El panorama
Pedro y Juan son dos de los mensajeros elegidos de Jesús. Van a orar al templo, el principal lugar de culto judío. Jesús, su Señor resucitado, ha dado el Espíritu Santo a sus seguidores y los ha enviado a dar testimonio. En una puerta encuentran a un hombre que no puede caminar y depende de los regalos de quienes pasan. Su sanidad atrae a una multitud asombrada. Pedro aprovecha el momento para apartar la atención de sí mismo y dirigirla a Jesús. Después llama a sus oyentes a volver a Dios.
En este capítulo
- Un regalo mayor que el dinero Hechos 3:1-10
A la hora de oración de la tarde, llevan a un hombre que no puede caminar desde su nacimiento a la puerta del templo llamada la Hermosa.
- Pedro rechaza el mérito de la curación Hechos 3:11-16
El hombre sanado se aferra a Pedro y Juan mientras una multitud se reúne en una galería cubierta del templo.
- Un llamado a volver Hechos 3:17-21
Pedro dice que tanto el pueblo como sus gobernantes actuaron sin comprender.
- La bendición prometida comienza aquí Hechos 3:22-26
Pedro recuerda a Moisés, el dirigente que dio la ley de Dios a sus antepasados.
Verdad central
La sanidad de un hombre se convierte en prueba del poder vivo de Jesús y en una invitación a dejar el pecado y recibir la bendición prometida por Dios.

Las Escrituras junto al resumen
Hechos · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 26Hechos 3:1-10
Un regalo mayor que el dinero
A la hora de oración de la tarde, llevan a un hombre que no puede caminar desde su nacimiento a la puerta del templo llamada la Hermosa. Pide dinero a Pedro y Juan. Ellos lo miran fijamente y Pedro le dice que les preste atención. Esperando un regalo, el hombre escucha. Pedro no tiene plata ni oro, pero le ordena caminar en el nombre de Jesucristo. Lo toma de la mano y lo ayuda a levantarse. Al instante sus pies y tobillos adquieren fuerza. Entra al templo caminando, saltando y alabando a Dios. La gente reconoce al mendigo que conoce de siempre y se asombra del cambio.

En la vida diaria
Una técnica de equipos de movilidad se detiene junto a un usuario de silla de ruedas que ha quedado en una puerta por una rueda rota. Él le pide dinero para el transporte, pero ella se arrodilla y repara el eje. Él atraviesa la entrada por sus propios medios. La respuesta de ella atiende una necesidad más profunda que el pasaje solicitado. Pedro da sanidad en el nombre de Jesús, no una reparación mecánica.
Observe
Hechos 3:10 El reconocimiento importa porque la multitud conoce el lugar y el estado habituales de este hombre. No está viendo a un visitante desconocido afirmar sin pruebas que se ha recuperado.
Hechos 3:1-10
Santa Biblia Reina Valera 19091PEDRO y Juan subían juntos al templo á la hora de oración, la de nona.
2Y un hombre que era cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día á la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3Este, como vió á Pedro y á Juan que iban á entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna.
4Y Pedro, con Juan, fijando los ojos en él, dijo: Mira á nosotros.
5Entonces él estuvo atento á ellos, esperando recibir de ellos algo.
6Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos;
8Y saltando, se puso en pie, y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando á Dios.
9Y todo el pueblo le vió andar y alabar á Dios.
10Y conocían que él era el que se sentaba á la limosna á la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le había acontecido.
Hechos 3:11-16
Pedro rechaza el mérito de la curación
El hombre sanado se aferra a Pedro y Juan mientras una multitud se reúne en una galería cubierta del templo. Pedro pregunta por qué tratan la curación como fruto de su poder o santidad. El Dios de sus antepasados ha honrado a Jesús, a quien ellos entregaron a Pilato, el gobernador romano. Rechazaron al inocente y pidieron en su lugar a un asesino. Mataron al dador de la vida, pero Dios lo resucitó. Pedro y Juan son testigos. La fuerza del hombre viene por el nombre de Jesús y la fe dada por medio de él. Su cuerpo sano está ante ellos como prueba.

En la vida diaria
Una técnica de agua abre un grifo de una aldea después de conectar una tubería dañada. Los vecinos empiezan a alabarla como si ella hubiera creado el agua. Ella señala el depósito lleno situado más arriba y la tubería reparada que lo conecta con las casas. Su trabajo dirige la atención hacia el suministro. Pedro habla de Jesús vivo como la fuente de la sanidad.
Observe
Hechos 3:12 Pedro descarta tanto el poder personal como una santidad superior como explicaciones. La señal no busca que la multitud dependa de la posición de Pedro.
Hechos 3:11-16
Santa Biblia Reina Valera 190911Y teniendo á Pedro y á Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió á ellos al pórtico que se llama de Salomón, atónitos.
12Y viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ó ¿por qué ponéis los ojos en nosotros, como si con nuestra virtud ó piedad hubiésemos hecho andar á éste?
13El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado á su Hijo Jesús, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que había de ser suelto.
14Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un homicida;
15Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos; de lo que nosotros somos testigos.
16Y en la fe de su nombre, á éste que vosotros veis y conocéis, ha confirmado su nombre: y la fe que por él es, ha dado á éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.
Hechos 3:17-21
Un llamado a volver
Pedro dice que tanto el pueblo como sus gobernantes actuaron sin comprender. Pero su ignorancia no elimina la necesidad de apartarse de lo que han hecho. Dios ha cumplido el mensaje de los profetas de que el Cristo, su gobernante prometido, sufriría. Pedro llama a la multitud a arrepentirse y volver, para que sus pecados sean borrados. Del Señor vendrá renovación, y él enviará a Jesús. El cielo lo recibe hasta la prometida restauración de todas las cosas. El mismo Dios cuyo propósito se mantuvo en medio del sufrimiento ofrece ahora perdón y una renovación futura.


En la vida diaria
Una voluntaria que cuida un río descubre que su propio desagüe ha alimentado la orilla contaminada que intenta limpiar. No entendía la conexión antes de ver los resultados de los análisis. Ahora cierra la salida y se suma al trabajo de reparación. La ignorancia explica su acción pasada, pero no hace innecesario el cambio. Pedro anuncia el perdón de Dios y la restauración que él traerá.
Observe
Hechos 3:19 El llamado une apartarse del pecado con volver hacia Dios. El perdón se presenta como un registro borrado, no como fingir que nada ocurrió.
Hechos 3:17-21
Santa Biblia Reina Valera 190917Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros príncipes.
18Empero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.
19Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor,
20Y enviará á Jesucristo, que os fué antes anunciado:
21Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo.
Hechos 3:22-26
La bendición prometida comienza aquí
Pedro recuerda a Moisés, el dirigente que dio la ley de Dios a sus antepasados. Moisés prometió un profeta como él, a quien el pueblo debía escuchar, y advirtió de la destrucción para quien se negara. Pedro añade que Samuel, otro profeta anterior, y quienes vinieron después hablaron de estos días. Sus oyentes heredan esas promesas y el pacto de Dios, un compromiso firme con sus antepasados. Abraham, su antepasado, recibió una promesa de bendición para todas las familias por medio de su descendencia. Dios ha enviado a Jesús primero a estos oyentes. La bendición comienza apartando a cada uno del mal, no confirmándolos en él.

En la vida diaria
El heredero de un huerto abre una escritura que promete el uso futuro de los frutos a todas las familias cercanas. Su familia recibe las primeras instrucciones, entre ellas cómo dejar las prácticas que dañan los árboles. Ser los primeros trae una responsabilidad ligada al regalo más amplio. La promesa nunca estuvo destinada solo a su mesa. La bendición de Abraham alcanza a las personas por medio de Jesús, que las aparta del pecado.
Observe
Hechos 3:26 La bendición toma una forma concreta: apartar a las personas de su maldad. Ser los primeros en recibir al siervo de Dios no elimina su necesidad de cambiar.
Hechos 3:22-26
Santa Biblia Reina Valera 190922Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis en todas las cosas que os hablare.
23Y será, que cualquiera alma que no oyere á aquel profeta, será desarraigada del pueblo.
24Y todos los profetas desde Samuel y en adelante, todos los que han hablado, han anunciado estos días.
25Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo á Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
26A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado á su Hijo, le envió para que os bendijese, á fin de que cada uno se convierta de su maldad.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Hechos 3:1 comienza con “PEDRO y Juan subían juntos al templo á la hora de oración, la de nona.”
Dónde cambia el capítulo
Hechos 3:12 forma un giro natural: “Y viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ó ¿por qué ponéis los ojos en nosotros, como si con nuestra…”
La nota final
Hechos 3:26 deja al lector con “A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado á su Hijo, le envió para que os bendijese, á fin de que cada uno se convierta de su maldad.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Dios, PEDRO, templo, vosotros, como, cual ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- nona
- La novena hora del día, aproximadamente las tres de la tarde.
- limosna
- Dinero u otros bienes que se dan a personas necesitadas.
- pórtico
- Galería cubierta con columnas, situada junto a un edificio.
- refrigerio
- Aquí se refiere al alivio y la renovación que vienen de Dios.
- simiente
- Descendencia de una persona; aquí se refiere a la de Abraham.
Escucha y mira junto al pasaje
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