El panorama
Las iglesias afrontan ahora una pregunta directa sobre cómo comenzó su fe. Pablo, mensajero de Jesucristo, escribe a los creyentes de Galacia, la región a la que se dirige esta carta. Jesús es el Hijo de Dios que murió en una cruz. Pablo dice que recibieron el Espíritu de Dios mediante la fe, no por cumplir la ley. Recurre a Abraham, un antepasado a quien Dios hizo promesas. Su argumento sigue esas promesas a través de la ley hasta llegar a un lugar compartido en Cristo.
En este capítulo
- Recordar cómo llegó el Espíritu Gálatas 3:1-5
Pablo reprende a los creyentes por perder de vista lo que les enseñó.
- Abraham cree la promesa de Dios Gálatas 3:6-9
Abraham confió en Dios, y Dios contó esa confianza como una posición justa ante él.
- Cristo carga con la maldición de la ley Gálatas 3:10-14
Confiar en la ley deja a las personas expuestas a su maldición, dice Pablo.
- La ley posterior no puede cancelar la promesa Gálatas 3:15-18
Pablo usa un acuerdo humano para explicar su idea.
- La ley sirve hasta que venga Cristo Gálatas 3:19-25
Pablo pregunta después por qué se dio la ley.
- Todos comparten una misma posición en Cristo Gálatas 3:26-29
Pablo llama a todos estos creyentes hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús.
Verdad central
Pablo sostiene que la promesa a Abraham alcanza a las personas mediante la fe en Cristo, mientras la ley cumple una función limitada.

Las Escrituras junto al resumen
Gálatas · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 29Gálatas 3:1-5
Recordar cómo llegó el Espíritu
Pablo reprende a los creyentes por perder de vista lo que les enseñó. Les había explicado con claridad la muerte de Cristo. Ahora pregunta cómo recibieron al principio el Espíritu de Dios. ¿Fue por cumplir la ley o por escuchar con fe? Pregunta por qué comenzarían mediante el Espíritu para buscar la plenitud mediante el esfuerzo humano. También está en juego su sufrimiento pasado. Espera que no haya sido en vano. Las obras de Dios entre ellos señalan como origen el escuchar y confiar, no el cumplimiento de la ley.

En la vida diaria
Una paciente de una clínica del sueño se sienta junto a su máquina respiratoria y lee el registro del tratamiento. Su sueño mejoró cuando usó la ayuda recetada. Ahora planea sustituirla por una lista de tareas realizadas, aunque esas tareas nunca trataron su respiración. La enfermera le pide que recuerde lo que realmente la ayudó. Pablo habla del don del Espíritu, no de un aparato médico.
Observe
Gálatas 3:3 La pregunta trata de alcanzar la plenitud. Pablo no niega que recibieran el Espíritu; cuestiona la nueva base en la que ahora confían.
Gálatas 3:1-5
Santa Biblia Reina Valera 19091¡OH Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fué ya descrito [como] crucificado entre vosotros?
2Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?
3¿Tan necios sois? ¿habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne?
4¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si empero en vano.
5Aquel, pues, que os daba el Espíritu, y obraba maravillas entre vosotros ¿[hacíalo] por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?
Gálatas 3:6-9
Abraham cree la promesa de Dios
Abraham confió en Dios, y Dios contó esa confianza como una posición justa ante él. Pablo deriva de ese hecho una familia más amplia. Las personas que comparten esta fe pertenecen a los hijos de Abraham. La bendición nunca debía detenerse en una sola nación. La Escritura habló de antemano de que Dios pondría a los no judíos en una relación justa con él mediante la fe. Pablo trata la promesa de bendición para todas las naciones como una buena noticia ya dada a Abraham. Por tanto, quienes creen comparten su bendición. Su derecho descansa en la fe, no solo en la descendencia.
En la vida diaria
Un abuelo inmigrante abre un álbum de fotos en la mesa del comedor. Señala el hogar que primero ofreció a familiares que llegaban sin nada. Un vecino más joven vive ahora según esa misma acogida y es tratado como parte de la familia. La confianza compartida une a personas que no están unidas por nacimiento. Pablo describe una bendición prometida por Dios, no un afecto familiar informal.
Observe
Gálatas 3:8 Pablo ve que la buena noticia para otras naciones ya está presente en la promesa a Abraham. Su inclusión no es una reparación tardía de un plan que al principio las excluía.
Gálatas 3:6-9
Santa Biblia Reina Valera 19096Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.
7Sabéis por tanto, que los que son de fe, los tales son hijos de Abraham.
8Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar á los Gentiles, evangelizó antes á Abraham, [diciendo]: En ti serán benditas todas las naciones.
9Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham.
Gálatas 3:10-14
Cristo carga con la maldición de la ley
Confiar en la ley deja a las personas expuestas a su maldición, dice Pablo. Su exigencia abarca todo lo que manda, no una parte elegida. La Escritura vincula la vida ante Dios con la fe, mientras la ley exige cumplimiento. Cristo paga por la libertad de las personas de la maldición al cargar él mismo con ella. Pablo vincula su muerte en una cruz de madera con la ley sobre una persona colgada de un madero. Esto lleva la bendición prometida a Abraham a los gentiles, o pueblos no judíos. Mediante la fe reciben el Espíritu que Dios prometió.

En la vida diaria
Una garante entra en un depósito de vehículos embargados con pruebas de que ha pagado la deuda de un familiar. El empleado revisa la cuenta y libera el vehículo retenido. La carga no desapareció; ella asumió su costo para que el familiar pueda irse libre de esa reclamación. Cristo carga con una maldición mediante la muerte, no con una deuda saldada con dinero.
Observe
Gálatas 3:13 Pablo vincula la libertad con un costo asumido por Cristo. No se descarta la maldición como algo inofensivo; su argumento depende de que Cristo cargue personalmente con su peso.
Gálatas 3:10-14
Santa Biblia Reina Valera 190910Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá.
12La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos.
13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero:)
14Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.
Gálatas 3:15-18
La ley posterior no puede cancelar la promesa
Pablo usa un acuerdo humano para explicar su idea. Una vez confirmado un pacto, un compromiso obligatorio, otros no pueden reescribirlo a voluntad. Dios hizo promesas a Abraham y a su descendencia. Pablo concentra esa línea de promesa en Cristo. La ley llegó cuatrocientos treinta años después. Su llegada no puede cancelar el compromiso anterior ni hacerlo inútil. Si la herencia descansara en cumplir la ley, ya no descansaría en una promesa. Pero Dios se la dio a Abraham al hacer una promesa, no al esperar la ley posterior.


En la vida diaria
Una abogada lee un testamento firmado a una familia reunida en torno a su mesa. Un familiar presenta una regla doméstica posterior y afirma que cancela el regalo. Ella señala el documento válido que lo concede. La regla posterior no reescribe el compromiso del donante. Pablo trata de una promesa del Dios vivo, no de un patrimonio después de la muerte.
Observe
Gálatas 3:17 El orden importa en el argumento: la promesa viene primero. Pablo usa el intervalo anterior a la ley para negar que mandatos posteriores puedan deshacer lo que Dios ya prometió.
Gálatas 3:15-18
Santa Biblia Reina Valera 190915Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto sea de hombre, con todo, siendo confirmado, nadie lo cancela, ó le añade.
16A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.
17Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
18Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación á Abraham.
Gálatas 3:19-25
La ley sirve hasta que venga Cristo
Pablo pregunta después por qué se dio la ley. Trataba con las transgresiones hasta que llegara el descendiente prometido. En su entrega intervinieron ángeles y un mediador, una persona que actúa entre dos partes. Su siguiente observación sobre el mediador es breve, y su significado exacto se debate. Niega que la ley se oponga a las promesas de Dios. Sin embargo, la ley no puede dar vida ni liberar a todos los que están sujetos al pecado. La compara con un tutor encargado de un niño. Esa función dura hasta que la fe en Cristo trae una posición distinta.

En la vida diaria
Una cultivadora de invernadero revisa los árboles jóvenes dentro de una sección protegida del vivero. Controla el agua y mantiene el viento fuerte lejos de sus tallos delgados. Cuando están listos, los traslada a terreno abierto. Los límites anteriores cumplieron una función sin convertirse en su hogar permanente. Pablo describe la liberación mediante Cristo, no un proceso natural de crecimiento.
Observe
Gálatas 3:24 La imagen del ayo se refiere a un tutor encargado de un niño. Pablo la usa para describir una supervisión temporal, no solo lecciones enseñadas en un aula.
Gálatas 3:19-25
Santa Biblia Reina Valera 190919¿Pues de qué [sirve] la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada [aquélla] por los ángeles en la mano de un mediador.
20Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno.
21¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
22Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.
23Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.
24De manera que la ley nuestro ayo fué para [llevarnos] á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.
25Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo;
Gálatas 3:26-29
Todos comparten una misma posición en Cristo
Pablo llama a todos estos creyentes hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. El bautismo, el lavado que marca la entrada en la comunidad cristiana, los une a Cristo. Representa ese vínculo como ponerse una prenda. Ser de origen judío o griego no da un derecho superior. Tampoco lo da ser libre en vez de esclavo, ni ser varón en vez de mujer. Todos pertenecen a una misma comunidad en Cristo. Los cristianos difieren sobre cómo esta posición compartida define las funciones en la vida de la iglesia. Pablo concluye que quienes pertenecen a Cristo también pertenecen a la familia de Abraham y heredan la promesa.

En la vida diaria
Una madre refugiada está junto a otros nuevos ciudadanos en un tribunal. Algunos tienen títulos universitarios y otros no pueden leer los formularios sin ayuda. Un empleado entrega a cada uno la misma prueba de ciudadanía. Sus distintos pasados no crean grados superiores e inferiores de pertenencia. Pablo describe pertenecer a Cristo y compartir una promesa divina, no una ciudadanía concedida por un Estado.
Observe
Gálatas 3:29 La afirmación final vuelve a la promesa, en vez de terminar solo con las diferencias sociales. Pertenecer a Cristo da a estos creyentes un lugar en la herencia prometida a Abraham.
Gálatas 3:26-29
Santa Biblia Reina Valera 190926Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
27Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.
28No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Gálatas 3:1 comienza con “¡OH Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fué ya descrito [como] crucificado entre vosotros?”
Dónde cambia el capítulo
Gálatas 3:19 forma un giro natural: “¿Pues de qué [sirve] la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada [aquélla] por los…”
La nota final
Gálatas 3:29 deja al lector con “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras para, Cristo, Abraham, Dios, Porque, promesa ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- ayo
- Encargado de cuidar y supervisar a un niño durante su crecimiento.
- simiente
- Aquí se refiere a la descendencia de una persona.
- abroga
- Anula o deja sin efecto una norma o un acuerdo.
Escucha y mira junto al pasaje
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