El panorama
Después de recibir amenazas, Jesús encuentra a un hombre ciego de nacimiento. Es el maestro cuyas afirmaciones han provocado tanta ira. Sus seguidores preguntan quién tiene la culpa de la condición de aquel hombre. Jesús responde con palabras y con un acto que le devuelve la vista. La curación lleva al hombre a un conflicto con los Fariseos, un grupo religioso estricto. Lo interrogan a él y a sus padres. Mientras el hombre se afirma más en lo sucedido, los dirigentes se vuelven más duros. Jesús encuentra después al hombre que han expulsado.
En este capítulo
- La vista reemplaza la búsqueda de culpables Juan 9:1-12
Al ver a un hombre ciego de nacimiento, los seguidores preguntan si lo causó su pecado o el de sus padres.
- Los padres hablan bajo amenaza Juan 9:13-23
Los vecinos llevan al hombre sanado ante los Fariseos.
- El hombre defiende lo que sabe Juan 9:24-34
Llaman de nuevo al hombre y lo presionan para que acepte que Jesús es pecador.
- Jesús encuentra al hombre rechazado Juan 9:35-41
Al oír que han expulsado al hombre, Jesús lo encuentra.
Verdad central
Un hombre ciego de nacimiento recibe vista y fe, mientras los dirigentes que afirman entender con claridad rechazan las pruebas que tienen delante.

Las Escrituras junto al resumen
Juan · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 41Juan 9:1-12
La vista reemplaza la búsqueda de culpables
Al ver a un hombre ciego de nacimiento, los seguidores preguntan si lo causó su pecado o el de sus padres. Jesús rechaza ambas explicaciones en este caso. Las obras de Dios se mostrarán en él. Jesús habla de hacer esa obra mientras quede tiempo. Hace barro con saliva, lo pone sobre los ojos del hombre y lo manda a lavarse. El hombre se lava en el estanque de Siloé y vuelve con la capacidad de ver. Los vecinos discuten si es el mismo hombre que mendigaba. Él confirma quién es y describe lo que hizo Jesús. No sabe adónde se ha ido Jesús.
En la vida diaria
Un voluntario que ayuda a mejorar la accesibilidad encuentra a una nueva vecina con dificultades para subir los escalones de su apartamento. Otros inquilinos debaten quién planificó mal y la puso en esa situación. El voluntario pregunta qué puede ayudar ahora, consigue una rampa y despeja la entrada. La vecina entra en su casa sin ayuda de ellos. Jesús devuelve la vista misma; una rampa cambia el acceso sin curar el cuerpo.
Observe
Juan 9:3 Jesús rechaza las dos opciones de culpa que proponen sus seguidores. No presenta la ceguera de este hombre como prueba de sus propias faltas ni de las de sus padres.
Juan 9:1-12
Santa Biblia Reina Valera 19091Y PASANDO [Jesús], vió un hombre ciego desde su nacimiento.
2Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?
3Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.
4Conviéneme obrar las obras del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.
5Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.
6Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego,
7Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si [lo] interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.
8Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?
9Unos decían: Este es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.
10Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
11Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.
12Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé.
Juan 9:13-23
Los padres hablan bajo amenaza
Los vecinos llevan al hombre sanado ante los Fariseos. Jesús hizo el barro en sábado, el día semanal de descanso. Algunos lo consideran prueba de que no viene de Dios. Otros preguntan cómo podría hacer tales señales un pecador. El hombre sanado llama a Jesús profeta, alguien que habla en nombre de Dios. Los dirigentes dudan de que alguna vez haya sido ciego y llaman a sus padres. Ellos confirman su identidad y su ceguera desde el nacimiento, pero remiten las demás preguntas a su hijo adulto. Temen ser excluidos de la comunidad de la sinagoga por reconocer a Jesús como el Mesías, el rey prometido por Dios.

En la vida diaria
Un representante de los inquilinos pregunta a una pareja quién reparó su calefacción averiada. Confirman que el apartamento está caliente, pero se niegan a nombrar a quien los ayudó. Su comité de vivienda ha amenazado con expulsar a cualquiera que lo apoye. En cambio, señalan la puerta de su hija adulta. Estos padres temen la exclusión por la identidad de Jesús, no por una disputa sobre reparaciones.
Observe
Juan 9:22 El temor de los padres explica su respuesta cautelosa. Saben que su hijo puede ver, pero la amenaza de perder su comunidad de culto determina lo que admiten.
Juan 9:13-23
Santa Biblia Reina Valera 190913Llevaron á los Fariseos al que antes había sido ciego.
14Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.
15Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.
16Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.
17Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
18Mas los Judíos no creían de él, que había sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que había recibido la vista;
19Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?
20Respondiéronles sus padres y dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego:
21Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; él tiene edad, preguntadle á él; él hablará de sí.
22Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga.
23Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle á él.
Juan 9:24-34
El hombre defiende lo que sabe
Llaman de nuevo al hombre y lo presionan para que acepte que Jesús es pecador. Responde con lo que sabe: antes era ciego y ahora ve. Los dirigentes exigen otra vez los detalles. Él pregunta si también quieren seguir a Jesús. Lo insultan y afirman su lealtad a Moisés, el dirigente que dio la ley de Dios. Dicen que no se sabe de dónde viene Jesús. Al hombre le resulta extraño. Según su argumento, una curación tan inaudita señala a alguien que honra a Dios y hace su voluntad. Ellos responden llamándolo pecador desde el nacimiento y expulsándolo.


En la vida diaria
Un cerrajero muestra a un vecino la puerta abierta después de que varios contratistas no lograran destrabarla. El administrador del edificio insiste en que el cerrajero carece de reconocimiento profesional. El vecino señala el pestillo que funciona y pregunta por qué ese resultado no cuenta para nada. El administrador termina la reunión en vez de responder. La vista restaurada implica una afirmación sobre Dios que una cerradura reparada no contiene.
Observe
Juan 9:34 Los dirigentes vuelven a la culpa que Jesús rechazó al principio. Descartan el testimonio del hombre al tratar su ceguera de nacimiento como una prueba en su contra.
Juan 9:24-34
Santa Biblia Reina Valera 190924Así que, volvieron á llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.
25Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27Respondióles: Ya os [lo] he dicho, y no habéis atendido: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?
28Y le ultrajaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros discípulos de Moisés somos.
29Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas éste no sabemos de dónde es.
30Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es ésta, que vosotros no sabéis de dónde sea, y [á mí] me abrió los ojos.
31Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.
32Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.
33Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.
34Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo, ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.
Juan 9:35-41
Jesús encuentra al hombre rechazado
Al oír que han expulsado al hombre, Jesús lo encuentra. Le pregunta si cree en el Hijo de Dios. El hombre pregunta quién es, para poder creer. Jesús se identifica como quien está hablando con él. El hombre responde con fe y adoración. Jesús habla entonces del juicio: quienes no pueden ver reciben la vista, mientras quienes afirman ver quedan ciegos. Unos Fariseos cercanos preguntan si se refiere a ellos. Él explica que su afirmación de ver deja su culpa al descubierto. Aquí la ceguera describe la verdad rechazada, no una falta en las personas con discapacidad.
En la vida diaria
Una instructora de vela encuentra a un aprendiz expulsado de un club por denunciar una falsa revisión de seguridad. Escucha su versión y lo acepta en su tripulación. Entretanto, el comité insiste en que su decisión no necesita revisión. El navegante rechazado encuentra acogida donde los dirigentes seguros de sí mismos rehúsan ser examinados. Jesús recibe la adoración del hombre, no una solicitud de formación.
Observe
Juan 9:38 El hombre sanado responde ahora a algo más que el don de la vista. Cree en Jesús mismo y adora a quien fue a buscarlo.
Juan 9:35-41
Santa Biblia Reina Valera 190935Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?
36Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.
38Y él dice: Creo, Señor; y adoróle.
39Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.
40Y [ciertos] de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?
41Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Juan 9:1 comienza con “Y PASANDO [Jesús], vió un hombre ciego desde su nacimiento.”
Dónde cambia el capítulo
Juan 9:19 forma un giro natural: “Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?”
La nota final
Juan 9:41 deja al lector con “Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras ciego, ojos, dijo, Dios, ronle, hombre ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- Rabbí
- Título de respeto dirigido a un maestro de la enseñanza religiosa judía.
- sinagoga
- Comunidad judía reunida para el culto y la enseñanza, y también su lugar de reunión.
- disensión
- Desacuerdo que divide a un grupo en opiniones enfrentadas.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



