El Espíritu llega y la gente responde

Hechos 2

El panorama

Los seguidores de Jesús han permanecido juntos en Jerusalem, la principal ciudad judía, esperando al Espíritu que Dios prometió. En Pentecostés, una fiesta judía, la espera termina con un ruido, señales visibles y palabras en otras lenguas. Se reúne una multitud de muchas tierras. Algunos oyen las obras de Dios en su propio idioma; otros se burlan de lo que no pueden explicar. Pedro, uno de los mensajeros elegidos de Jesús, responde a la multitud. Su mensaje sobre Jesús lleva al arrepentimiento, al bautismo y a una nueva vida en común.

En este capítulo

Verdad central

El Espíritu permite dar testimonio en distintas lenguas, y el mensaje de Pedro sobre Jesús resucitado reúne a miles en una comunidad que ora y comparte.

Hechos 2: El Espíritu llega y la gente responde
Escena del capítuloHechos 2

Las Escrituras junto al resumen

Hechos · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 47

Hechos 2:1-13

Muchas lenguas llevan un solo mensaje

Mientras los seguidores se reúnen en Pentecostés, un ruido como de viento fuerte llena la casa. Aparecen formas separadas semejantes a llamas que se posan sobre cada persona. Llenos del Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, hablan en las lenguas que él les da. Judíos de muchas regiones se reúnen asombrados. Reconocen su lengua natal en boca de personas conocidas por venir de Galilea, una región del norte. La larga lista de tierras de origen muestra hasta dónde llega lo que oyen. Todos escuchan las grandes obras de Dios. Algunos preguntan qué significa; otros descartan a quienes hablan diciendo que están borrachos.

Hechos 2:1-13: Muchas lenguas llevan un solo mensaje
Escena del capítuloHechos 2

En la vida diaria

Una voluntaria de una estación de autobuses empieza a dar indicaciones mientras viajeros que no pueden seguir su camino se reúnen alrededor de su escritorio. Uno tras otro, oyen las instrucciones en la lengua que usan en casa. Sus rostros cambian cuando un mensaje antes difícil de entender se vuelve claro. Sus distintos orígenes ya no les impiden escuchar lo mismo. En Pentecostés, el Espíritu les da un habla que ellos no aportaron por sí mismos.

Observe

Hechos 2:11 Los oyentes escuchan las obras de Dios en sus propias lenguas. La señal no borra sus distintos orígenes; lleva un mismo mensaje a través de esas diferencias.

Hechos 2:1-13

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos;

2Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados;

3Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos.

4Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.

5Moraban entonces en Jerusalem Judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo.

6Y hecho este estruendo, juntóse la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar su propia lengua.

7Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí ¿no son Galileos todos estos que hablan?

8¿Cómo, pues, les oímos nosotros [hablar] cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos?

9Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia,

10En Phrygia y Pamphylia, en Egipto y en las partes de Africa que está de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, tanto Judíos como convertidos,

11Cretenses y Arabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

12Y estaban todos atónitos y perplejos, diciendo los unos á los otros: ¿Qué quiere ser esto?

13Mas otros burlándose, decían: Que están llenos de mosto.

Hechos 2:14-21

Pedro explica el derramamiento prometido

Pedro se pone de pie con los otros once apóstoles, los mensajeros elegidos de Jesús, y habla a la multitud. Quienes hablan no están borrachos; apenas es la tercera hora de la mañana. Explica el suceso mediante Joel, un profeta anterior que habló de parte de Dios. Joel prometió que Dios derramaría su Espíritu por encima de las divisiones humanas. Hijos e hijas, jóvenes y ancianos, y siervos comunicarían el mensaje de Dios. La promesa incluye también señales de juicio antes del gran día del Señor. Termina con la salvación de todo el que invoque al Señor. Pedro presenta lo que ven como la acción que Dios prometió.

Hechos 2:14-21: Pedro explica el derramamiento prometido
Escena del capítuloHechos 2

En la vida diaria

Una instructora de radio comunitaria entrega micrófonos a personal de limpieza, adolescentes y vecinos jubilados durante una transmisión abierta. Personas que suelen escuchar desde los márgenes ahora hablan con su propia voz. Ante el público cambia la antigua costumbre de la emisora de dar voz solo a unos pocos reconocidos. La promesa de Joel trata del Espíritu de Dios entre personas de todo rango, no de un permiso concedido por una emisora.

Observe

Hechos 2:18 Los siervos figuran entre quienes reciben el Espíritu y hablan. La posición social no marca el límite del don prometido.

Hechos 2:14-21

Santa Biblia Reina Valera 1909

14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras.

15Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día;

16Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:

17Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:

18Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

19Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo:

20El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto;

21Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Hechos 2:22-32

Dios resucitó al Jesús rechazado

Pedro presenta a Jesús de Nazaret, su pueblo de origen, como un hombre cuyas señales mostraron la aprobación de Dios. Sus oyentes conocían aquellos hechos. Jesús fue entregado dentro del propósito que Dios conocía de antemano, pero quienes lo mataron actuaron con maldad. Dios lo resucitó porque la muerte no podía retenerlo. Pedro cita después a David, un antiguo rey de Israel, cuyas palabras hablan de vida sin abandono definitivo ni descomposición. El propio David murió y fue sepultado. Como profeta, miraba hacia el Cristo prometido, el gobernante ungido por Dios que vendría de su linaje. Los apóstoles dan testimonio de que Dios ha resucitado a este Jesús.

Hechos 2:22-32: Dios resucitó al Jesús rechazado
Escena del capítuloHechos 2

En la vida diaria

Una investigadora de una muerte injusta coloca un fallo falso junto a pruebas posteriores que exoneran a la víctima. El rechazo oficial deja de ser la última palabra sobre su vida. Ella señala tanto el mal cometido como la verdad que ahora sale a la luz. Sin embargo, corregir el expediente no puede devolver la vida a la persona muerta. Pedro proclama que Dios realmente devolvió la vida a Jesús.

Observe

Hechos 2:23 El propósito de Dios y la culpa humana aparecen en la misma frase. Pedro no usa el conocimiento previo de Dios para excusar a quienes llevaron a cabo la muerte.

Hechos 2:22-32

Santa Biblia Reina Valera 1909

22Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;

23A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;

24Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.

25Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque está á mi diestra, no seré conmovido.

26Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; y aun mi carne descansará en esperanza;

27Que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás á tu Santo que vea corrupción.

28Hicísteme notorios los caminos de la vida; me henchirás de gozo con tu presencia.

29Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.

30Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto á la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;

31Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción.

32A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Hechos 2:33-36

El Señor exaltado da el Espíritu

Los sonidos y las palabras que rodean a la multitud tienen un origen. Pedro señala el lugar que Jesús ocupa ahora junto a Dios. Elevado a la derecha del Padre, Jesús ha recibido el Espíritu prometido y ha derramado lo que ellos ven y oyen. David no subió al cielo, pero sus palabras hablan de un señor sentado junto a Dios hasta que sus enemigos sean sometidos. Pedro aplica esas palabras a Jesús. Dios ha hecho Señor y Cristo a aquel que sus oyentes rechazaron. Por tanto, la llegada visible del Espíritu prueba la exaltación de Jesús; no es un prodigio aislado y sin sentido.

Hechos 2:33-36: El Señor exaltado da el Espíritu
Escena del capítuloHechos 2
Galilea y Judea
Galilea y Judea

En la vida diaria

Un conductor de un depósito ve llegar nuevas órdenes de despacho con el nombre de un compañero despedido la semana anterior. Un nombramiento firmado confirma que ese compañero dirige ahora todo el servicio. Las órdenes hacen visible en el trabajo diario su nueva posición. El rechazo anterior ya no define su puesto. El derramamiento del Espíritu revela el lugar de Jesús junto a Dios.

Observe

Hechos 2:33 Pedro une lo que la multitud puede ver y oír con lo que no puede ver: Jesús exaltado junto al Padre. El don da testimonio de quien lo concede.

Hechos 2:33-36

Santa Biblia Reina Valera 1909

33Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

34Porque David no subió á los cielos; empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,

35Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies.

36Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.

Hechos 2:37-41

Un corazón herido y un nuevo comienzo

La multitud queda profundamente conmovida y pregunta a los apóstoles qué hacer. Pedro pide arrepentimiento, un giro del pecado hacia Dios, y bautismo en el nombre de Jesucristo para recibir perdón. También ellos recibirán el Espíritu Santo. La promesa alcanza a sus hijos y a las personas lejanas que Dios llame. Las tradiciones cristianas difieren sobre la relación entre bautismo, fe y perdón. Pedro sigue instándolos a abandonar el rumbo torcido de su generación. Quienes reciben su mensaje son bautizados, lavados en agua como seguidores de Jesús. Ese día se suman al grupo unas tres mil personas.

Hechos 2:37-41: Un corazón herido y un nuevo comienzo
Escena del capítuloHechos 2

En la vida diaria

Una obrera de fábrica oye pruebas de que el canal de desechos al que no ha prestado atención está envenenando un arroyo. Deja de defender esa práctica y pregunta cómo abandonarla. Su informe firmado y el cambio en su trabajo marcan una ruptura pública con el rumbo anterior. Reconocer el mal lleva a un cambio real. Pedro ofrece el perdón y el Espíritu de Dios mediante la respuesta a Jesús.

Observe

Hechos 2:39 La promesa alcanza a más personas que la multitud presente, pero sigue ligada al llamado de Dios. Ni la generación actual ni las personas cercanas agotan su alcance.

Hechos 2:37-41

Santa Biblia Reina Valera 1909

37Entonces oído [esto], fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

38Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

39Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; [para] cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

40Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

41Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas [á ellos] aquel día como tres mil personas.

Hechos 2:42-47

Una vida compartida toma forma

Los nuevos creyentes perseveran en la enseñanza de los apóstoles, la vida compartida, las comidas y la oración. El asombro se extiende mientras los apóstoles realizan señales. Los creyentes usan sus posesiones como recursos para las necesidades de otros, venden bienes y comparten lo obtenido. Se reúnen a diario en el templo, el principal lugar de culto judío, y comen en las casas con alegría y sinceridad de corazón. Su alabanza a Dios va acompañada de generosidad práctica. Se ganan la buena voluntad de quienes los rodean. El Señor sigue añadiendo personas que reciben salvación. La respuesta al mensaje de Pedro se convierte en una forma continua de vivir juntos.

Hechos 2:42-47: Una vida compartida toma forma
Escena del capítuloHechos 2

En la vida diaria

Una cocinera del barrio abre su cocina después de que varias familias pierden sus ingresos. Un vecino vende herramientas que no usa para comprar alimentos, otro trae una mesa y las comidas continúan día tras día. La ayuda se convierte en una vida compartida, más que en una donación aislada. Las necesidades determinan cómo se usan los recursos. Hechos también centra esta comunidad en la enseñanza apostólica, la oración y la obra salvadora de Dios.

Observe

Hechos 2:45 El reparto sigue las necesidades, en vez de dar a todos la propiedad de bienes idénticos. La venta de posesiones sirve a quienes carecen de lo necesario dentro del grupo que crece.

Hechos 2:42-47

Santa Biblia Reina Valera 1909

42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones.

43Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes;

45Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester.

46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,

47Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos.

Detalles que vale la pena notar

47versículos en esta lectura
6movimientos principales
4preguntas en el texto bíblico

La imagen inicial

Hechos 2:1 comienza con “Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos;”

Dónde cambia el capítulo

Hechos 2:12 forma un giro natural: “Y estaban todos atónitos y perplejos, diciendo los unos á los otros: ¿Qué quiere ser esto?”

La nota final

Hechos 2:47 deja al lector con “Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos.”

Un recorrido de palabras por el capítulo

Las palabras Dios, COMO, todos, vosotros, cada, estaban ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.

Palabras del texto bíblico explicadas

hora tercia
La tercera hora del día, aproximadamente las nueve de la mañana.
mancebos
Palabra antigua que se refiere a hombres jóvenes.
compungidos
Profundamente afligidos al reconocer la gravedad de lo que han hecho.
menester
Necesidad de algo; aquí indica lo que cada persona necesitaba.

Escucha y mira junto al pasaje

Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20