muerte de todos ellos, que es como Daniel se entera.

    Los expertos preferirían el procedimiento habitual: el rey aporta el sueño y ellos aportan su significado. Nabucodonosor se niega. Su exigencia convierte la información oculta en la prueba de que pueden interpretarla. Una explicación puede sonar impresionante cuando nadie tiene cómo comprobarla; repetir con exactitud un sueño es otra cosa. Todo el aparato de conocimiento de la corte acaba de recibir una exigencia de pruebas.

    El poder del rey es enorme y casi inútil para esta tarea. Puede convocar especialistas, prometer riquezas, demoler casas y ordenar ejecuciones. Nada de eso produce el conocimiento que le falta. La amenaza crece justamente donde termina su alcance. Para el versículo 13 ya incluye a Daniel y sus compañeros, aunque ellos no han participado en el intercambio. El sueño perturbado de un hombre se ha convertido en la sentencia de muerte de otros.

    Por fin los consejeros dicen que solo los dioses podrían responder y que no habitan entre los mortales. Es más que una excusa profesional. Trazan una frontera entre el conocimiento divino y la vida humana que el resto del capítulo cuestiona de frente. Su reconocimiento sincero de incapacidad es lo más importante que dicen. Nabucodonosor ordena matarlos.

    Versículo por versículo

    1. 2:5

      El arameo azda admite discusión: la Reina Valera entiende que algo se ha ido (El negocio se me fué), mientras otra lectura reconocida indica que la decisión real es firme. El versículo no demuestra sin ambigüedad que el rey olvidara el sueño.

    2. 2:9

      Nabucodonosor exige revelar el sueño como prueba de una interpretación confiable. La acusación de mentira es suya, no una demostración independiente de que todos los consejeros sean impostores.

    3. 2:11

      La dificultad mencionada es algo extraordinario, no simplemente poco frecuente. Daniel 2:27-28 coincide en que los especialistas humanos no pueden dar la respuesta y atribuye la revelación a Dios.

    Daniel 2:1-13

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13 versículos

    2:1Y EN el segundo año del reinado de Nabucodonosor, soñó Nabucodonosor sueños, y perturbóse su espíritu, y su sueño se huyó de él.

    2:2Y mandó el rey llamar magos, astrólogos, y encantadores, y Caldeos, para que mostrasen al rey sus sueños. Vinieron pues, y se presentaron delante del rey.

    2:3Y el rey les dijo: He soñado un sueño, y mi espíritu se ha perturbado por saber del sueño.

    2:4Entonces hablaron los Caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive: di el sueño á tus siervos, y mostraremos la declaración.

    2:5Respondió el rey y dijo á los Caldeos: El negocio se me fué: si no me mostráis el sueño y su declaración, seréis hechos cuartos, y vuestras casas serán puestas por muladares.

    2:6Y si mostrareis el sueño y su declaración, recibiréis de mí dones y mercedes y grande honra: por tanto, mostradme el sueño y su declaración.

    2:7Respondieron la segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño á sus siervos, y mostraremos su declaración.

    2:8El rey respondió, y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el negocio se me ha ido.

    2:9Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia será de vosotros. Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que se muda el tiempo: por tanto, decidme el sueño, para que yo entienda que me podéis mostrar su declaración.

    2:10Los Caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el negocio del rey: demás de esto, ningún rey, príncipe, ni señor, preguntó cosa semejante á ningún mago, ni astrólogo, ni Caldeo.

    2:11Finalmente, el negocio que el rey demanda, es singular, ni hay quien lo pueda declarar delante del rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.

    2:12Por esto el rey con ira y con grande enojo, mandó que matasen á todos los sabios de Babilonia.

    2:13Y publicóse el mandamiento, y los sabios eran llevados á la muerte; y buscaron á Daniel y á sus compañeros para matarlos.

  3. 03

    Daniel 3:13-25

    Qué dios es aquel

    Ante una negativa que no puede comprar, calienta el horno siete veces más. Luego cuenta cuatro figuras caminando en el fuego y llama a los tres por nombre y por título, siervos del Dios Altísimo.

    Nabucodonosor ofrece repetir la música, como si el problema hubiera sido no reconocer la señal. No es eso. Los tres hombres han entendido perfectamente la orden. Su respuesta distingue entre la capacidad de Dios para rescatarlos y su decisión de no postrarse: la negativa permanece aunque no llegue la liberación. Ese aunque no elimina el trato de su obediencia. El rey puede decidir el castigo; no puede comprar su adoración ofreciendo suspenderlo.

    Su desafío consiste en que alguien los libre de sus manos. El capítulo responde con cuerpos. Los soldados más fuertes del ejército atan a los prisioneros, pero el calor mata a los soldados. Los condenados caen atados y luego aparecen caminando libres. La inversión es más precisa que afirmar simplemente que ocurrió un milagro. El mecanismo de control real falla en cada punto físico donde debía ser más contundente.

    Nabucodonosor necesita que sus propios funcionarios confirmen la cuenta. Entraron tres; se ven cuatro. La cuarta figura no llega con un discurso registrado, un nombre o una explicación. Su presencia queda junto a los hombres amenazados. El rey que exigía adoración termina describiendo lo que no puede controlar.

    Versículo por versículo

    1. 3:16

      La respuesta indica que no necesitan preparar una defensa en este asunto. No significa que hablen de manera descuidada.

    2. 3:18

      La negativa no depende de sobrevivir. El pasaje no afirma que conocieran de antemano el rescate.

    3. 3:22-25

      Los soldados mueren por el calor, mientras los prisioneros quedan ilesos y desatados. Hebreos 11:34 recuerda la extinción de la violencia del fuego entre los actos de fe.

    Daniel 3:13-25

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13 versículos

    3:13Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego. Al punto fueron traídos estos varones delante del rey.

    3:14Habló Nabucodonosor, y díjoles: ¿Es verdad Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que vosotros no honráis á mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

    3:15Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

    3:16Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No cuidamos de responderte sobre este negocio.

    3:17He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

    3:18Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.

    3:19Entonces Nabucodonosor fué lleno de ira, y demudóse la figura de su rostro sobre Sadrach, Mesach, y Abed-nego: [así] habló, y ordenó que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez solía.

    3:20Y mandó á hombres muy vigorosos que [tenía] en su ejército, que atasen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.

    3:21Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, y sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

    3:22Y porque la palabra del rey daba priesa, y había procurado que se encendiese mucho, la llama del fuego mató á aquellos que habían alzado á Sadrach, Mesach, y Abed-nego.

    3:23Y estos tres varones, Sadrach, Mesach, y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

    3:24Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantóse apriesa, y habló, y dijo á los de su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey.

    3:25Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante á hijo de los dioses.

  4. 04

    Daniel 4:28-33

    No es esta la gran Babilonia

    Paseando por el terrado de su palacio doce meses después del aviso, lo dice en voz alta. La sentencia cae mientras la palabra está todavía en su boca.

    Doce meses separan la advertencia de la jactancia. El intervalo importa porque el juicio no sorprende a un hombre sin información. Daniel ya interpretó el sueño y aconsejó al rey abandonar sus pecados mediante la justicia y la misericordia hacia los pobres. La demora deja espacio para responder a la advertencia. De la boca de Nabucodonosor salen, en cambio, su propio poder y su propia majestad.

    La jactancia concentra Babilonia entera en la obra de un solo hombre. La respuesta del cielo es igual de concentrada: el reino le ha sido quitado. Apenas termina de reclamarlo como posesión cuando esa posesión queda negada. El Libro de Daniel coloca las dos voces casi una encima de la otra, mientras la palabra sigue en la boca del rey. No hay una lucha prolongada entre ambas.

    Después, el lenguaje se vuelve humillantemente físico: hierba, rocío, cabello, uñas. El hombre que contemplaba una ciudad real ya no puede conservar los límites ordinarios de la vida humana. La descripción no necesita un diagnóstico moderno ni afirma que su cuerpo se convierta literalmente en un animal. Registra su degradación y fija su límite: hasta que reconozca que el Altísimo concede el gobierno. La respuesta llega a la raíz de la jactancia.

    Versículo por versículo

    1. 4:29

      Los doce meses siguen al sueño y al consejo de Daniel en 4:27. No deben confundirse con los siete tiempos del juicio anunciado.

    2. 4:32

      El arameo iddan designa un período y suele entenderse aquí como un año. La Reina Valera conserva siete tiempos, sin especificar años.

    3. 4:33

      El cabello como plumas de águila y las uñas como garras de aves son comparaciones. El pasaje no ofrece un diagnóstico médico ni afirma una transformación corporal.

    Daniel 4:28-33

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 6 versículos

    4:28Todo aquesto vino sobre el rey Nabucodonosor.

    4:29A cabo de doce meses, andándose paseando sobre el palacio del reino de Babilonia,

    4:30Habló el rey, y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia, que yo edifiqué para casa del reino, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi grandeza?

    4:31Aun estaba la palabra en la boca del rey, cuando cae una voz del cielo: A ti dicen, rey Nabucodonosor; el reino es traspasado de ti:

    4:32Y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo será tu morada, y como á los bueyes te apacentarán: y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y á quien él quisiere lo da.

    4:33En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fué echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se bañaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como de águila, y sus uñas como de aves.

    Daniel 4:28-33: No es esta la gran Babilonia
  5. 05

    Daniel 4:34-37

    Alcé mis ojos

    Al fin del tiempo levanta los ojos y le vuelve el entendimiento, y el capítulo que empezó como proclama real termina con él alabando al Rey del cielo, cuyas obras son verdad.

    La primera persona real regresa junto con el entendimiento del rey. Después de la descripción de su degradación, yo Nabucodonosor retoma el testimonio. Pero ese yo cumple ahora otra función. Antes reunía el poder y la majestad en quien hablaba; ahora anuncia bendición, alabanza y honor dirigidos más allá de él. El centro gramatical sigue siendo Nabucodonosor. El centro de autoridad, no.

    La recuperación del reino no demuestra que la humillación haya quedado sin significado. Regresan los consejeros, regresa el honor y se añade mayor grandeza, pero todo lo recuperado queda bajo un dominio eterno que no es suyo. El contraste no consiste simplemente en un rey debilitado que vuelve a ser fuerte. Consiste en recibir de nuevo lo que antes había presentado como obra exclusivamente propia.

    La última frase es una declaración pública de costo poco común. La afirmación de que Dios puede humillar a quienes andan con soberbia incluye al hombre que la publica. El rey no se limita a alabar a un Dios que humilla enemigos. Registra su propia humillación y reconoce la justicia de los caminos divinos. El capítulo no ofrece una descripción completa de su práctica religiosa posterior. Sí ofrece esta confesión, todavía firmada con el nombre real. Recuperarse incluye poder ceder la gloria.

    Versículo por versículo

    1. 4:34

      Levantar los ojos al cielo invierte la dirección de la anterior contemplación de la propia grandeza. El versículo une ese acto al regreso del entendimiento sin ofrecer una explicación médica.

    2. 4:35

      La afirmación de que nadie puede detener la mano de Dios contrasta con el desafío de Nabucodonosor acerca de librar de sus manos en Daniel 3:15.

    3. 4:37

      El rey atribuye expresamente verdad y justicia a las obras y caminos de Dios. El pasaje no registra todas sus creencias ni sus actos de culto posteriores.

    Daniel 4:34-37

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 4 versículos

    4:34Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fué vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre; porque su señorío es sempiterno, y su reino por todas las edades.

    4:35Y todos los moradores de la tierra por nada son contados: y en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga: ¿Qué haces?

    4:36En el mismo tiempo mi sentido me fué vuelto, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron á mí, y mis gobernadores y mis grandes me buscaron; y fuí restituído á mi reino, y mayor grandeza me fué añadida.

    4:37Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede á los que andan con soberbia.

    Daniel 4:34-37: Alcé mis ojos

Por qué importa

Daniel lo conserva como persona y no como símbolo, cosa rara para un rey enemigo. Se enfurece y también cae sobre su rostro; amenaza con ejecutar y luego asciende a los hombres que lo desafiaron; publica un decreto de su propia humillación en primera persona. La lección que recibe se repite tanto que se vuelve estribillo: que el Altísimo gobierna en el reino de los hombres y lo da a quien quiere, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.

5 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. 2 Reyes 23:31-25:30

    Jerusalén Fue Abierta

  2. Daniel 1:1-21

    Daniel Propuso en Su Corazón

  3. Daniel 2:1-49

    Una Piedra Cortada Sin Manos

  4. Daniel 3:1-30

    No Serviremos a Tus Dioses

  5. Daniel 4:1-37

    Hasta Que Pasen Siete Tiempos

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