Las amenazas no silencian a los testigos

Hechos 4

El panorama

Un hombre que no podía caminar ha sido sanado, y Pedro ha hablado a la multitud sobre Jesús. Pedro y Juan son apóstoles, mensajeros elegidos de Jesús, el Señor a quien, según afirman, Dios resucitó. Su enseñanza pública provoca ahora su arresto. Los dirigentes religiosos exigen saber de dónde viene su autoridad. El hombre sanado está con ellos, lo que dificulta negar el hecho. Tras su liberación, los creyentes responden a las amenazas con oración y siguen compartiendo el cuidado de los necesitados.

En este capítulo

Verdad central

Los apóstoles siguen hablando de Jesús resucitado bajo amenazas, y los creyentes piden valor mientras comparten recursos con los necesitados.

Hechos 4: Las amenazas no silencian a los testigos
Escena del capítuloHechos 4

Las Escrituras junto al resumen

Hechos · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 37

Hechos 4:1-12

Una sanidad lleva a una audiencia

Los sacerdotes, el jefe del templo y los Saduceos, un grupo religioso, arrestan a Pedro y Juan. Se oponen a que enseñen la resurrección por medio de Jesús. Aun así, muchos oyentes creen y el número de hombres llega a unos cinco mil. Al día siguiente, los principales dirigentes religiosos se reúnen en Jerusalem, la principal ciudad judía. Preguntan qué poder o nombre produjo la curación. Lleno del Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, Pedro nombra a Jesucristo, a quien ellos crucificaron y Dios resucitó. La piedra rechazada se ha convertido en la piedra principal de la esquina, una imagen del cambio que Dios ha realizado. Pedro dice que no se encuentra salvación por ningún otro nombre.

Hechos 4:1-12: Una sanidad lleva a una audiencia
Escena del capítuloHechos 4

En la vida diaria

Un inspector de obras cita a un albañil por un muro reparado y exige saber quién autorizó el trabajo. El albañil señala una piedra que el primer equipo desechó. Ahora soporta el peso en la esquina. El rechazo de ellos no decide su valor; el muro en pie aporta pruebas de lo contrario. Pedro presenta a Jesús como la única fuente de salvación, no como un material útil de construcción.

Observe

Hechos 4:10 El hombre está sano ante los mismos dirigentes a quienes las palabras de Pedro cuestionan. La afirmación sobre Jesús va unida a una persona visible en la audiencia.

Hechos 4:1-12

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,

2Resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de los muertos.

3Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.

4Mas muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y fué el número de los varones como cinco mil.

5Y aconteció al día siguiente, que se juntaron en Jerusalem los príncipes de ellos, y los ancianos, y los escribas;

6Y Anás, príncipe de los sacerdotes, y Caifás, y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;

7Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?

8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:

9Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho á un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,

10Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

11Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo.

12Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 4:13-22

La orden que no pueden obedecer

El consejo ve valentía en hombres sin formación religiosa oficial y reconoce su relación con Jesús. El hombre sanado no deja lugar para negar la señal. Reunidos en privado, los dirigentes deciden amenazar a los apóstoles para que el mensaje no se extienda más. Les prohíben hablar o enseñar en el nombre de Jesús. Pedro y Juan preguntan si obedecer a estos dirigentes puede tener prioridad sobre Dios. Tienen que contar lo que han visto y oído. El consejo vuelve a amenazarlos, pero los libera por temor a la reacción pública. El hombre sanado después de más de cuarenta años ha despertado alabanzas a Dios.

Hechos 4:13-22: La orden que no pueden obedecer
Escena del capítuloHechos 4

En la vida diaria

A una auxiliar de laboratorio le ordenan dejar de informar de un resultado que avergüenza a los investigadores principales. La muestra analizada sigue sobre la mesa y todos los presentes han visto la misma lectura. Ella se niega a firmar una declaración que la oculta. El rango no puede cambiar lo observado. Los apóstoles entienden además su testimonio como obediencia a Dios.

Observe

Hechos 4:14 La presencia del hombre sanado impide negar el hecho. Por eso, el consejo deja de discutir lo ocurrido e intenta controlar lo que se puede decir.

Hechos 4:13-22

Santa Biblia Reina Valera 1909

13Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús.

14Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.

15Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferían entre sí,

16Diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.

17Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémoslos que no hablen de aquí adelante á hombre alguno en este nombre.

18Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

19Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes á vosotros que á Dios:

20Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

21Ellos entonces los despacharon amenazándolos, no hallando ningún modo de castigarlos, por causa del pueblo; porque todos glorificaban á Dios de lo que había sido hecho.

22Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, era de más de cuarenta años.

Hechos 4:23-31

Oración por valor ante las amenazas

Al quedar libres, los apóstoles cuentan las amenazas a los creyentes. Juntos oran a Dios como creador del cielo, la tierra y el mar. Recuerdan a David, un rey anterior que habló en las Escrituras y describió a gobernantes unidos contra Dios y su ungido. Ven ese patrón en los enemigos de Jesús: Herodes, un gobernante local, Poncio Pilato, el gobernador, y personas de distintos grupos. Sus acciones no frustraron el propósito de Dios. Los creyentes piden hablar con valor y que haya más sanidades por medio de Jesús. El lugar de reunión tiembla, el Espíritu los llena y hablan la palabra de Dios con valentía.

Piden poder hablar, no una salida
Escena del capítuloHechos 4
Galilea y Judea
Galilea y Judea

En la vida diaria

Un grupo de inquilinos se reúne después de que su portavoz recibe una amenaza legal por denunciar un cableado peligroso. Leen el aviso en voz alta, señalan el riesgo y piden a su asesora voluntaria que los ayude a seguir hablando con claridad. La reunión se convierte en preparación para continuar, en vez de una votación a favor del silencio. Los creyentes reciben el poder del Espíritu Santo mediante la oración a Dios.

Observe

Hechos 4:29 Piden valor en medio de las amenazas, no solo que desaparezca el peligro. La oración orienta su respuesta hacia la continuación del testimonio.

Hechos 4:23-31

Santa Biblia Reina Valera 1909

23Y sueltos, vinieron á los suyos, y contaron todo lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

24Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz á Dios, y dijeron: Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay;

25Que por boca de David, tu siervo, dijiste: ¿Por qué han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas?

26Asistieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.

27Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los pueblos de Israel,

28Para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de ser hecho.

29Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y da á tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra;

30Que extiendas tu mano á que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jesús.

31Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.

Hechos 4:32-35

Los bienes compartidos cubren necesidades reales

Los creyentes comparten un mismo corazón y propósito. Ya no tratan sus posesiones como recursos privados cerrados a los demás. A la vez, los apóstoles dan un firme testimonio de la resurrección de Jesús, y la gracia descansa sobre todo el grupo. Los propietarios venden tierras o casas y llevan el dinero a los apóstoles. El reparto sigue la necesidad de cada persona, para que nadie quede sin provisión. Su vida compartida hace evidente el vínculo que los une. El testimonio y los regalos van de la mano. La enseñanza se acompaña del cuidado de los cuerpos y los hogares.

Nadie quedó en necesidad
Escena del capítuloHechos 4

En la vida diaria

Un mecánico jubilado vende un garaje que no usa después de que sus vecinos pierden sus casas en un incendio. Lleva lo obtenido al grupo que consigue camas y alquileres, y deja que las necesidades reales orienten los pagos. Conservar cada bien para sí ya no le parece la finalidad de poseerlo. Los creyentes comparten dentro de su testimonio común de la resurrección de Jesús.

Observe

Hechos 4:35 El dinero se reparte según la necesidad. El relato mide lo compartido por las personas atendidas, no por el tamaño de la fama de quien dona.

Hechos 4:32-35

Santa Biblia Reina Valera 1909

32Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.

33Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos.

34Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

35Y lo ponían á los pies de los apóstoles; y era repartido á cada uno según que había menester.

Hechos 4:36-37

Bernabé entrega el dinero de una tierra

Hechos da el nombre de un donante: José, a quien los apóstoles llaman Bernabé, que significa hijo de ánimo o consuelo. Es Levita, de la tribu vinculada al servicio del templo, y viene de Cipro, una isla. Posee un campo, lo vende y lleva el dinero a los apóstoles. Su acción muestra la generosidad compartida en un caso concreto. Una persona que posee tierra convierte su valor en ayuda confiada al grupo. El breve relato registra el regalo sin añadir condiciones, alabanzas de la multitud ni una recompensa prometida.

Bernabé entra con una ofrenda
Escena del capítuloHechos 4

En la vida diaria

Una ceramista vende una pequeña parcela que ya no usa y lleva el cheque a un fondo comunitario de vivienda. Lo entrega para el trabajo que el grupo ha acordado realizar. Un bien inmueble se convierte en ayuda práctica para los vecinos. Bernabé da dentro de la vida compartida de la comunidad apostólica, no mediante un fondo público separado.

Observe

Hechos 4:37 La venta termina con el dinero puesto a disposición de los apóstoles. El regalo pasa a formar parte de la provisión común, en vez de quedar bajo el control privado del propietario.

Hechos 4:36-37

Santa Biblia Reina Valera 1909

36Entonces José, que fué llamado de los apóstoles por sobrenombre, Bernabé, (que es interpretado, Hijo de consolación) Levita, natural de Cipro,

37Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles.

Detalles que vale la pena notar

37versículos en esta lectura
5movimientos principales
3preguntas en el texto bíblico

La imagen inicial

Hechos 4:1 comienza con “Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,”

Dónde cambia el capítulo

Hechos 4:16 forma un giro natural: “Diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no…”

La nota final

Hechos 4:37 deja al lector con “Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles.”

Un recorrido de palabras por el capítulo

Las palabras ellos, porque, Dios, todos, nombre, pueblo ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.

Palabras del texto bíblico explicadas

potestad
Poder o autoridad para actuar y tomar decisiones.
concilio
Consejo de dirigentes que trataba asuntos religiosos y juzgaba casos.
heredades
Tierras o propiedades que una persona posee.
Levita
Miembro de la tribu relacionada con el servicio del templo.

Escucha y mira junto al pasaje

Todavía no hay un recurso multimedia exacto catalogado para este pasaje. El informe de conciliación conectará material nuevo cuando esté disponible.

Informar de un error en esta página

Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20