El panorama
Entre los desterrados en Babilonia está Ezequiel, un sacerdote. El imperio ha sacado a estas personas de su patria. Dios le ha mostrado un rollo de duelo y lo ha enviado a Israel, su propio pueblo que se resiste. El profeta come ahora el rollo, escucha el deber de un centinela y se une a otros cautivos junto al río de Chebar. Su tarea trae tanto fuerza como amargura. Es responsable de transmitir advertencias, aunque no puede elegir la respuesta de sus oyentes. Incluso su silencio y sus palabras seguirán bajo la dirección de Dios.
En este capítulo
- El rollo es dulce, pero ellos resisten Ezequiel 3:1-7
Dios le dice a Ezequiel que comer el rollo viene antes de comunicar sus palabras al pueblo.
- Dios da firmeza sin permitir sordera Ezequiel 3:8-11
Dios hace fuertes el rostro y la frente de Ezequiel ante la resistencia del pueblo, más duros que el pedernal.
- El profeta permanece atónito entre los cautivos Ezequiel 3:12-15
El espíritu levanta a Ezequiel, y detrás de él se oye un estruendo que alaba la gloria del Señor.
- El centinela responde por omitir la advertencia Ezequiel 3:16-21
Pasan siete días.
- Palabra y silencio bajo el control divino Ezequiel 3:22-27
Una orden envía a Ezequiel a una llanura donde Dios hablará.
Verdad central
Dios prepara a Ezequiel para advertir a un pueblo que se resiste y lo hace responsable de transmitir la palabra recibida, mientras cada oyente sigue siendo responsable de su respuesta.

Las Escrituras junto al resumen
Ezequiel · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 27Ezequiel 3:1-7
El rollo es dulce, pero ellos resisten
Dios le dice a Ezequiel que comer el rollo viene antes de comunicar sus palabras al pueblo. Abre la boca, lo recibe y le sabe dulce como miel. Dios lo envía a personas cuyo idioma conoce. La dificultad no será un habla extranjera ni palabras que no pueda entender. De hecho, pueblos lejanos habrían escuchado. Su propio pueblo se negará porque rechaza a Dios, con corazones tercos y conducta descarada. Por tanto, la dulzura de recibir la palabra no promete una acogida agradable cuando la lleve a otros.

En la vida diaria
La traductora lee un informe claro y bien escrito en su lengua materna y no encuentra dificultad para entenderlo. Aun así, el grupo que lo recibe rechaza los resultados porque se opone a lo que dice. Un vocabulario mejor no resolverá esa negativa. Ezequiel recibe en una visión un rollo divino de sabor dulce, no solo un informe comprensible.
Observe
Ezequiel 3:7 El pueblo no escuchará a Ezequiel porque no quiere escuchar a Dios. El rechazo esperado tiene que ver con la autoridad del mensaje, no con un fallo de traducción o de oratoria.
Ezequiel 3:1-7
Santa Biblia Reina Valera 19091Y DÍJOME: Hijo del hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla á la casa de Israel.
2Y abrí mi boca, é hízome comer aquel rollo.
3Y díjome: Hijo del hombre, haz á tu vientre que coma, é hinche tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y comílo, y fué en mi boca dulce como miel.
4Díjome luego: Hijo del hombre, ve y entra á la casa de Israel, y habla á ellos con mis palabras.
5Porque no eres enviado á pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino á la casa de Israel.
6No á muchos pueblos de profunda habla ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si á ellos te enviara, ellos te oyeran.
7Mas la casa de Israel no te querrán oir, porque no me quieren oir á mí: porque toda la casa de Israel son tiesos de frente, y duros de corazón.
Ezequiel 3:8-11
Dios da firmeza sin permitir sordera
Dios hace fuertes el rostro y la frente de Ezequiel ante la resistencia del pueblo, más duros que el pedernal. No debe temer sus miradas. Pero la firmeza ante ellos empieza por la disposición a recibir lo que Dios dice. Cada palabra debe entrar en su corazón y ser oída con sus oídos. Luego ha de ir a sus compañeros desterrados y hablar como el Señor le indique, escuchen o se nieguen. La fuerza que recibe no le da permiso para inventar un mensaje ni para volverse terco ante su fuente. Le permite llevar lo que antes ha recibido.

En la vida diaria
Una investigadora de fraude se prepara para una audiencia hostil repasando las pruebas línea por línea. Necesita firmeza ante la intimidación y apertura a lo que muestran realmente los registros. La determinación no permite alterar los resultados. Dios vuelve resuelto a Ezequiel y le da sus propias palabras; una investigadora trabaja con pruebas que siguen sujetas a corrección.
Observe
Ezequiel 3:10 Recibir con el corazón viene antes de hablar a los desterrados. La frente firme va unida a una escucha atenta, de modo que el valor no reemplaza la sumisión al mensaje.
Ezequiel 3:8-11
Santa Biblia Reina Valera 19098He aquí he hecho yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente.
9Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque es casa rebelde.
10Y díjome: Hijo del hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.
11Y ve, y entra á los trasportados, á los hijos de tu pueblo, y les hablarás y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová; escuchen, ó dejen de escuchar.
Ezequiel 3:12-15
El profeta permanece atónito entre los cautivos
El espíritu levanta a Ezequiel, y detrás de él se oye un estruendo que alaba la gloria del Señor. Las alas y las ruedas de la visión suenan juntas. Es llevado con amargura y ardor interior, mientras la mano de Dios sigue fuerte sobre él. Llega a Telabib, un asentamiento de desterrados junto a Chebar, y se sienta donde ellos están sentados. Durante siete días permanece atónito entre ellos. El encargo no lo lleva a hablar de inmediato y sin esfuerzo. Al llegar comparte el lugar de los cautivos y pasa un tiempo de silencio abrumado antes de que llegue la siguiente palabra.


En la vida diaria
Una trabajadora de ayuda recién destinada llega a un asentamiento después de una sesión informativa abrumadora y se sienta junto a los residentes antes de empezar las entrevistas. Ese lugar en el suelo interrumpe la seguridad que le daban sus notas preparadas. Necesita asimilar adónde ha llegado. Ezequiel es llevado por el espíritu y sostenido por la mano de Dios, no solo afectado por un trabajo de campo difícil.
Observe
Ezequiel 3:15 Ezequiel se sienta donde están los cautivos durante siete días. Su encargo lo sitúa entre sus condiciones reales de vida antes de que llegue la siguiente instrucción sobre la advertencia.
Ezequiel 3:12-15
Santa Biblia Reina Valera 190912Y levantóme el espíritu, y oí detrás de mí una voz de grande estruendo, [que decía]: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar.
13[Oí] también el sonido de las alas de los animales que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de grande estruendo.
14Levantóme pues el espíritu, y me tomó; y fuí en amargura, en la indignación de mi espíritu: mas la mano de Jehová era fuerte sobre mí.
15Y vine á los trasportados en Telabib, que moraban junto al río de Chebar, y asenté donde ellos estaban asentados, y allí permanecí siete días atónito entre ellos.
Ezequiel 3:16-21
El centinela responde por omitir la advertencia
Pasan siete días. Entonces Dios nombra a Ezequiel centinela para transmitir las advertencias que oiga de él. Si una persona malvada recibe la advertencia y se niega a cambiar, muere por su propio pecado, pero el profeta ha cumplido su deber. Si se retiene la advertencia, Dios también le pide cuentas al profeta por esa muerte. Quien antes era justo y se vuelve al mal también necesita advertencia; la bondad pasada no borra el pecado presente. Recibir una advertencia puede conservar la vida. El profeta no puede obligar a nadie a obedecer, pero callar no es una forma moralmente neutral de evitar conflictos.
En la vida diaria
Una operadora de señales ferroviarias ve un aviso de peligro y debe transmitirlo al personal de un tren que se acerca. Ese personal sigue siendo responsable de su respuesta, pero retener la señal sería una falta propia de la operadora. Ella la envía aun cuando la respuesta es hostil. El centinela de Dios advierte sobre el pecado y el juicio divino, no solo sobre un peligro en la vía.
Observe
Ezequiel 3:18 La advertencia se da con el propósito de salvar la vida. La responsabilidad por retenerla se basa en esa finalidad de conservar la vida mediante la palabra, no solo en no transmitir información.
Ezequiel 3:16-21
Santa Biblia Reina Valera 190916Y aconteció que al cabo de los siete días fué á mí palabra de Jehová, diciendo:
17Hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya á la casa de Israel: oirás pues tú la palabra de mi boca, y amonestarlos has de mi parte.
18Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás: y tú no le amonestares, ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino, á fin de que viva, el impío morirá por su maldad, mas su sangre demandaré de tu mano.
19Y si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad, y de su mal camino, él morirá por su maldad, y tú habrás librado tu alma.
20Y cuando el justo se apartare de su justicia, é hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; mas su sangre demandaré de tu mano.
21Y si al justo amonestares para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fué amonestado; y tú habrás librado tu alma.
Ezequiel 3:22-27
Palabra y silencio bajo el control divino
Una orden envía a Ezequiel a una llanura donde Dios hablará. Allí ve la misma gloria y cae rostro en tierra. El espíritu lo levanta, y se le dice que se encierre en su casa. Unas ataduras le impedirán salir entre la gente. Dios también le impedirá hablar para reprenderlos porque son rebeldes. Sin embargo, cuando Dios hable, abrirá la boca del profeta. Entonces Ezequiel deberá dar el mensaje y dejar que los oyentes lo acepten o lo rechacen. No dispone de su voz para discutir por iniciativa propia cuando quiera.
En la vida diaria
Una intérprete judicial espera en silencio mientras se prepara una declaración autorizada, y luego habla cuando el testigo empieza. No puede llenar la pausa con su propio veredicto sobre los oyentes. Su función depende de palabras recibidas de otra persona. El silencio de Ezequiel y la apertura de su boca son impuestos por Dios, no regulados por un procedimiento judicial.
Observe
Ezequiel 3:27 Dios abre la boca cuando da la palabra. La recuperación del habla está ligada a un mensaje recibido, no a una libertad general para discutir con el pueblo.
Ezequiel 3:22-27
Santa Biblia Reina Valera 190922Y fué allí la mano de Jehová sobre mí, y díjome: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo.
23Y levantéme, y salí al campo: y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río de Chebar: y caí sobre mi rostro.
24Entonces entró espíritu en mí, y afirmóme sobre mis pies, y hablóme, y díjome: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.
25Y tú, oh hijo del hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos.
26Y haré se pegue tu lengua á tu paladar, y estarás mudo, y no serás á ellos varón que reprende: porque son casa rebelde.
27Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: El que oye, oiga; y el que cesa, cese: porque casa rebelde son.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Ezequiel 3:1 comienza con “Y DÍJOME: Hijo del hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla á la casa de Israel.”
Dónde cambia el capítulo
Ezequiel 3:14 forma un giro natural: “Levantóme pues el espíritu, y me tomó; y fuí en amargura, en la indignación de mi espíritu: mas la mano de Jehová era fuerte sobre mí.”
La nota final
Ezequiel 3:27 deja al lector con “Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: El que oye, oiga; y el que cesa, cese: porque casa rebelde…”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras casa, ellos, porque, Jehov, Hijo, hombre ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- pedernal
- Piedra muy dura que aquí sirve para comparar la firmeza del profeta.
- atalaya
- Persona que vigila para advertir a otros de un peligro que se acerca.
- amonestares
- Advirtieras a alguien de su mal proceder para que cambie.
- impío
- Persona que obra mal y desprecia lo que Dios manda.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



